Ayer se vivió una tensa calma en la ciudad

España fortifica la frontera de Ceuta ante ola migratoria desde Marruecos

El país europeo resolvió fortalecer las fronteras de su enclave en África. Hay preocupación en otros países por la masiva llegada de extranjeros. Argentina evalúa más regulaciones
domingo 02 de agosto de 2026 | 6:02hs.
El viernes miles intentaron entrar a Ceuta, pero fueron rechazados por el ejército español.  Foto: AP
El viernes miles intentaron entrar a Ceuta, pero fueron rechazados por el ejército español. Foto: AP

España anunció la instalación de una barrera de contención de 500 metros de largo en el mar entre Ceuta, su enclave en el norte de África, y el vecino Marruecos después de que entre 50.000 y 60.000 migrantes vulneraran la frontera esta semana. La cifra de muertos se elevó a 67, según el gobierno español. Algunas de las víctimas se ahogaron mientras que otras fallecieron en una estampida para cruzar un espigón (estructura de piedra que se adentra en el mar).

Un puñado de migrantes exhaustos que nadaron hasta la playa urbana del Tarajal ayer por la mañana fueron recibidos por soldados que los escoltaron de regreso a través de la frontera. El Ministerio del Interior de España sostiene que la mayoría de los que entraron al territorio español han regresado ya a Marruecos.

“Somos implacables contra quienes infringen la ley”, dijo el ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a reporteros en Ceuta ayer.

Preguntado acerca de cómo pudo ocurrir la entrada masiva dada la fuerte seguridad en ambos lados de la frontera y sobre si Marruecos suponía una amenaza para Ceuta, Marlaska defendió al gobierno de Rabat.“Los sucesos exigen una evaluación por parte de España y Marruecos”, señaló, apuntando que fue la cooperación con el país vecino lo que permitió a España “revertir la situación en 24 horas”.

“Marruecos no es ninguna amenaza ni para Ceuta ni para el resto de España. Es un socio fiable”, declaró Marlaska.

Después de días de caos y calles abarrotadas de personas que esperaban encontrar una vida mejor en España, los ceutíes se despertaron ayer con una calma inquietante. Aun así, la seguridad para los residentes de la ciudad autónoma de 84.000 habitantes seguía mermada.“La vida en esta ciudad se ha visto alterada como resultado del incidente fronterizo”, dijo el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas.“El retorno de personas ha comenzado satisfactoriamente, pero el proceso debe completarse”, agregó. “La ciudad aún no ha vuelto a la normalidad”.

En la ciudad marroquí de Tánger, a unos 75 kilómetros al oeste de Ceuta, la principal estación de tren estaba llena de personas que regresaban de Ceuta o de la frontera. Algunos dormían en el suelo, exhaustos, mientras los transeúntes observaban desde la distancia.

“Intenté cruzar, pero fracasé. Me quedé cerca de la frontera con Ceuta durante dos días, pero no pude encontrar nada para comer”, contó Abdalah, que pidió que no se publicara su apellido por temor a represalias por intentar cruzar ilegalmente.

En la carretera a la localidad marroquí de Fnideq, que limita con Ceuta, se vio a muchos migrantes caminando hacia la valla, algunos descalzos, aparentemente con la esperanza de probar suerte.

Entrada a Europa

España es uno de los principales puntos de llegada a Europa para los migrantes que buscan mejores oportunidades económicas o escapar de la violencia en sus países de origen.

Ceuta y Melilla están intensamente fortificadas, ya que los territorios se consideran un destino para quienes intentan llegar a España desde Marruecos y otras partes de África.

Muchos migrantes que llegan a Ceuta o Melilla son devueltos de inmediato, mientras que otros, alojados en centros para migrantes, son procesados y pueden solicitar asilo en España.

Para llegar a Ceuta, los migrantes suelen nadar desde la localidad marroquí de Fnideq, recorriendo unos 5 kilómetros para alcanzar territorio español. Otros intentan el cruce desde la cercana localidad de Belyounech, donde la distancia es menor.

