Proyecto artístico

Jóvenes mbya exponen su arte y en el proceso creativo conectan identidad y sueños

El taller de arte del BOP 116 de Ruiz de Montoya es un espacio de expresión, contención y escucha para estudiantes de comunidades mbya. Con sus obras se propone una muestra itinerante por la provincia para llegar al público. Además, se puede colaborar donando insumos artísticos. “Los chicos están necesitando lugares donde encontrarse y compartir algo que les apasione”, expresó el profesor José Quaglia.     
jueves 28 de mayo de 2026 | 15:00hs.
El proyecto del taller de arte joven mbya del BOP 116 se desarrolla en articulación entre la Fundación Hora de Obra y la escuela secundaria EIB. //Foto: Fundación Hora de Obrar.
El proyecto del taller de arte joven mbya del BOP 116 se desarrolla en articulación entre la Fundación Hora de Obra y la escuela secundaria EIB. //Foto: Fundación Hora de Obrar.

Una muestra pictórica conformada con obras de jóvenes mbya guaraní se exhibió recientemente en las paredes de Espacio Reciclado, sala cultural de Posadas. Esos dibujos y pinturas en papel, tela, cartón en acrílico y acuarelas revelaron al público algo más que los trazos de los contornos y el sfumato.

Cada firma en esa exposición colectiva habla de una historia, de una manera de ver y posicionarse en la vida, de identidad y de lucha por hacer visible una cultura y en ese proceso también ser voz, decir, nombrar cuerpo y territorio.

Arte Joven Emergente Mbya

La muestra que se tituló Arte Joven Emergente Mbya, estuvo disponible las dos primeras semanas de mayo en Espacio Reciclado, y se organizó para mostrar el trabajo en el taller de arte que se realiza en el BOP 116, secundaria de modalidad Educación Intercultural Bilingüe, ubicada en Tekoa Takuapí de Ruiz de Montoya. Fue la primera vez que los chicos y chicas mostraron sus producciones fuera de las aldeas y se espera que esta iniciativa pueda itinerar llevando el arte de los jóvenes a más localidades.
Al BOP 116 asisten adolescentes de casi una veintena de comunidades guaraníes de la zona del Valle del Cuñá Pirú y alrededores.
En el establecimiento educativo, el taller de arte es una de las acciones que articula la Fundación Hora de Obra con la dirección del BOP y el apoyo de las familias.

“Queremos expresarnos”

El Territorio conoció esta experiencia artística e integral en la inauguración de la muestra en Posadas. Ese día presentaron la propuesta José Quaglia, docente y licenciado en Historia del Arte y parte del taller. También, Ingrid Cardozo, de la Fundación Hora de Obrar y Carolina Gularte, artista y directora teatral de Espacio Reciclado.

Quaglia precisó que detrás de la muestra artística “hay historias y búsquedas personales y comunitarias”.
El proyecto cultural que comenzó en 2023 dentro de la escuela secundaria bilingüe mbya guaraní se convirtió en un espacio de encuentro para decenas de jóvenes que buscaban algo tan necesario como compartir, crear y sentirse escuchados.

La iniciativa nació impulsada por la preocupación de docentes y referentes comunitarios frente a problemáticas sociales que empezaban a repetirse entre adolescentes y jóvenes.

“Comenzaron a aparecer situaciones vinculadas a la exclusión social, depresión, consumos problemáticos y suicidio. Empezamos a ver estos problemas en las comunidades y dijimos, hay que hacer algo con los chicos”, detalló Ingrid Cardozo. 

“La Fundación trabaja hace años con 17 comunidades mbya guaraníes de la zona y la colaboración de la Escuela BOP 116, de la directora y de los docentes, es muy importante”, enfatizó.

El primer intento fue organizar charlas sobre emociones para estudiantes. “El primer encuentro tuvo muchísima participación, pero a la semana siguiente volvieron muy pocos chicos. Entonces fuimos a preguntarles qué querían hacer realmente”, contó.

La respuesta de los chicos fue fútbol, otros deportes y espacios de arte como pintura, música, canto.

A partir de esa escucha nació el taller actual, un espacio artístico y recreativo donde los adolescentes pueden pintar, cantar, compartir música o simplemente estar. Y además de las actividades, se generan conversaciones espontáneas y vínculos de confianza.

“La confianza empezó a surgir a partir de trabajar las  cosas que a ellos les gusta hacer”, explicó Cardozo. “Ahí aparecen las charlas y los chicos empiezan a contar preocupaciones o situaciones que están viviendo, todo lo bueno y a veces lo no tan bueno”.

