El autódromo de Posadas abrió sus puertas y el público ya comienza a vibrar la fiesta
El Turismo Carretera volvió a Misiones y lo hizo con el termómetro a favor. Este viernes al abrió sus puertas el Autódromo Rosamonte y desde el mediodía el movimiento fue constante: familias con reposeras, banderas de Ford y estacas clavadas para “guardar” el mismo lugar de siempre.
La postal se repitió apenas se levantó la barrera. La gente ingresó rápido para ganar los mejores sectores. Hay quienes hace años repiten cábala y llegan días antes para asegurarse la ubicación. "Venimos con los hijos, con los nietos. Es tradición”, comentaron entre mates en la tribuna. El fanatismo se nota en cada detalle, sobre todo en los hinchas de Ford que ya tiñeron de azul varios sectores del predio.

El clima jugó a favor. Salió el sol y la tarde se puso agradable, ideal para instalarse. En pista, el panorama también es positivo. La superficie está impecable, según confirmaron los encargados del circuito con los que pudimos hablar durante la recorrida.
El ritual comenzó temprano: primero marcaron los espacios con estacas y luego ingresaron los vehículos. En boxes el trabajo es fino. Mecánicos y equipos rearmaron y ajustaron cada detalle pensando en mañana, cuando arranquen las primeras pruebas oficiales del fin de semana.
Uno de los sellos del Turismo Carretera en Posadas es la gente que mueve. No solo de Misiones. Ya se ven patentes de Chaco, Formosa y Santa Fe. Familias que viajan cientos de kilómetros para vivir el ruido, el olor a nafta y el encuentro. “Lo que tiene el automovilismo es eso: convoca, une y se vuelve familiar”, resumió un seguidor que armó campamento cerca de la curva 1.

De a poco el Rosamonte va tomando color. Entre motores en marcha, banderas, asados y fotos, el autódromo ya palpita fuerte. Mañana será el turno de acelerar en serio con las tandas de pruebas, mientras hoy el protagonismo se lo llevó el público que volvió a hacer del TC una fiesta popular.