“Mi miedo es no poder volver a Misiones”: denunció por abuso a su padrastro y reclama que sigue libre

Emiliano se mudó a Buenos Aires hace un año, "para proteger mi integridad y la de mi familia", aseguró. Lamentó que, a pesar de haber una resolución de la Cámara de Apelaciones en lo Penal, su abusador sexual está en libertad y ejerciendo la docencia en un colegio posadeño.
miércoles 08 de abril de 2026 | 17:05hs.

Un joven de 19 años difundió un video en el que relata abusos sufridos cuando era menor de edad por parte de su padrastro, y apuntó contra decisiones judiciales que mantienen en libertad al imputado, actualmente docente en un instituto de gestión privada de Posadas.

Con las pausas propias de quien necesita tiempo y palabras justas para contar su historia, Emiliano decidió hacer público lo vivido a través de un video en Instagram que pronto reunió solidaridad y comentarios de apoyo de diferentes partes del país.

Se reconoció un “sobreviviente de abuso sexual infantil” y denunció que su padrastro, Jorge Daniel R., continúa en libertad pese a una resolución de la Cámara de Apelaciones que ordenó revisar esa medida, concedida el 16 de abril del 2024 por el juez de Instrucción Tres, Fernando Verón.

“Junté mucho valor y coraje y al fin pude escribirlo y poner en palabras”, comenzó su testimonio. “El sistema de la provincia de Misiones ha intentado invisibilizarme durante años”, arremetió. Desde el 1 de abril del 2024 Emiliano encabeza una causa por abuso sexual con acceso carnal que tiene como imputado a su padrastro, un hombre de poder en el seno familiar, ya que “era el sustento económico de la casa” pero que, en simultáneo, lo hostigaba y controlaba para que no contara lo ocurrido.

La violencia se habría conocido después de que la madre del chico, quien entonces tenía 17 años, viera chats y mensajes donde la propia víctima le reclamaba lo sufrido a su agresor. Los sometimientos se habrían extendido desde que tenía 5, cuando Emiliano aún no había efectuado el cambio de identidad de género.

El 3 de abril de 2024, Jorge R. fue detenido y, apenas dos semanas después, el Juzgado penal Tres le dictó la excarcelación bajo caución juratoria, por lo que desde entonces permanece en libertad. Para Emiliano aquello no fue menor: implicó cambiar proyectos de vida y hasta dejar la escuela, y es que su agresor ejercía (y todavía ejerce) como docente de informática en el Instituto San Basilio Magno de la capital misionera.

“Él seguía trabajando en el colegio, lo cual no me permitía rendir mis materias. A día de hoy estoy terminando en Buenos Aires”, contó en exclusiva a El Territorio.

El pasado lunes se cumplieron dos años de la denuncia que cambió su vida para siempre. Sin embargo, apuntó, la causa judicial “fue encajonada” y “ni siquiera mi abogado presentó más escritos contra el fallo del juez Verón”. El expediente tiene como querellante al letrado Victor Luciano Gómez, mientras que el docente acusado tiene de defensor a Alejandro Rolón.

A horas de la viralización del video en el que denunció los abusos sufridos en su infancia, Emiliano se mostró movilizado: “No esperaba tal recibimiento, muchos de mis amigos de Scout empezaron a escribir, me apoyaron acá en Buenos Aires. También compañeros y hasta madres del colegio San Basilio preguntando qué rol ocupaba él”.

Manipulación y abuso

El joven hoy reconoce que fue manipulado de tal manera que no se animó a contar a su entorno familiar lo que padecía, hasta que su propia madre accedió a conversaciones en redes sociales donde Emiliano manifestaba su rechazo a seguir padeciendo los abusos. “Entró a mi Instagram y empezó a leer mi chat. Quedó totalmente sorprendida por la manipulación que tenía encima. Sacó capturas e hizo la denuncia”, recordó.

Esa violencia se remonta a sus primeros años de niñez. “El primer recuerdo que tengo es a los cinco. Después empezaron los besos recurrentes, y a los once me pidió ‘ser su pareja’... Esto duró seis años, hasta que tenía diecisiete”, contó.

Inmediatamente conocida de la situación, su mamá denunció a su entonces pareja y también pidió ayuda a otros familiares de la línea materna, para resguardar al joven de cualquier agresión. Sin embargo, la tranquilidad fue efímera, contó: “El 3 de abril cayó preso, pero estuvo quince días. Después se pidió una caución y salió”.

