Alejandro Cabrera, el abuelo de Puerto Libertad, cumplió 102 años
El muy querido y mimado pionero abuelo de Puerto Libertad, Alejandro Cabrera, cumplió 102 años de edad el domingo 3 de mayo (nació en la ciudad de Caazapá, Paraguay).
El agasajo duró varias jornadas, primero con sus familiares y numerosos nietos y bisnietos, ya que fueron padres con su fallecida esposa Ana de 12 hijos; 7 mujeres y 5 hombres. Luego compartió con sus vecinos del barrio San Jorge que lo visitan a diario. Uno de sus hijos Enrique, soltero él, desde hace varios años lo cuida a diario.
El Territorio que lo visita asiduamente comparte su rica historia que repasa en cada oportunidad, en idioma guaraní de por medio. Cuenta que con 16 años de edad vino desde Caazapá al entonces Puerto Bemberg (hoy Puerto Libertad), con un grupo de conocidos de su pueblo a buscar trabajo en la yerbatera Safac de la familia Bemberg.

En este lugar había abundante trabajo y el personal era mayoritariamente de origen guaraní. “Vinimos entre varios ya que por los caminos de la selva había asaltantes; era el año 1938 y yo tenía 16 años de edad, cuenta. Cuando me presenté en la administración me dijeron que por ser menor de edad, no me podían tomar y que volviera con la mayoría de edad".
El bueno de don Alejandro días después con un grupo volvió para Caazapá. En 1940 con la mayoría de edad don Alejandro volvió con otro grupo, y así lo tomaron como obrero en la firma. Vale mencionar que el trayecto a pie de más de 500 kilómetros, desde Caazapá hasta Puerto Bemberg en condiciones normales demandaba una caminata de al menos 10 días. “No conocí a mis padres, me crié con vecinos muy buenos de mi pueblo, y desde que vine la segunda vez en 1940, nunca más volví a mi pueblo", sigue con el relato.
Para emprender semejante caminata, cuenta que cada uno traía una bolsa de chipas y calzando alpargatas, que se sacaban en los lugares de pastizales. Debieron cruzar arroyos y ríos caudalosos en el viaje, y al final de cada jornada dormían en algún rancho que les permitían o arriba de los árboles, es que por entonces los yaguaretés asechaban.
Don Alejandro relata que estuvo poco tiempo en la yerbatera, donde se sentía cómodo y la paga era buena y en efectivo. "Unos compañeros de trabajo me entusiasmaron (como era jovencito me sentí tentado), que en la zona de Eldorado había trabajo con mejor paga y hacia allá fui", relató.
Una vez jubilado en la empresa Celulosa Argentina de Puerto Piray, donde trabajó toda su vida, volvió a Puerto Libertad con su familia en la década de 1980, donde construyó su vivienda en el barrio San Jorge. En este barrio como en toda la localidad es muy querido, y reconocido como buena persona, de ahí el reconocimiento no solo en su cumpleaños.