La escritora y docente falleció el domingo
Adiós a Evelin Rucker
Allá por 1820, el polaco Artur Schopenhauer, escribió un pensamiento de que la palabra vida es un eufemismo de sufrimiento. Quien codicia objetos, sucesos o personas saca un pasaporte a la frustración, porque luchar por conseguirlos hacen padecer, y una vez acaparados no redimen el sufrimiento.
Decía también, que el cuerpo humano absorbe y estimula las alegrías y placeres, pero concluye, inflexible, que la densidad de padecimientos es siempre superior a los inciertos goces conseguidos.
Debemos considerar razonablemente que personas así las hay, pero son las menos.
Por el contrario, existen seres humanos que, en las buenas y en las malas, promueven una visión positiva y esperanzadora de su capacidad para superar las adversidades y encontrar la alegría en la vida.
Ejemplo fue la eximia escritora y educadora Evelin Rucker cuando escribiera, lo que podría titularse, un canto a la vida:
“No estoy esperando curarme; estoy viviendo. Hace algunos cuantos días escribí en las redes sociales sobre mi diagnóstico de cáncer de pulmón estadío IV con metástasis varias y mi recuperación”.
“El texto se viralizó y llegó a miles de personas. Muchísimas me escribieron; trato de contestar a todas y seguiré haciéndolo”.
“Quiero que sepan que cuento mi experiencia, cómo lo siento y lo vivo yo. No estoy para dar consejos, sólo para compartir. Aunque sí, tal vez, pueda recetarles una pastilla que a mí me funciona: ‘Todo me chupa un huevo-plus-max”. Es gratis, no produce efectos colaterales, puede llegar a ser adictiva pero no hace mal y pueden tomarla (de ser necesario) varias veces al día. Me ayuda a dramatizar menos, a no tomarme tan en serio ni a mí ni a mis problemas, a saber que todo está bien siempre”.
“No tengo actitud de lucha ni de ‘tengo que vencer al cáncer’. Prefiero abrazarlo fuerte, agradecerle infinitamente lo que vino a mostrarme y a enseñarme e invitarlo a irse. La lucha nunca me interesó; me suena violenta”. Tuve el honor que prologara mi libro a editar: La maldición del avá en Caibaté.
La escritora, profesora de Letras y correctora de textos partió el domingo 24 de mayo.
Querida Evelin, hasta siempre.