Entre la medicina guaraní y la herencia colonial
Caña con ruda, la tradición que desafía al tiempo y cada 1 de agosto vuelve a unir cultura, historia y creencias
Con la llegada del 1 de agosto, las familias vuelven a repetir un gesto que atraviesa generaciones: tomar caña con ruda en ayunas. Algunos beben tres tragos, otros siete. Hay quienes la preparan semanas antes y quienes la maceran apenas unos días. Las recetas cambian, pero la tradición permanece.
Según explicó a El Territorio el antropólogo y licenciado en Lengua y Cultura Guaraní Omar Cibils, detrás de esa costumbre conviven la medicina tradicional, la historia y el encuentro entre dos culturas.
“Hay una tradición, aunque no está científicamente probada, que sostiene que en agosto comienza una renovación de la sangre en los animales de sangre caliente. También se lo asocia con la época de las pestes, de las enfermedades y de los cambios estacionales”.
En ese contexto aparece la ruda, una planta a la que históricamente se le atribuyeron propiedades medicinales.
“La ruda es un gran depurativo sanguíneo. También tiene propiedades bactericidas y, en algunos casos, antibióticas. Por eso terminó asociándose con este momento del año”, señaló.
Nacida del encuentro de culturas
Aunque hoy resulte inseparable del calendario del noreste argentino y Paraguay, la caña con ruda no tiene un origen exclusivamente guaraní.
Cibils recordó que tanto la caña como la ruda llegaron a América con la conquista española.
“La caña empezó a cultivarse en América a partir del siglo XVI y la ruda tampoco es originaria de este continente. Lo interesante es cómo los pueblos guaraníes incorporaron esos elementos a sus propios conocimientos sobre plantas medicinales”.
Según el especialista, fue durante la época de las reducciones jesuíticas cuando comenzó ese proceso de apropiación cultural.
“Los guaraníes ya utilizaban plantas con fines medicinales. Lo que hicieron fue incorporar la caña con ruda, que para los españoles era casi un santo remedio, a sus propias prácticas de cuidado de la salud”.
¿Tres tragos o siete?
Una de las preguntas que más se repite cada año tiene una respuesta sencilla: no existe una única forma correcta de cumplir el ritual.
“Hay quienes toman tres tragos en ayunas, otros siete de una sola vez y algunos lo hacen durante siete días. No existe una receta fija”, afirmó Cibils.
Y agregó, entre risas: “algunos tomamos siete tragos durante siete días... por las dudas”.
Más que una prescripción médica, explicó, se trata de una práctica transmitida de generación en generación.
“No funciona como la medicina alopática, donde todo está medido en dosis. Es una costumbre popular”.
Del carrulín a la caña con siete hierbas
La versión clásica convive hoy con otras preparaciones.
Una de ellas es el carrulín, muy difundido en Paraguay, que combina caña, ruda y limón.
Otra opción incorpora siete plantas medicinales: ruda, ajenjo, verbena, ortiga, romero, paletaria y la llamada flor de agosto, una especie de flores amarillas que brota justamente durante este mes.
“Todas son plantas depurativas. Lo que estamos recuperando es la fitoterapia guaraní, es decir, el uso de las plantas medicinales que ofrecía naturalmente el monte”, explicó.
Por eso, Cibils propone dejar de hablar de “yuyos”.
“Nos acostumbramos a decir 'remedio yuyo', pero si es remedio ya no es un yuyo. Son plantas medicinales”.
Cuándo conviene prepararla
No existe una fecha obligatoria, aunque muchas familias comienzan la maceración durante la noche de San Juan, a fines de junio.
Otros la preparan una semana antes del 1 de agosto.
“Si la dejás macerar más tiempo, el alcohol va cocinando la hoja y la bebida adquiere más concentración”, explicó.
Este año, además, la preparación coincide con la luna llena, una coincidencia que muchas personas incorporan al ritual.
“Se mezclan dos lenguajes: el terapéutico, el tradicional y ese componente casi mágico de aprovechar todo el entorno para cuidar la salud”.
Sin embargo, aclaró que no existe un ritual especial antes de beberla.
“No hay ninguna ceremonia. Se destapa la botella... y se disfruta”.
Una costumbre que sigue uniendo al territorio guaraní
Para Cibils, la vigencia de la caña con ruda demuestra la fortaleza de una tradición compartida en una amplia región cultural.
“Lo llamativo es que esta costumbre se encuentra en todo el territorio guaraní. Es parte de un patrimonio cultural que fue pasando de generación en generación mucho antes de que existieran las fronteras actuales”.
Y aclaró que, aunque el 1 de agosto coincide con el Día de la Pachamama, ambas celebraciones tienen orígenes distintos.
“La ofrenda a la Pachamama se hace con chicha de maíz. La caña con ruda pertenece a otra tradición, vinculada al encuentro entre la cultura guaraní y la colonización española”.
Cada año, cuando agosto comienza, el ritual vuelve a repetirse. Cambian las recetas, cambian las generaciones y cambian las formas de prepararla. Lo que permanece es una costumbre que sigue ocupando un lugar en la memoria y en la identidad cultural del territorio guaraní.