Empresarios y productores de Misiones entre la esperanza de que mejore la situación y los altos costos logísticos

Un debate abierto sobre el potencial productivo de Misiones se llevó a cabo en Posadas, comparando la fortaleza del modelo agrario implementado en Brasil. Los desafíos y los inconvenientes a resolver, desde la Nación y provincia, según la mirada de los empresarios.
jueves 26 de marzo de 2026 | 8:48hs.

Misiones productiva fue la convocatoria realizada por sectores empresarios y legisladores, para debatir respecto al modelo que se pretende para la provincia. Entre los convocantes al encuentro desarrollado en un hotel céntrico de Posadas, se encontraban los productores y empresarios, Rafael Scherer, Gabriel Montiel y Alfredo Gruber y el diputado provincial, Miguel Núñez, entre otros legisladores, con la presencia de representantes de la Secretaría de Industria de Santo Antonio de Sudoeste Brasil, quienes detallaron la experiencia que llevan a cabo en el sector productivo, mostrando fortalezas que podrían replicarse en la Provincia. Lo más destacado fue el incentivo que reciben desde el estado a medida que demuestran buena producción y un bajo costo de la tasa bancaria del 6% con tres años de gracia, pero también con un estado local interviniendo y asistiendo además desde lo técnico.

En la ocasión Gruber repasó su experiencia como empresario y reclamó medidas provinciales y nacionales, para aliviar la carga al sector empresarial. En igual sentido se expresó Rafael Scherer empresario, Ingeniero Agrónomo (UCA) y doctor en Ciencias Agrarias, que fue otro de los disertantes. Mencionó cómo está la carga tributaria en el país.

El caso Gruber
El Grupo Gruber es un emblema del Alto Paraná misionero. Desde Santiago de Liniers, logró la familia integrar la cadena maderera, la ganadería y la energía renovable. Sin embargo, ni siquiera una estructura tan diversificada es inmune al actual parate económico.

Alfredo Gruber, cabeza del grupo, dialogó sobre la realidad del sector, el peso de los impuestos y la necesidad de reformar leyes ambientales que, según su visión, hoy mantienen el potencial productivo de la provincia en “stand-by”.

Al analizar el panorama actual y esperando más medidas de alivios planteó “la verdad queda muchísimo por transitar. Se hizo muy poco todavía. Por un lado, valoramos la estabilidad, pero por el otro la economía está frenada; la gente no compra, no gasta. Y ahora se suma el tema de los combustibles, que con el contexto internacional de guerra no sabemos dónde va a terminar. Eso presiona muchísimo a cualquier empresa y va a generar más inflación”.

Recordó que “en el mercado interno la demanda cayó muchísimo, influye mucho que no haya obra pública. Pero salir al exterior tampoco está fácil. Hay mucha incertidumbre y ‘el mandamás del mundo’ juega con los aranceles; un día le pone el 50% a los brasileños, otro día nos sube a nosotros. No hay reglas claras”.

Fue muy crítico con la carga impositiva en todos los ámbitos. “Ingresos Brutos es un impuesto distorsivo; lo venimos diciendo hace 30 años. En la época de (Carlos Saul) Menem casi no se cobraba, pero después empezaron con la aduana en el Arco y cada vez se paga más sobre lo ya pagado. También el Estado Nacional debería bajar el IVA del 21% al 10%. Si todos pagasen, recaudarían lo mismo o más. Hoy hay un 40% de informalidad y el Estado gasta el 85% de sus ingresos en lo social para que no se le prenda fuego el país. Alguien tiene que pagar eso y siempre recae en el que produce”.

Sobre bajar costos
Buscando un camino para bajar costos planteó: “Coincido en que la represa de Corpus sería clave para manejar el caudal del río. Si el río tiene profundidad, los costos bajan. Es una cuestión de infraestructura que necesitamos resolver para ser competitivos”.

Cuestión para revisar
Se refirió a la posible reforma de la Ley 26.331 (Ley de Bosques). “Misiones tiene muchísimas propiedades que hoy no se pueden tocar porque son bosque de recuperación. Nosotros queremos producir; queremos sembrar maíz, soja o sorgo para alimentar a los animales en los feedlots. Hoy estamos en un stand-by por la Misiones verde y no podemos avanzar intensivamente”.

Sobre lo que viene, indicó “la esperanza es lo último que hay que perder. Sería una lástima que todo el sufrimiento de estos últimos dos años no sirva para nada. Antes quizás estábamos mejor, pero a costa de una inflación y un endeudamiento que eran insostenibles. Hay que seguir empujando para que las cosas se concreten”.

