La inflación seguirá elevada, adelantan
Precios de combustibles y alimentos en EE.UU. demorarán en bajar
Un acuerdo provisional para poner fin a la guerra con Irán hace razonable preguntarse cuándo bajarán los precios de la gasolina, los comestibles, los pasajes de avión y otros artículos que se encarecieron durante el conflicto.
No muy rápido, advierten los expertos. Incluso después de que el petróleo vuelva a fluir desde Oriente Medio, podría pasar un tiempo antes de que los consumidores noten una diferencia en las gasolineras locales, los supermercados y otros lugares donde compran, según economistas y analistas del sector.
Los combates en torno al estrecho de Ormuz interrumpieron no sólo el suministro de crudo y combustibles refinados, sino también las cadenas de suministro de fertilizantes, alimentos e incluso calzado. Las empresas esperan que los costos más altos persistan, lo que significa que sus clientes quizá deban prepararse para ello también. “No está claro, pese a tres meses de guerra, que se haya logrado algo que haga que el consumidor estadounidense esté mejor”, señaló Brett House, economista que enseña en Columbia Business School. “De hecho, según casi cualquier medida, no solo el consumidor estadounidense, sino el mundo, está peor como resultado de este ataque”.
Si el acuerdo entre Estados Unidos e Irán se mantiene, así es como los expertos creen que los efectos de la guerra se disiparán (o no) en las próximas semanas:
Alivio por la gasolina en EE.UU.
Tras conocerse la noticia del acuerdo provisional, los precios del petróleo cayeron el lunes a alrededor de 80 dólares por barril del crudo de referencia en Estados Unidos. Eso se compara con 67 dólares por barril antes de la guerra y con el precio de más de 120 dólares por barril alcanzado anteriormente durante el conflicto. Las refinerías suelen pagar el crudo con un mes o más de anticipación, por lo que, incluso después de que bajen los precios del petróleo, no estarán procesando de inmediato productos más baratos. Michael Lynch, investigador distinguido del grupo no partidista Energy Policy Research Foundation, explicó que “la tendencia de los precios de la gasolina a bajar lentamente se debe en parte a que la materia prima tarda semanas en recorrer el sistema hasta que se entrega a los consumidores”.
En lugares sin suficiente capacidad de refinación para cubrir sus necesidades, como la Costa Oeste de Estados Unidos, los precios de la gasolina tardarán más en bajar, señaló Mark Barteau, profesor de ingeniería química y química en la Universidad Texas A&M. En algunos países de Asia y África que dependen más del petróleo de Oriente Medio, el shock de oferta provocó cierres de escuelas y oficinas gubernamentales e instrucciones de que la gente trabajara desde casa, según la Agencia Internacional de Energía.
“En resumen, volver a la ‘normalidad’ será un proceso largo que involucra a muchas partes y países”, indicó Barteau. “Lograr un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para abrir el estrecho es sólo el comienzo”.
Vuelos todavía caros
Expertos del sector han pasado meses advirtiendo que, incluso si terminara la guerra, los viajeros no deberían esperar que las tarifas aéreas bajen de inmediato. Las aerolíneas suelen comprar combustible por adelantado, ajustan sus horarios de manera gradual y fijan los precios de los pasajes en gran medida según la demanda, lo que significa que la caída en los precios del petróleo y del combustible de aviación puede tardar semanas o meses en incorporarse al costo de los vuelos comerciales.
“Creo que es poco probable que veamos un retroceso o una reducción en el costo de volar en algún momento de este verano”, señaló House, de Columbia.
Los recargos por combustible que añadieron algunas aerolíneas fuera de Estados Unidos son una de las primeras áreas en las que los pasajeros podrían obtener un respiro, indicó Gordon Ho, profesor en la escuela de negocios de la Universidad del Sur de California. “Los consumidores van a decir: ‘Un momento, ¿por qué todavía me están cobrando un recargo por combustible?’”, señaló Ho.
Presión sobre los comestibles
La reapertura del estrecho difícilmente traerá un alivio instantáneo en el supermercado, de acuerdo con David Ortega, profesor de economía y política alimentaria en la Universidad Estatal de Michigan. El combustible representa aproximadamente entre el 15% y el 30% del costo total de los alimentos, según la Independent Grocers Alliance, una agrupación de 7.500 supermercados globales.
Pero puede tomar meses para que un shock energético como el provocado por la guerra con Irán se propague por la cadena de suministro de alimentos y eleve los precios en el supermercado. Y una vez que los precios suben, tardan mucho en volver a bajar, especialmente cuando el futuro es impredecible, explicó Ortega.
“Es probable que sigamos viendo presión inflacionaria sobre los alimentos en los próximos meses”, explicó. “Todavía hay mucha incertidumbre sobre cómo se desarrollará la reapertura, y tomará tiempo para que bajen los precios del combustible, el diésel y los fertilizantes minoristas”. Rabobank, con sede en los Países Bajos, dijo que esperaba que la inflación de los precios de los alimentos relacionada con la guerra alcanzara su punto máximo en algún momento del próximo año en Europa. En Estados Unidos, se espera que los precios de los comestibles suban un 3,2% este año, en comparación con un promedio histórico de 2,6%, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Una baja importante para el crudo
El precio del petróleo registró su segunda caída consecutiva de alrededor de 5% ayer, presionado por el optimismo en torno a un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán que contempla la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento gradual del embargo petrolero a Teherán. El Brent tocó su nivel más bajo desde el 2 de marzo, mientras que el WTI marcó un mínimo no visto desde el 4 de ese mismo mes. Los futuros del crudo Brent para entrega en agosto cedieron U$S 4,21, equivalente a un 5,06%, hasta los U$S 78,96 el barril en el Intercontinental Exchange (ICE) de Londres.
El West Texas Intermediate (WTI) para julio retrocedió U$S 4,70, un 5,8%, hasta los U$S 76,05 el barril. En lo que va de esta semana, el Brent acumula una caída superior al 9,5%.
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