Alarma en el sector salud, la nueva norma nacional solo advierte sobre la adicción y oculta otros riesgos de la nicotina
Un grupo de organizaciones científicas, sanitarias y de la sociedad civil expresó su rechazo a la Resolución MSAL N° 796/2026 del Ministerio de Salud de la Nación, publicada el 6 de julio en el Boletín Oficial, que estableció un nuevo esquema de advertencias sanitarias para productos de tabaco y nicotina. La norma también prorrogó la implementación del Registro de Productos de Tabaco y Nicotina (RPTN), creado meses atrás mediante otra resolución del mismo ministerio.
Según las entidades firmantes, la medida profundiza un retroceso que ya se había iniciado con la resolución anterior, que había habilitado la comercialización, el registro y la fiscalización de cigarrillos electrónicos, productos de tabaco calentado y bolsas de nicotina. Ahora, sostienen, el nuevo esquema reduce toda la advertencia sanitaria de estos productos a un único mensaje sobre su carácter adictivo, sin mencionar otros riesgos para la salud.
Una advertencia que las organizaciones consideran insuficiente
Para las entidades, señalar que estos productos contienen nicotina y que generan adicción es necesario pero está lejos de ser suficiente. Argumentan que se trata de productos que de ningún modo pueden considerarse inocuos, en un escenario marcado por el crecimiento del consumo adolescente, los sabores atractivos, los diseños discretos, la venta por canales de difícil control y la fuerte presión de la industria tabacalera. Por eso reclaman advertencias claras, visibles, rotativas y específicas según el tipo de producto, basadas en evidencia independiente.
El reclamo apunta especialmente a la diferencia de trato respecto de los cigarrillos tradicionales, que mantienen advertencias rotativas sobre cáncer, EPOC, ataques cardíacos, ACV, asma, embarazo, ceguera, diabetes y enfermedades bucales, entre otros riesgos. Los nuevos productos de nicotina, en cambio, quedan reducidos a una sola advertencia centrada en la adicción, lo que para las organizaciones transmite una señal sanitaria equivocada y puede instalar una falsa percepción de bajo riesgo.
Los riesgos que, según las entidades, quedan invisibilizados
El comunicado detalla los riesgos asociados a cada tipo de producto. En el caso de los dispositivos inhalados, como los cigarrillos electrónicos y los productos de tabaco calentado, mencionan la exposición a nicotina, partículas ultrafinas, metales, compuestos orgánicos volátiles, saborizantes y sustancias tóxicas generadas por la degradación térmica, como formaldehído, acetaldehído y acroleína. Estos componentes fueron asociados en estudios previos con daño respiratorio, alteraciones pulmonares, cuadros graves vinculados al vapeo, efectos cardiovasculares agudos e intoxicaciones, entre otras consecuencias.
En cuanto a los productos de absorción bucal, como las bolsas de nicotina, las organizaciones advierten sobre el riesgo de dependencia, la exposición a dosis relevantes de nicotina, su uso discreto en escuelas y hogares, las intoxicaciones accidentales en niñas y niños, la irritación de la mucosa oral y la falta de evidencia suficiente sobre sus efectos a largo plazo.
Para las entidades firmantes, reducir toda esta información a una única advertencia sobre adicción no solo resulta insuficiente, sino que puede funcionar como una forma de omisión engañosa: se comunica algo cierto, pero se oculta información relevante para que la población pueda dimensionar el riesgo real.
El reclamo por una protección reforzada para menores
El comunicado insiste en que la protección de niñas, niños y adolescentes requiere un estándar más exigente que la sola prohibición de venta a menores de edad, teniendo en cuenta que estos productos circulan con sabores atractivos, diseños coloridos, formatos discretos y fuerte presencia en puntos de venta de alta circulación juvenil.
Entre los pedidos concretos al Ministerio de Salud figuran la modificación urgente de la resolución cuestionada, el establecimiento de advertencias rotativas y diferenciadas según el tipo de producto, la incorporación de menciones específicas sobre el daño al desarrollo cerebral adolescente y otros riesgos, y una fiscalización inmediata —en articulación con ANMAT y organismos provinciales y municipales— para controlar la comercialización física y digital de estos productos.
Las organizaciones también instaron a provincias, municipios y legislaturas locales a avanzar con medidas más estrictas, como la prohibición de publicidad y promoción, la exclusión de estos productos de kioscos y comercios frecuentados por menores, y la restricción de sabores y diseños orientados a la población escolar.
El comunicado fue firmado por la Unión Antitabáquica Argentina (UATA), la Fundación Interamericana del Corazón Argentina (FIC Argentina), la Fundación para el Desarrollo de Políticas Sustentables (Fundeps), la Asociación Argentina de Tabacología (AsAT) y la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR).