Un viaje que transforma vidas y fortalece el vínculo con las comunidades Mbyá Guaraní
Las vacaciones de invierno volvieron a reunir a un grupo de voluntarios que elige recorrer los caminos de tierra colorada de Misiones con un propósito que va mucho más allá de acercar donaciones. Integrantes de la Biblioteca Popular Palabras del Alma, junto a colaboradores llegados desde Buenos Aires, regresaron a la provincia para compartir una nueva experiencia de intercambio con comunidades Mbyá Guaraní de San Pedro, Pozo Azul y otras localidades.
La iniciativa, que se sostiene desde hace más de una década, se convirtió en una tradición para decenas de jóvenes y adultos que destinan parte de su descanso a convivir con las comunidades originarias. En ese tiempo no solo acompañan proyectos educativos impulsados junto a las propias comunidades, sino que también conocen de cerca una cultura ancestral que los transforma profundamente.
Lejos de plantearse como una misión asistencialista, el proyecto promueve un intercambio de saberes. Mientras jóvenes guaraníes participan de talleres y espacios de formación, los voluntarios descubren otra manera de comprender la naturaleza, la vida comunitaria y el valor de las tradiciones.
Cada edición reafirma que el verdadero impacto del viaje no se mide únicamente por las donaciones entregadas, sino por los vínculos construidos. Quienes regresan a Buenos Aires vuelven con historias, aprendizajes y amistades que perduran mucho después de abandonar la provincia.
El frío, los caminos de barro y las largas distancias nunca fueron un impedimento. Por el contrario, forman parte de una experiencia donde cada actividad adquiere un significado especial. Pintar un mural junto a los niños, leer cuentos, compartir juegos, desarrollar talleres o levantar una biblioteca son algunas de las acciones que fortalecen el encuentro entre culturas.
Precisamente, la construcción de bibliotecas continúa siendo uno de los ejes centrales del proyecto. Muchos de esos espacios levantados en años anteriores hoy funcionan como escuelas, un crecimiento que responde al interés permanente de las propias comunidades por acceder a una educación de mayor calidad.
En esta oportunidad son 61 voluntarios los que participan de la iniciativa encabezada por Hernán Nemi, impulsor del proyecto. El grupo llegó el domingo a San Pedro y su arribo coincidió con la final del Mundial, que siguieron desde la Escuela de la Familia Agrícola (EFA).
"Como todos los años venimos a visitar comunidades guaraníes, acercar algunas donaciones, generar espacios de encuentro y formación, pero sobre todo a disfrutar del encuentro con el mundo guaraní, con los amigos de las colonias agrarias y con la naturaleza, que para nosotros siempre es algo hermoso", expresó Nemi.
Durante toda la semana, la EFA volvió a convertirse en un punto de encuentro para representantes de comunidades Mbyá Guaraní de San Pedro, Pozo Azul, San Vicente, Dos de Mayo, San Ignacio, Capioví y otras localidades.
Los participantes toman parte de talleres sobre territorio, Educación Sexual Integral (ESI), uso responsable de las tecnologías, comunicación indígena, propuestas artísticas y espacios de diálogo donde las propias comunidades analizan sus problemáticas e intercambian experiencias. Todas las temáticas surgen previamente de las necesidades planteadas por los propios integrantes de las comunidades.
Las actividades se extenderán hasta el sábado, cuando se entregarán los certificados de participación. Sin embargo, para parte del equipo el trabajo continuará algunos días más con la construcción de una nueva biblioteca en una comunidad Mbyá de Pozo Azul, ubicada a unos dos kilómetros y medio de la Ruta Provincial 20.
"La intención es que ese espacio pueda convertirse en una escuela para que los chicos de la comunidad no tengan que caminar tantos kilómetros para estudiar", explicó Nemi.
Consultado sobre qué impulsa a más de sesenta personas a dedicar sus vacaciones a este proyecto, el referente destacó dos motores fundamentales: la alegría y el compromiso.
"Nos mueve la felicidad de encontrarnos con las comunidades guaraníes, con las familias campesinas y con la naturaleza de Misiones. También la alegría de compartir esta experiencia entre todos los voluntarios. Pero, además, soñamos con una sociedad más justa, con más oportunidades y una mejor educación para quienes menos tienen. Este viaje es una forma concreta de trabajar por ese sueño", sostuvo.
Para Nemi, la experiencia también representa una muestra del impacto que puede generar el trabajo colectivo.
"Cada vez que volvemos siento una enorme esperanza. Cuando vemos que una biblioteca construida hace algunos años hoy funciona como una escuela o como un espacio comunitario, entendemos que las organizaciones sociales pueden transformar la realidad con acciones concretas", reflexionó.
No obstante, advirtió que las comunidades originarias continúan enfrentando múltiples desafíos.
"Los pueblos originarios siguen siendo una deuda pendiente para la Argentina y también para Misiones. Persisten situaciones de discriminación, desigualdad y derechos vulnerados. Son los primeros habitantes de estas tierras y, sin embargo, muchas veces son quienes tienen menos oportunidades. Esa realidad nos duele y también nos impulsa a seguir trabajando", afirmó.
Al finalizar cada viaje, las mochilas regresan más pesadas que al inicio. Ya no por los libros, herramientas o materiales transportados, sino por las experiencias compartidas, los afectos construidos y los aprendizajes que la tierra colorada deja en quienes deciden volver una y otra vez.
Detrás de cada nueva edición también existe el aporte silencioso de profesionales, familias, instituciones y personas que colaboran para que este proyecto siga creciendo y para que, con cada invierno, el encuentro entre culturas continúe dejando huellas en las comunidades y en cada uno de sus participantes.