Entrevista a Diego Borinsky
"Scaloni es un tipo sensible, líder y que no se la creyó"
El ambiente cálido en el Tigre se muestra como la locación ideal. Las semejanzas con el Litoral se hacen presente y en ese escenario, el protagonista comienza a soltarse. Tiene un amplio recorrido en los medios, pero en el último tiempo centró aún más la atención porque fue quien volcó en palabras el recorrido del técnico de la selección argentina de fútbol, uno de los símbolos argentinos del momento, con su biografía “Scaloni”.
En el mano a mano con El Territorio, el diálogo gana en confianza pero avisa que se va por las ramas. Entre cada tema abre nuevas ventanas y cuenta que en su casa “lo cargan” por esa cualidad. Pese a ello, Diego Borinsky remarca que siempre le gusta “sorprender” al comienzo de un libro, “arranco llegando a la casa de Scaloni en Mallorca y charlando así repasamos la carrera de jugador; le digo ‘bueno, te costó cuando tuviste que dejar de jugar, tuviste que ir al psicólogo’?. ‘No, ahí no -me dice-‘. ‘Pero cuándo?’. ‘No, ahora con la selección’ –agrega-. Y me empieza a contar que empezó a ir al psicólogo en medio del quilombo, cuando anuncia en el Maracaná que no sabe si va a seguir (NdeR: noviembre del 2023), que ganó un montón en tan poco tiempo, el miedo, la tensión, los jugadores. No es muy común que se abran así”.
Después siempre hay un ‘así lo hicimos’, -prosigue Borinsky- que es contar un poco la trastienda, el detrás de escena y en este caso, después, “estuve trece meses entre que nos juntamos en la editorial y definir que hacíamos el libro y que lo vi a Scaloni, entre octubre del 23 y noviembre del 24. Y en noviembre él dice que no sabe si va a seguir... en esos trece meses, que no lo veía y me daba mucha incertidumbre, daba vueltas y dije: ‘voy a empezar a hacer entrevistas’. A todo esto, desde que empecé a tirar la idea ya había empezado a buscar archivos de Scaloni en los medios. Una vez que me dieron el ok, ahí empecé a entrevistar…
En ese itinerario, está la anécdota de entrevistar por teléfono dos horas y media a José Pekerman en pleno preparativo para Navidad, la pregunta incrédula de varios futboleros sobre ‘cómo que Scaloni jugó un Mundial’ y una confesión del propio Scaloni cuando contó que en 2005 sufrió una lesión que atenuó su rendimiento, a tal punto que en el Mundial 2006 no estaba bien. “Salta el tema de Gio Lo Celso que era una lesión parecida. Él ya lo había vivido a esa lesión... Entonces no es todo lineal”, grafica Borinsky, quien con varias entrevistas en crudo sentenció: ‘tengo que empezar a escribir’. Dije, “voy a hacer Scaloni en 100 historias, capítulos cortos y además le voy dando el orden que quiera. El libro es toda la historia de Scaloni, entrevisté a los seis de la mesa chica y están intercalados en los 100, no aparecen al final.
¿Cómo se prepara un libro? Algo adelantaste...
Me crié en El Gráfico, la escuela de periodismo. Cada nota tenía un ruido en el estómago, y no es que iba a hacer una nota y decía ‘bueno, ya está…’. Iba al archivo, estudiaba al personaje, buscaba todos los datos, pensaba las preguntas. Toda esa gimnasia la traía y por suerte el archivo de El Gráfico era buenísimo. Un libro, mucha más responsabilidad y te da mucha adrenalina hacerlo con tipos que están en el momento laburando en el equipo groso. Porque mi primer libro fue con (Matías) Almeyda y me acuerdo que le hice las 100 preguntas, volvía del retiro y terminamos y le dije ‘está buenísimo cómo contás las historias. Tenemos que hacer un libro’ y me puse a buscar todos los datos posibles y qué me pasó: de mitad del 2009 a mitad del 2011 lo pude ver dos o tres veces. Y cuando él agarra como técnico le digo ¿qué hacemos?. ‘Vamos para adelante’, -me dice- hasta que le dije a la mujer: pongamos un día fijo y cuando está Matías me decís. Te genera mucha adrenalina, el tipo dirigía al equipo en el ascenso, repasaba toda su vida, estuvo cerca de dos comas alcohólicos… Muy fuerte… Era mi primer libro y le dije: ‘vos soltate y contá’. No quería hacer un libro más y me contaba cosas fuertes. Te genera adrenalina pero también es un quilombo.
