Informes forenses ratificaron la ferocidad del ataque que mató a Ayala

La evidencia científica incorporada al juicio describió un ataque de alta energía que provocó aplastamiento craneofacial y pérdida de masa encefálica, además de revelar que la víctima presentaba un elevado nivel de alcohol en sangre. Avanzan los alegatos.
jueves 11 de junio de 2026 | 10:30hs.
Segunda jornada de debate oral en Oberá. //Foto: Cristian Valdez.
Segunda jornada de debate oral en Oberá. //Foto: Cristian Valdez.

"La escena fue impactante, había sangre por todos lados". Con esa descripción, el oficial de policía Carlos Gabriel Drehr recordó este jueves ante el Tribunal Penal Uno de Oberá las primeras imágenes que encontró al ingresar a la propiedad donde fue asesinado Rubén Orlando Ayala (59). El efectivo, que intervino como secretario del sumario, relató que además observó manchas de sangre en paredes, muebles y piso, una aparente marca de arrastre desde el interior del local hacia el exterior y que el cuerpo estaba semidesnudo. Sus apreciaciones, expuestas durante la segunda jornada del juicio contra Luis Alejandro Rodríguez Da Silva (35), acusado de homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía, encontraron respaldo en la evidencia científica incorporada al debate a través de las conclusiones de los informes forenses, genéticos y toxicológicos, además del criminalístico.

En línea con eso, uno de los documentos más contundentes fue la autopsia realizada por el médico forense Carlos Heredia, quien concluyó que Ayala murió como consecuencia de una "muerte violenta por traumatismo craneoencefálico contuso gravísimo". El informe describió una escena de extrema violencia, con "deformidad del cráneo y del macizo facial", afectación de ambos globos oculares, fracturas complejas de cráneo, exposición y desplazamiento de huesos craneales y pérdida parcial de masa encefálica".

El especialista sostuvo además que los hallazgos eran compatibles con un "traumatismo craneoencefálico contuso de alta energía", una definición técnica que refleja la magnitud de la agresión sufrida por la víctima. 

La segunda pieza científica relevante fue la pericia toxicológica presentada por la bioquímica Patricia Romberg. El examen determinó que Ayala tenía una alcoholemia de 2,56 gramos por litro de sangre al momento de su muerte. De acuerdo con la especialista, ese nivel corresponde al inicio del tercer período de intoxicación alcohólica, caracterizado por alteraciones severas del sistema nervioso central, dificultades para mantener la postura, problemas de coordinación y desplazamiento, además de un marcado estado de somnolencia.

En un tramo relevante de sus conclusiones Romberg sostuvo que "la mayoría de los individuos con la alcoholemia detallada anteriormente se encontrarían en tal estado de indefensión que serían incapaces de repeler una agresión física". La afirmación aparece estrechamente vinculada a la hipótesis de que la víctima se encontraba en una condición de extrema vulnerabilidad al momento de ser atacada.

A esas conclusiones se sumaron los resultados de la pericia genética elaborada por el Instituto de Genética Humana y expuesta por la licenciada Jimena Gutiérrez Brower. La especialista informó que en una remera, un par de zapatos y una campera secuestrados durante la investigación se detectó "un único perfil genético masculino de un individuo desconocido", dato que forma parte del material probatorio incorporado al expediente y que podría ser objeto de distintas interpretaciones por las partes. 

No hallaron armas de fuego

La reconstrucción técnica de la escena fue complementada por el testimonio del licenciado en Criminalística de la Policía de Misiones, Ricardo Maximiliano Chávez, quien señaló que Ayala presentaba visibles lesiones en la cabeza y el rostro, particularmente acentuadas sobre el lado derecho. El perito confirmó además la presencia de "mucha sangre y masa encefálica" en el lugar, así como un rastro de arrastre que se iniciaba en el interior del local y continuaba hacia el exterior.

Según explicó, las salpicaduras halladas podían ser compatibles con golpes, mientras que las marcas de arrastre obedecían al desplazamiento del cuerpo. También mencionó la existencia de huellas de calzado impregnadas con sangre a lo largo del trayecto. Chávez agregó que no se hallaron armas de fuego en la escena y que las pruebas de parafina practicadas tanto a la víctima como al imputado dieron resultado negativo. Como parte de sus conclusiones, sostuvo que el golpe que provocó la pérdida de masa encefálica se produjo en el exterior del inmueble.

De esta manera, los testimonios policiales sobre el escenario encontrado aquella madrugada y las conclusiones de los especialistas incorporadas por lectura trazaron una misma línea descriptiva sobre las condiciones en que murió Ayala, uno de los aspectos centrales sobre los que gira el juicio que busca determinar las circunstancias del homicidio y la eventual responsabilidad del acusado.

Ahora comenzaron los alegatos, primero a cargo de la querella, representada por el abogado Lisandro Pérez, luego será el turno del fiscal Juan Pablo Fernández Rissi y finalmente de la defensora oficial Flavia Valenzuela. Después el tribunal, compuesto por los jueces Horacio Paniagua, David Milicich y Jorge Villalba (subrogante) dictará sentencia.

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