Tercer día del juicio en el Tribunal Penal Uno de Posadas
Abandono y muerte de una adolescente con discapacidad: “Belén solo tenía una mamadera con coca-cola”
Las declaraciones de dos ex vecinas de Mariela Ramírez (48) marcaron este miércoles el debate oral por el abandono de persona doblemente agravado por el vínculo y el resultado de muerte de Belén López, una adolescente con discapacidad que falleció en julio de 2013 en una vivienda del barrio Terrazas de Posadas.
Ante el Tribunal Penal Uno, Hilda Margot Da Silveira y Alice Balmaceda reconstruyeron escenas que, según afirmaron, fueron habituales durante los años en que vivieron junto a la imputada. Llantos constantes, largas horas de soledad, una niña que permanecía en pañales incluso de noche o a pleno mediodía en verano y una madre que, aseguraron, negaba públicamente que Belén fuera su hija.
Da Silveira contó que vivió unos cinco años al lado de Ramírez y que durante mucho tiempo ni siquiera supo que Belén existía.
“Pasó un año quizás entre que llegamos al barrio hasta que nos enteramos de la existencia de Belén”, declaró. Explicó que fue su hija, amiga de la hija menor de la acusada, quien le contó que en una habitación había “una nena encerrada, que estaba llorando mucho y siempre se metía la mano en la boca”.
Con el paso del tiempo, aseguró que los llantos comenzaron a ser frecuentes y perfectamente audibles desde su vivienda.
“Por las mañanas había veces que pensaba que estaba la empleada y se la escuchaba a Belén llorando y gritando. Mi casa era pegada y se escuchaba todo. Era toda la mañana”, recordó.
La testigo relató que al principio creía que la menor estaba acompañada, pero luego comprobaba que la casa permanecía vacía. “Al principio pensaba que había alguien, pero después los veía llegar”, sostuvo.
También describió haber visto a la niña sola en reiteradas oportunidades. “Muchas veces la veíamos enfrente, con pañales, muerta de calor y en pleno mediodía. Mi hija me decía que lloraba y Belén estaba afuera, con las puertas cerradas. Lo vi con mis propios ojos”.
Según dijo, la imagen de Belén era siempre la misma. “Era una nena preciosa”, valoró, y que “lloraba mucho, siempre la veía súper flaquita, pálida, solo con pañales”.
Durante su declaración, la mujer lamentó no haber intervenido antes. “No hice nada en ese momento y estoy arrepentida, lo hubiera hecho”, expresó. También recordó que, en una oportunidad, vecinos del barrio realizaron un llamado a la Línea 102 para denunciar la situación.
Consultada por la defensa sobre si el llanto podía responder a la discapacidad que padecía Belén, respondió: “No puedo afirmar si la nena lloraba por ese síndrome. La nena lloraba”, ratificó.
Incluso admitió que el sonido la angustiaba. “Su llanto me asustaba, porque lloraba mucho. Al principio pensaba que era la empleada que la dejaba sola. '¿Otra vez está sola?', pensaba. No me molestaba, pero me dolía. Pobre nena, quizás quería comer o tomar algo. Mil veces me di cuenta que estaba sola”.
La siguiente testigo fue Alice Balmaceda, quien también vivió junto a la familia y afirmó que durante años desconoció que Belén fuera hija de Ramírez.
Según relató, las primeras alertas llegaron a través de su hijo, también colega de la hija menor de Ramírez.
“Mi hijo me decía: 'En la casa de Micaela hay una ovejita que hace ruidos y llora todo el tiempo'. Yo primero no le hacía caso, pero después era repetitivo. Venía corriendo y decía que tenía miedo”.
Más adelante, conversando con otras vecinas, comprendió que aquellos ruidos provenían de una niña que permanecía encerrada en una habitación.
Balmaceda recordó además que, cuando finalmente conoció a Belén, Ramírez le dijo que no era su hija. “Nos cruzamos en el colectivo y ella llevaba a Belén a la casa de su mamá. Me dijo: 'Ella es mi sobrina, la tengo acá porque es hija de mi hermano que se separó'. Yo le creí”.
“El problema empezó cuando yo a la noche escuchaba llorar mucho a la nena. Lo escuchaba porque la sacaban afuera. Mi hijo me llamaba y escuchaba el llanto todo el tiempo. Eran muchas noches que estaba así”, contó ante los jueces Gustavo Bernie, Viviana Cukla y Miguel Mattos.
Una escena que, señaló, la marcó notablemente, fue una mañana en la que se dirigía a la escuela de su hijo y, al salir de su casa, se topó con tremenda escena. “Una vez llevé a mi hijo al colegio y, al sacar el auto del garage, veía a la nena llorando, parada en el portón de su casa, solo con un pañal y una camisetita. Me desesperaba, me ponía tan mal”, se lamentó.
La mujer agregó que una empleada doméstica que trabajaba para ambas familias le contaba las condiciones en las que vivía Belén. “Me decía: '¿Puedo llevar algo de comida a la casa? Para Belén, porque no tiene nada, solo una mamadera con Coca-Cola'”, citó.
Según declaró, esa misma trabajadora también le relató que a la niña “la encerraban y le sacaban el picaporte para que no pudiera salir” y que “se asustaba mucho por las tormentas”.
Fue entonces cuando decidió denunciar el caso. “Un día lloraba tanto, yo estaba cenando en mi casa y decidí hacer la denuncia para que fueran a verla, a rescatarla o ayudarla”.
Según afirmó, luego de aquella intervención oficial le exigieron a la familia mejorar las condiciones de la menor y tiempo después se mudaron del barrio.
En otro tramo de su testimonio, Balmaceda aseguró que Ramírez ocultaba el vínculo con Belén incluso dentro de su propia familia. “Siempre me acuerdo que Mariela la negaba como hija, que le decía a su otra hija: 'No le digan hermanita, no es tu hermana'”.