O sea, ¿el 100 x 100 fue el trampolín?
Fue la primera para mi primer libro. Después El Gráfico me sacó una selección del 100x100, también sacamos 11 personajes vinculados a River. Y en 2014 me pasó lo mismo con Gallardo. Un día me invitó a Ezeiza y le dije ‘tenemos que hacer un libro’. Te da adrenalina un personaje así pero después es un quilombo… me pasó con Scaloni, habíamos arreglado hacer las 100 preguntas y después tuvo unos problemas familiares y quedó en el aire. Y antes del Mundial me llama el representante y me dice ¿‘me habías dicho de hacer un libro’?. ‘No, quiero hacer las 100 preguntas, pero bueno… quiero conocerlo’.
¿Cuánto lo conocías?
Había hablado por teléfono una vez en La Coruña, había ido a algunas conferencias… entonces le digo ‘estamos a tres meses del Mundial. No hay lógica’. Cuando íbamos avanzando en el Mundial le mando mensajes al repre… y faltando un mes firmamos contrato, todo. Terminó el Mundial, dejé pasar unos días hasta que en octubre del 2023 avanzamos en una reunión. Y pasaron trece meses y recién pude ir al predio de Ezeiza, y el tipo es como si lo conociera de toda la vida, una calidez… lo grabé 50 minutos y me dijo ‘venite a Mallorca’. Fui en enero del año pasado por diez días y fue espectacular. Fuimos a ver al hijo más chico que jugaba, (yo) sentado al lado de Scaloni, estaba como en un sueño. Me atendió espectacular y me habilitaron a los colaboradores para que los entreviste. Con esto, yendo a la adrenalina y haciendo fuerza para que gane, si no lo parís…
¿Y el libro cuándo salió?
En marzo ya lo tenía listo, Siempre tenés que entregar tres meses antes, pero él tenía que revisarlo todo, después me faltaba una última charla. La idea era junio del 2024, después junio del 2025. Bueno, entre vuelta y vuelta, este libro salió el 17 de septiembre, ahí me dicen que no lo quieren presentar y le hice la contrapropuesta: hacemos en su pueblo. Pero no, sí hizo un video de 30 segundos y lo subió a su Instagram en 24 horas.
Después de todo lo que investigaste, ¿con qué Scaloni te encontraste?
Es el que se ve, tipo sensible, que se ha emocionado más de una vez. Campechano, que no es rebuscado, directo en las respuestas, atento, que no se la creyó. Eso es espectacular, en Mallorca estuve siete días completos y él vino al hotel varias veces, después fui a la casa, estuvimos en un café, fuimos al colegio del más chico. Ahí camina como su fuera uno más. A él le gusta moverse así.
En ese contexto, ¿fue más fácil plasmar la idea del libro?
Me hubiera gustado tener más charlas, porque yo quería repasar toda su vida: desde que empezó en (Sportivo) Matienzo, Newell’s, Estudiantes, un montón de hitos en La Coruña, las lesiones, la selección. Eran un montón de preguntas, de hecho en esos trece meses miro y había 1500 y pico de preguntas. Y pasaba el tiempo y no lo veía a Scaloni; ahí hice la mitad. Hasta que hice 30 temas, como estos tipos están en otro nivel le dije cuando lo vi la idea del libro: ‘Con todo lo que junté puedo hacer un libro, pero quiero hacer el mejor de todos. Voy a tratar de no preguntar lo que ya te preguntaron’.

¿Fue un doble desafío?