Mirada desde el sector forestal
 El ingeniero y referente del sector, Rafael Scherer, trazó un crudo panorama sobre la actualidad productiva. Aunque reconoce una mayor agilidad en el comercio exterior, advierte que la falta de alivio fiscal y el parate del mercado interno obligan a las empresas a postergar grandes decisiones de inversión.

Para el sector forestal de Misiones, desde su mirada, el horizonte todavía no despeja. A pesar de los cambios de rumbo en la política económica nacional, los productores se encuentran hoy atrapados entre una presión impositiva que no cede y un mercado internacional que, golpeado por conflictos bélicos, se ha vuelto impredecible.
Así lo describió el ingeniero agrónomo y doctor en Ciencias Agrarias, Rafael Scherer, quien analizó el estado de espera en el que se encuentra la industria maderera, una de las principales columnas de la economía regional.

El alivio que no llega al bolsillo
Si bien Scherer, que administra Pindo SA, admite que hoy exportar, cobrar y pagar al exterior es un proceso mucho más ágil y facilitado, asegura que eso no es suficiente para hablar de una recuperación real. “Queremos estar mucho más libres”, sin tanta presión. “Lo primero era que aparezca el crédito, y ahora está apareciendo a tasas lógicas, pero después tienen que bajar los impuestos. No podemos competir más", sentenció.

La queja por la presión fiscal no discrimina niveles: Nación, Provincia y Municipios están bajo la lupa productiva.

Scherer comparó la situación actual con la década de los 90, aunque con una diferencia sustancial: la falta de espalda de los Estados para reaccionar con celeridad. “Todos pedimos que bajen los impuestos, pero la verdad es que hoy no sabemos si el Estado efectivamente puede hacerlo”, reflexionó con pragmatismo.

Sobre conflicto internacional
Históricamente, cuando el mundo entraba en crisis, la industria forestal misionera se refugiaba en el consumo doméstico. Hoy, esa red de contención desapareció. “Lo primero es cuidar los gastos. Vender más hoy es muy difícil, y menos a buen precio. Entonces bajás los costos, pero igual no te va mejor porque no hay demanda”, explicó sobre el círculo vicioso que afecta a los aserraderos.

Sobre el impacto del acuerdo Unión Europea-Mercosur, Scherer fue cauteloso. A diferencia del té o la yerba mate, la madera misionera no tiene a Europa como su destino natural. “Nuestro mercado es Asia y, sobre todo, Norteamérica. Casi toda la madera del mundo termina en Estados Unidos, ellos manejan el termómetro”. Pero allí empieza a tener peso la inestabilidad geopolítica, sumiendo al sector en una incertidumbre que frena cualquier apuesta de largo plazo.

Allí Scherer se refirió al clima de negocios y a la cautela de los inversores misioneros. Más que a la economía en sí, el ingeniero se mostró preocupado por la consolidación del rumbo político nacional. “Hasta que no estemos seguros de que el proyecto político se consolide y funcione, no se van a tomar grandes decisiones. Vamos a estar esperando”, concluyó, dejando en claro que, para el sector forestal, con las decisiones que se está tomando a nivel nacional la moneda sigue en el aire.

Copiar experiencias exitosas
El diputado provincial, Miguel Núñez impulsa un cambio de paradigma basado en la experiencia de municipios fronterizos de Brasil (como los del estado de Paraná o Santa Catarina), donde pequeñas unidades productivas de 24 hectáreas generan ingresos millonarios en reales mediante cultivos extensivos.

Plantea que busca derribar el mito de que el maíz, la soja o el trigo son exclusivos para grandes latifundios, señalando que en zonas como San Antonio o el norte misionero existen superficies similares (50 a 60 mil hectáreas) desaprovechadas.
Núñez enfatiza que quienes eligen plantar commodities no son ‘malas personas’. Existe una crítica implícita a cierta mirada ambientalista o política que estigmatiza estos cultivos. Su lógica es pragmática, al indicar que se debe producir lo que se va a vender.

El diputado marca una distancia tajante con la gestión nacional y provincial. Contra el modelo nacional, afirma que la política libertaria no está pensada para Misiones y que “no tienen nada para darnos”.

Contra el gobierno provincial, critica el impulso de cultivos que considera fallidos o experimentales (como la jatropha, el tártago o recientemente el café) en lugar de apostar a lo que el mercado ya demanda. Reclama leyes que garanticen previsibilidad y exige que las restricciones y habilitaciones provinciales se alineen con estándares nacionales dispuestos por ejemplo por el Senasa, evitando aduanas internas o trabas locales excesivas.

Defiende una intervención estratégica del Estado. Toma como espejo a Brasil, donde el sector público acompaña al productor para que el sistema funcione, en contraste con lo que percibe sobre la gestión en Argentina.

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