Padres y exalumnos reconocieron la trayectoria de dos docentes en colonia Siete Estrellas
En la noche de ayer, un grupo de padres y exalumnos agasajó a los docentes Lorena De Carlo y Walter Marini por su trayectoria y su vida dedicada al don de enseñar durante 27 años en la Escuela N° 700, y por ser un punto de encuentro y de contención para las familias de la colonia Siete Estrellas de San Pedro. El momento fue cargado de emoción.
El agasajo fue organizado por padres de alumnos que pasaron por estos docentes y también por exalumnos, a modo de reconocer a Lorena y Walter, que son parte de la comunidad y, quizás, quienes forjaron el crecimiento urbanizado en Siete Estrellas.
Ellos llegaron a esta lejana colonia, ubicada a unos quince kilómetros del casco urbano de San Pedro, el 10 de julio de 1998. Allí vivieron por un tiempo en una casita de madera que tenía la escuela. Provenientes de Esquina, Corrientes, se establecieron allí, donde formaron su familia y dedicaron su vida a enseñar.
Ahora, próximos a su jubilación, la comunidad no quiso dejar pasar este momento y les brindó un agasajo con el propósito de valorar el trabajo que han realizado y que puedan dimensionar el significado de un docente, en especial en la zona rural.
Ellos realizaron un trabajo importante que va más allá de enseñar los contenidos pedagógicos obligatorios del nivel medio. Fueron de las primeras familias en tener un automóvil, en tiempos en los que todo el camino para llegar al casco urbano era de tierra, por lo que, ante una necesidad o emergencia, los vecinos recurrían a su ayuda.
Cuando fue la pandemia, su trabajo traspasó el aula: visitaban casa por casa para ayudar a los niños a quienes les costaba aprender con las clases virtuales. Esos recorridos los realizaban caminando, muchas veces por varios kilómetros, para que los niños pudieran completar las tareas, sin importar la condición.
Por ello, la comunidad quiso agradecer su vocación, tiempo y dedicación de toda una vida. “Muchos tuvimos el honor de ser sus alumnos. Toda una vida profesional que, a pesar de los obstáculos, siempre tuvo momentos en los que lo bueno opacó las dificultades. Agradecemos cada detalle, su lucha por el bienestar de los niños. Agradecemos ese legado, valores y enseñanzas que jamás serán olvidados. Gracias por todo. Siempre van a ser pilares fundamentales de lo que es nuestra Escuela N° 700 mientras esté de pie”, indicaron los padres con emoción.

El impacto que tuvo la presencia de estos docentes en la escuela, así como en la comunidad, fue significativo. Han dejado un legado en los alumnos y ahora la comunidad realizó un gesto para agradecerles. “Homenajearlos y hacerles sentir que ya no tenemos nada más que pedir, sino solo agradecer todo lo que hicieron. El reconocimiento habla de su trabajo como docentes y como personas, porque fueron más allá de ser maestros; ellos eran parte de la comunidad. Ante alguna emergencia, todos recurrían a ellos”, dijo Laura Dávalos, una de las madres.
Durante el homenaje compartieron un asado, los docentes expresaron algunas palabras y recibieron un cuadro de parte de toda la comunidad de Siete Estrellas.