Impacto en otros países

Esta crisis no se quedó solamente en territorio europeo, sino que generó una repercusión inmediata en los principales países de Occidente. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aprovechó el episodio y opinó que “eso es lo que va a pasar en tres años si el bando equivocado llega al poder”. El mandatario calificó lo sucedido como “una invasión” y auguró que eso es lo que sucederá si es que “los demócratas llegan al poder” en su país. No es una interpretación diferente a la que hizo el gobierno argentino. Infobae consultó con una fuente inobjetable del Poder Ejecutivo y supo que Javier Milei está muy atento a la crisis migratoria en Ceuta. Ante la consulta sobre si hay en evaluación más medidas vinculadas a la normativa migratoria argentina, la respuesta fue “lo estamos monitoreando”. La administración libertaria ya había realizado cambios en mayo del año pasado a través de la publicación de otro DNU, el 366/2025, el cual modificó la Ley de Migraciones, endureciendo las condiciones de admisión y permanencia de extranjeros.

Una ciudad autónoma en África

Ceuta y el territorio español más grande de Melilla, situado unos 400 kilómetros más al este, se encuentran en el extremo noroccidental de África, en las costas del Mediterráneo.

Ambas ciudades autónomas pertenecen a España y comparten las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con África.

Bajo soberanía española desde 1580, Ceuta alberga una población mixta de cristianos y musulmanes, al igual que a residentes españoles y marroquíes y a trabajadores temporales que viven en relativa armonía.

Marruecos no reconoce oficialmente que Ceuta y Melilla sean territorio español y a menudo se refiere a ellas como tierras ocupadas.

Jóvenes se arriesgan por una vida mejor

Ceuta invación migratoria desde Marruecos
Entre los migrantes también se detectaron muchos niños. Foto: AP

Cuando se enteró de que se había abierto una brecha en la frontera, Abdulah Buji se subió a su motocicleta y salió a toda velocidad desde su casa en el norte de Marruecos hacia Ceuta, uniéndose a decenas de miles de personas que intentaban nadar hasta el diminuto enclave español en el norte de África.

Como muchos de sus compatriotas, Buji se sintió animado por la idea de que este cruce colectivo podría, de algún modo, abrirle la puerta a su sueño de llegar a España y empezar una nueva vida en Europa.

“España te da la oportunidad de construir tu futuro, no como Marruecos”, dijo Buji, de 21 años, que estudia para ser maestro. “Soy un chico con talento. Sólo quiero una oportunidad”.

Pero a su euforia por pisar suelo español le siguió rápidamente la desalentadora constatación de que aún estaba lejos de su objetivo final. La Europa continental se encontraba al otro lado del Mediterráneo, y ni él ni los recién llegados eran bienvenidos. Las autoridades españolas les ordenaron dar la vuelta y regresar o enfrentarse a una eventual expulsión.

Buji contó que estuvo a punto de ser una de las más de 50 personas que fallecieron tratando de llegar nadando a Ceuta, bordeando una valla fronteriza. Logró cruzar, pero perdió sus pertenencias y su dinero durante el trayecto.

Cuando comprendió que probablemente se enfrentaría a un limbo legal y a la detención, dio media vuelta y emprendió el regreso.

“Llevo quizás 14 años estudiando, pero en casa no hay nada, y tendría que trabajar turnos de 12 horas por un salario miserable”, contó Buji a The Associated Press. “Por eso vine aquí. Pero tampoco he encontrado oportunidades, así que tengo que volver”.

Migrantes y crisis humanitaria

De las 60.000 personas que cruzaron entre el jueves y la mañana del viernes, unas 45.000 regresaron a territorio marroquí en cuestión de horas, muchas después de pasar la noche en las calles de Ceuta, en medio de vecinos sobresaltados y policías y soldados españoles armados.

La afluencia masiva de personas, que equivalió al 70% de la población residente de Ceuta, hizo que las autoridades pidieran la intervención de la policía y el ejército para restablecer el orden. A los residentes les preocupaban los miles de hombres, en su mayoría jóvenes, que deambulaban sin rumbo por las calles.

Los ceutíes recordaron una crisis migratoria similar, aunque de menores dimensiones, en 2021, cuando el gobierno marroquí relajó sus controles fronterizos y permitió que varios miles de personas de Marruecos y países subsaharianos entraran a Ceuta durante dos días. Esta vez, la ciudad afrontó una crisis humanitaria mucho mayor.

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