Actualmente, el taller convoca a casi 100 estudiantes, una cifra significativa para una escuela de poco más de 200 alumnos. Lo más importante, destacan sus coordinadores, es que la participación es voluntaria y fuera del horario escolar.

“Muchos van aunque les dé vergüenza pintar o cantar. Pero están ahí. Y eso ya es importante, pueden mirar, estar a su modo, y quizás en su momento y a su tiempo se integren a hacer las actividades”, señaló Quaglia.

En tanto, Cardozo, relató sobre los resultados beneficiosos de estas acciones, “empezamos a notar que la deserción cayó, que más chicos continúan sus estudios, que están motivados, que lo hablan con las familias y que tienen el apoyo de sus padres, de sus comunidades”. 

Muestra Arte Joven Emergente Mbya en Espacio Reciclado de Posadas. Foto: Julián Grondona

 

El arte como herramienta

Para el profesor, el arte ocupa un lugar central en la vida de las personas, especialmente en contextos donde cuesta poner en palabras lo que se siente.

“El arte es la forma que tenemos de sacar para afuera cosas que a veces la palabra no puede construir”, expresó y consideró así que, “la educación artística debería tener un rol mucho más fuerte dentro de las escuelas, no solamente como aprendizaje técnico sino también como una herramienta emocional y social”.

“Ahí empezamos a educar emociones”, afirmó.

La experiencia también abrió reflexiones sobre el acceso a la cultura y la creatividad, el docente insistió en que todas las personas poseen alguna capacidad expresiva que necesita oportunidades para desarrollarse. “Si no tenés acceso al arte, quizás nunca vas a tener la oportunidad de descubrir en qué lugar del arte podrías encajar y por eso es tan importante el arte en la escuela, los espacios de arte accesibles a la comunidad”, dijo.

Pantallas, jóvenes y nuevos lenguajes

En el taller, las pantallas no son vistas únicamente como un problema. Aunque reconocen los riesgos vinculados al uso excesivo del celular, las apuestas online o determinados consumos digitales, también intentan incorporar la tecnología como herramienta creativa.

Los estudiantes utilizan aplicaciones de diseño, buscan referencias visuales y escuchan música mientras trabajan.

“No tenemos que ser enemigos de las pantallas”, opinó Quaglia. “También pueden ser una herramienta para crear, yo soy muy optimista en eso de buscarle la vuelta a las cosas, porque de nada sirve prohibir, porque no se puede, tenemos que ver qué hacemos con lo que ya está, con lo que hay”.

La mirada busca correrse de los discursos que suelen asociar a los adolescentes únicamente con consumos problemáticos o fenómenos virales violentos. Para quienes coordinan el espacio, los jóvenes también están buscando construir otras formas de encuentro.

“Los chicos están necesitando lugares donde encontrarse y compartir algo que les apasione”, expresó el profesor.

“Lo digital tiene ese doble filo, pero también hizo al arte mucho más plural”, expuso. Para el profesor, las nuevas tecnologías permiten que el arte llegue a lugares donde antes no llegaba.

Una muestra que sigue creciendo y busca apoyo

La muestra artística “Arte Joven Emergente Mbya” realizada con producciones de los estudiantes tuvo una gran repercusión y podría replicarse en distintas ciudades de Misiones. Además, los cuadros realizados por los jóvenes están a la venta.

“Lo más valioso ocurre cada semana, cuando el día del taller los chicos eligen quedarse después de clases para compartir un espacio común”, reflexionó Quaglia. 

El docente también detalló que las pinturas de los jóvenes artistas están a la venta, en Posadas se vendieron muchas obras. “Los precios van entre los 10.000 a los 25.000 pesos, alrededor de eso, dependiendo de la técnica, el soporte, el lienzo por ejemplo lleva materiales más costosos”.

De cada venta, el dinero va para cada artista y un pequeño porcentaje se destina a un fondo común para comprar insumos para el taller como pinturas, témperas, acuarelas, lápices, marcadores, papeles, telas, pinceles y demás. 

“Tenemos los elementos pero todo el tiempo tenemos que comprarlos para reponerlos, porque los estamos usando, son para usarlos. Y que los chicos puedan mostrar sus obras y recibir el dinero por sus producciones que compra el público es algo que les llena de emoción y orgullo, también les muestra que el arte puede ser un camino. Y a su vez tenemos este aporte para la compra de materiales, y también si alguna persona quiere donar materiales es bienvenido”.      

Para saber más sobre este proyecto, colaborar con elementos para el taller u organizar exposiciones, ver en Facebook el grupo Proyecto Fortalecimiento Mbya. 

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