Desde entonces, asegura, el miedo condicionó su vida cotidiana: “Él tenía aplicaciones para regular nuestra ubicación. Yo aparecía en un lugar y él estaba cerca. Eso nos daba mucho pánico”. Fue en ese contexto que decidieron mudarse a Buenos Aires y, con ello, modificar su plan de vida, algo que -confió- todavái se lamenta porque “Posadas es donde nací, donde tengo a mis amigos, y me duele tener que haberme ido”.

“Mi mamá pidió su pase de Gendarmería para venir a Buenos Aires, cerca de mis abuelos. Nos vinimos por miedo a nuestra integridad”, explicó.

Libertad para un abusador que no contempló derechos 

El 19 de diciembre del 2024, los vocales de la Sala II José Alberto López y Marisa Ruth Dilaccio declararon la nulidad del fallo del juez Verón que excarcelaba al docente Jorge R., por considerar que el mismo “omite cualquier tipo de consideración o enfoque de perspectiva de género”.

Además, señalaron que esa resolución penal careció de fundamentos, violando los derechos contemplados en la Ley 24.685 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, así como en la Ley de Protección Integral de los Derechos de la Niñas, Niños y Adolescentes.

A pesar de contar con esa resolución del tribunal, Emiliano lamentó que la causa no avanzara. “Está totalmente encajonada. Mi abogado no presentó ni un solo papel. Hace 14 meses que Jorge sigue libre”. 

“Hay demasiados derechos invisibilizados porque este señor sigue libre. Pero mi miedo más grande no es que siga libre, sino no poder volver a Posadas”, lamentó.

Una escuela que no escuchó

El joven también apuntó contra su entorno educativo. La denuncia ocurrió mientras cursaba el último año del secundario y, recordó, “muchos de estos actos ocurrían en la sala de informática donde él daba clases, yo no salía al recreo”.

Actualmente, según marcó Emiliano, el imputado da clases en la escuela ubicada en la intersección de las avenidas Trincheras de San José y Rademacher. Incluso, recordó que con la causa y medidas de restricción vigentes, su agresor se habría acercado a su familia y a su hermano menor, que también cursaba en el mismo instituto. 

A pesar de crecer y formarse por años allí, Emiliano observó que la respuesta institucional fue nula. Tras la denuncia “no se me acercó a hablar nadie. Yo lo seguía encontrando en el colegio, y por miedo dejé de ir”.

“Teníamos orden de alejamiento, pero él tenía encuentros con mi hermano dentro de la institución. Mi hermano se sentía incómodo y no quería verlo”, relató. Ante esto, “el colegio no hizo nada. La policía fue, pero el colegio no hizo nada”.

Animarse a hablar

En su reconstrucción, Emiliano también recordó las constantes situaciones de control y manipulación. “Controlaba todos mis espacios, tenía reuniones a solas con mi psicóloga y mi psiquiatra. Yo llegué a estar demasiado medicado”, confió.

“Insistía en que me internen y quería alejarme de mi familia. A mí me decía que no me quería perder, pero a mi mamá le pedía que me echara porque estaba arruinando la familia”, reconstruyó.

El impacto emocional fue enorme, pero acompañada de sus afectos hoy puede poner en palabras lo vivido. “Cuando se supo todo, lloré mucho porque un poco sentía que lo perdía. Fue tal el punto de manipulación que yo sentía que lo amaba”, se cuestionó. Pero haberlo denunciado trajo también “liberación, porque yo ya me veía viviendo toda mi vida así, sufriendo, y no encontraba salida”.

Para el joven, su exposición pública tuvo una respuesta desmedida y valoró que, en medio del discurso público que apunta a las ‘falsas denuncias’, “la vergüenza tiene que cambiar de bando”. Espera que su caso sea escuchado y que el juzgado de Verón rectifique la liberación de su agresor: “Tuve que irme de mi provincia para sentir un poco de seguridad. Eso me pesa todos los días, pero no pienso callarme más”.

Denunciar es el primer paso

En la provincia de Misiones, las denuncias por hechos de violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes pueden realizarse a través de distintos canales habilitados para garantizar una atención inmediata y especializada. Una de las principales vías es la Línea 137, que funciona las 24 horas con equipos capacitados para brindar contención, asesoramiento y activar los protocolos correspondientes.

Además, el Poder Judicial dispone de la línea de WhatsApp Contame (3765 490888), orientada a facilitar el acceso a la denuncia. También se puede recurrir al 911 o presentarse de manera presencial en comisarías y fiscalías de toda la provincia: estos espacios están obligados a recepcionar la denuncia. 

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