Día del Malbec en Posadas

Baco celebró el ritual del vino con el Paraná de fondo

El sábado en El Noque se desarrolló un evento de cata, arte y música para festejar la cepa insigne de la vitivinícola argentina.
miércoles 22 de abril de 2026 | 1:00hs.
Con distintas bodegas del país se celebró el Día del Malbec. Foto: Marcelo Rodríguez
Con distintas bodegas del país se celebró el Día del Malbec. Foto: Marcelo Rodríguez

Baco aprovecha el último momento para mirarse al espejo antes de salir. Se perfuma y va donde lo esperan. Por el camino piensa en Sarmiento, a quien recuerdan como el alumno que nunca faltó a clase, pero al que no se le da el suficiente crédito por el Día del Malbec (17 de abril). Fue él, en abril pero de 1853, quien le encargó al agrónomo frances Michel Aimeé Pouget que se ponga al frente de la Quinta Agronómica de Mendoza, dando inicio a la transformación de la industria vitivinícola con las cepas de malbec traídas de su tierra.

El Dios del vino no intuye, sabe que el día es especial. La costa del Paraná luce primaveral en otoño, como si fuera Misiones. En “El Noque”, siempre madera y colores que hablan de Catalano, las manos prestas de Carolina Aravena descorchan tintos mientras un vinilo recuerda que los 80 fueron una época de electro pop y fiesta. Estar al servicio es la consigna para la vida en general y para el rubro en particular dice quien además de sommelier es docente de Hotelería, organiza eventos y es chef. El líquido vital debe estar aireado y Aravena lo sabe.

Hielo, agua, copas forman parte del paisaje poblado de botellas. El tinto sobresale pero algunos rosados y blancos matizan el paisaje vitivinícola y las burbujas también en la tarde noche del pasado sábado en el evento Malbec Wine Fair.

La temperatura acompañó una jornada para beber vino, sin dudas, pero no es cosa de solo tomar, aunque los devotos tengan como ley máxima que no se debe beber con el estómago vacío, comer es vital, tanto como la temperatura al beber.

Elemento imprescindible

La elección de la copa es importante. La copa es el elemento imprescindible, saberla tomar, indispensable. El modo en que la tenga el bebedor habla de su personalidad y en las reuniones de cata donde lo que se juega es el careteo, no es un detalle menor. Aparentar es vital en estas tertulias decía Miguel Brascó en una de sus visitas a Misiones.

Muchos espíritus sobrevuelan la jornada. “Yo no sé nada de vinos”, dice una joven que no sabe por dónde empezar. “Yo te recomiendo empezar por un espumante, liviano”, aconseja una de las expositoras. Hay un horario donde el salón de cata se puebla de curiosos y sabiondos, de expertos y no iniciados. Los que buscan novedades se encuentran con el malbec blanco, por ejemplo. Los interesados no anotan, sacan fotos con el celular para recordar, pero por sobre todo, prueban, saborean, se deleitan.

El vino sin alcohol gana terreno y desarma las excusas para el disfrute. Es posible disfrutar del placer de beber pero sin las consecuencias etílicas.

Desde Alem, un joven que pide, “cuenten que un pibe del interior encierra los saberes de la selva cuidando la naturaleza”. Él extrae de las flores del monte el material para hacer la bebida más antigua del mundo, hidromiel, que es como lo explica Fernando Brys, la definición correcta para Argentina. El alcohol no proviene de las uvas como en el caso del vino sino de la fermentación de las flores.

La celebración queda en el recuerdo y piden nuevas excusas para repetir la juntada. Baco, más que feliz y realizado. 

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