La escritora y docente falleció el domingo

Adiós a Evelin Rucker

Es reconocida por su aporte a la literatura, educación y la promoción del buen uso del lenguaje para ampliar mundos
miércoles 27 de mayo de 2026 | 6:00hs.
La profesora Evelin Rucker en una sesión de fotos para El Territorio en primavera de 2024. foto: Marcelo Rodríguez
La profesora Evelin Rucker en una sesión de fotos para El Territorio en primavera de 2024. foto: Marcelo Rodríguez

Allá por 1820, el polaco Artur Schopenhauer, escribió un pensamiento de que la palabra vida es un eufemismo de sufrimiento. Quien codicia objetos, sucesos o personas saca un pasaporte a la frustración, porque luchar por conseguirlos hacen padecer, y una vez acaparados no redimen el sufrimiento.

Decía también, que el cuerpo humano absorbe y estimula las alegrías y placeres, pero concluye, inflexible, que la densidad de padecimientos es siempre superior a los inciertos goces conseguidos.

Debemos considerar razonablemente que personas así las hay, pero son las menos.

Por el contrario, existen seres humanos que, en las buenas y en las malas, promueven una visión positiva y esperanzadora de su capacidad para superar las adversidades y encontrar la alegría en la vida.

Ejemplo fue la eximia escritora y educadora Evelin Rucker cuando escribiera, lo que podría titularse, un canto a la vida:

“No estoy esperando curarme; estoy viviendo. Hace algunos cuantos días escribí en las redes sociales sobre mi diagnóstico de cáncer de pulmón estadío IV con metástasis varias y mi recuperación”.

“El texto se viralizó y llegó a miles de personas. Muchísimas me escribieron; trato de contestar a todas y seguiré haciéndolo”.

“Quiero que sepan que cuento mi experiencia, cómo lo siento y lo vivo yo. No estoy para dar consejos, sólo para compartir. Aunque sí, tal vez, pueda recetarles una pastilla que a mí me funciona: ‘Todo me chupa un huevo-plus-max”. Es gratis, no produce efectos colaterales, puede llegar a ser adictiva pero no hace mal y pueden tomarla (de ser necesario) varias veces al día. Me ayuda a dramatizar menos, a no tomarme tan en serio ni a mí ni a mis problemas, a saber que todo está bien siempre”.

“No tengo actitud de lucha ni de ‘tengo que vencer al cáncer’. Prefiero abrazarlo fuerte, agradecerle infinitamente lo que vino a mostrarme y a enseñarme e invitarlo a irse. La lucha nunca me interesó; me suena violenta”. Tuve el honor que prologara mi libro a editar: La maldición del avá en Caibaté.

La escritora, profesora de Letras y correctora de textos partió el domingo 24 de mayo. 

Querida Evelin, hasta siempre.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?