Y dio un montón de conferencias… y la editorial no quiere un libro tan gordo, porque no se venden. La verdad que se portaron muy bien. Estos libros están de 50 lucas para arriba, yo si quiero hacer algo a fondo quiero contar detalles. Y como ves, me cuesta el poder de síntesis… La verdad el tipo muy cálido. Había leído que tenía una moto, que hacía willi, cuando le sacaron la moto, los quilombos en el colegio. Pero bien contado, y en la tercera charla –en Mallorca – cuando me cuenta que va al psicólogo, que tiene dos bicis. Estaba contento porque sabía cómo iba a resolver el libro.
¿Viste un líder de movida?
Si, si, ya se vio, se veía en la manera de relacionarse con los jugadores. Esa cosa cercana pero exigente, ya de chico hay ejemplos que te muestran que el tipo era líder, en Matienzo, La Coruña, apenas Chiqui Tapia lo llama para decirle que va a dirigir interinamente a la selección en L’Alcudia, lo primero que hace es llamar a Messi con Aimar al lado, el ídolo de la infancia. O cuando Di María sale caliente antes de empezar las Eliminatorias que no lo habían llamado, ‘no había terminado la nota y ya lo estaba llamando’, me dijo. Y ahí me recuerda que le dijo a Di María en 2018 ‘no te retires de la selección, esperá que te retire el DT de la selección’.

Eso simplifica lo que es un conductor de grupo…
Y si un tipo te habla de frente, con la verdad, mirando a los ojos, encara los problemas… Le pasó en la primera Copa América, que lo pone de titular a Di María y Agüero. Y en el mismo hotel se encuentra con Ruggeri y algunos periodistas que le preguntan si va a hacer cambios. ‘Puede ser’, respondió. Y en el entrenamiento para el segundo partido les da la pechera de suplente… Ahí vino el reclamo de que ellos ya se habían enterado por la prensa de los cambios. A la noche reunión y cuenta que se equivocó en hacer un comentario. O sea, el tipo encara. Además sabe de fútbol, te das cuenta… ya era técnico de chico. Vas a ver en el libro. Para nosotros fue un improvisado o inexperto. Hay un par de repuestas que me da en la nota, con qué seguridad, conciso, claro… son muchos atributos que tiene. También confiar en un buen cuerpo técnico, saber delegar.
¿Por dónde creés que pasa la clave para mantener la estabilidad en el éxito?
Y los valores de chico, después de Mallorca él me dice ‘andá a casa y hablá con mis viejos’. El papá no habla, pero gesticula y la mamá te dice algunas cosas. Arreglé con los hermanos, está entrevistada la mujer (que no da notas), están los nenes, fui a Pujato y te das cuenta la familia, los valores. Yo había escuchado que la primera entrevista grande después del Mundial la hizo Cadena Cope en España y en un momento le preguntan qué significa ser campeón del mundo. Y (responde) ‘mirá lo que significa que en las infantiles de Newell’s iba a entrenar con la camiseta de la selección y hay una foto en mi casa donde estoy con la camiseta’. Ahí, en Pujato, me mostraron y fue la contratapa el libro. Creo que tiene que ver con los valores.

En el escritor, ¿hay un cosquilleo especial cada vez que entrevistás a alguien tan representativo?
Sí, sí, siempre una excitación. Me pasó con Almeyda, soy de River, siempre lo digo, me acuerdo un partido en el Monumental con Brown de Madryn, era el cumpleaños de mi hija, y dije ‘a las 5 de la tarde quiero estar solo’, era más por el libro. Porque si no ascendía, el libro no salía y todo el laburo al pedo, todo a la basura. Y ese partido con Almirante Brown, se me caían las lágrimas porque sale el libro. Y al mes estábamos en el complejo de Almeyda, todas las cámaras, la editorial, los periodistas, subimos y estar al lado de él presentando… empezaron a aparecer números desconocidos para hacerme notas. Nunca me había pasado.
Lo mismo con Gallardo, te sentís… son segundos que estás nervioso y lo podés disfrutar.
Y con Scaloni, me encantaba el personaje antes de conocerlo más allá de lo que había ganado. El día que fui estaba tan nervioso, en noviembre del 24 lo pude ver con un grabador que me regalaron. Grabo, le llevé dos libros, terminamos, combinamos y me voy. Me fijo que haya quedado la nota, llego a casa y no estaba el grabador. ‘Leo, perdón que te joda tan pronto, ¿te fijás si el grabador quedó en la mesita’?. En Mallorca dice ‘te traje esto’… y tenía el grabador. Él está pendiente de todos, se hace más problemas que no debe hacerse –me dijo la hermana-. Y se acordó de mi grabadorcito.
Y hoy, ¿cómo afrontás el desafío del periodista de escribir cuando se lee menos?
Hoy pasás por las librerías y está lleno de libros. Todos los meses salen, se venden muchas novelas. Me pasó con (Andrés) D’Alessandro, con Donald (el músico), ahora con (Christian) Bassedas, yo me pongo a laburar, después veré. No te deja mucha plata, te va sumando. Creo que salen libros, se lee… trato de hacer historias futboleras que son cosas que me gustan.
En esa sintonía, ¿cómo ves el rol de periodismo hoy con estas nuevas generaciones…?
Está bueno porque se abrieron muchas fuentes de laburo y está malo porque cualquiera dice cualquier cosa. Vi un tuit de una cuenta con foto de Varsky que dice ‘cuándo este judío hijo de re mil p… va a dejar de relatar a River’. Se le agarraron ahora con Varsky y Latorre, me parece una cagada. Ahora el stream le apunta a los jugadores y la pasan mal y lo sienten. En el stream dicen cualquier cosa, está bueno que haya medios alternativos y no tengas que depender que te contrate una empresa, pero tiene que haber una regulación, un límite.
Bueno, a nosotros nos enseñaron que cada palabra que escribíamos sea justa, el dato preciso, chequeado… a veces escucho la radio y a veces me da bronca: ‘este es el peor arquero de la historia’ y la historia para ellos son los dos últimos años. Hay cosas muy buenas también.
Una vez dijiste que Messi es el mejor de la historia…
Mirá que a Maradona lo disfruté en el Mundial 86 como hincha a pleno, pero hoy es más difícil sobresalir porque todos corren más y hay menos espacio. Y él lleva 20 años metiendo goles, creo que Messi lo superó por la velocidad que hace las cosas, los goles…
¿A Scaloni dónde lo posicionás después de las dos escuelas (Menotti-Bilardo)?
Eso era en su momento, yo le pregunto y tiene un poco de las dos cosas. Tiene la obsesión bilardista, aprendió mucho del fútbol italiano, pero después ves contra Brasil, con un equipo ofensivo y vistoso. Hoy es difícil separar ambas escuelas.
¿Puede haber una segunda versión del libro?
Es más difícil, después (a Scaloni) le dio un poco de vértigo, creo, para presentarlo. Es casi imposible ganar dos mundiales, Argentina es candidata a ganar el Mundial, si él quiere quedarán un par de historias más. A veces leo el libro de Almeyda y está medio rústico, cada uno tiene su encanto, cuando te contaba lo de la adrenalina y el estrés a veces digo cómo le pido a (el escritor Eduardo) Sacheri una novela que sabe que va a salir. Lo que más me gusta es escribir. El libro es siempre un desafío.
Perfil
Diego Borinsky (58)
Periodista y escritor
Diego Borinsky es licenciado en Ciencias Biológicas, periodista y escritor. Trabajó 26 años en El Gráfico, donde sobresalió en el ciclo de entrevistas de las 100 preguntas. Dio clases en la escuela Deportea; también trabajó en La Nación y actualmente se desempeña en Clarín, Cadena 3 y en la producción del programa Confesiones (TNT Sports). Colaboró con medios del país y el exterior.
Escribió biografías de Ángel Labruna (trilogía), Andrés D’Alessandro, Matías Almeyda y Marcelo Gallardo y el músico Donald. También ‘Así jugamos’ y la reciente biogafía del DT de la selección argentina Scaloni (Editorial Sudamericana).