Indignación por dos casos de maltrato y abandono animal en San Ignacio y  Campo Viera

Una fue arrastrada atada a una moto y la otra abandonada en la ruta; los hechos tuvieron difusión ayer por la viralización de videos.  Proteccionista lamentan la falta de políticas públicas, la reiteración de casos y la sobrecarga de trabajo que enfrentan sin recursos ni apoyo estatal
miércoles 25 de marzo de 2026 | 11:26hs.
La perrita en San Ignacio fue arrastrada unas tres cuadras hasta que detuvieron al hombre.
La perrita en San Ignacio fue arrastrada unas tres cuadras hasta que detuvieron al hombre.

La jornada de ayer volvió a exponer una problemática que, lejos de ser aislada, se repite a diario en distintos puntos de Misiones: el maltrato y abandono de animales. Es que en San Ignacio, una perrita fue arrastrada varias cuadras atada con un cable; mientras que en Campo Viera, un hombre fue filmado abandonando a su mascota al costado de la ruta. Ambos casos generaron indignación social y reavivaron el reclamo por mayor compromiso del Estado y de la comunidad.

En San Ignacio, la secuencia se conoció a partir de un video que comenzó a circular entre vecinos. La grabación llegó a integrantes de la protectora Patas Sucias, quienes rápidamente activaron una red de comunicación interna para intervenir. “Nos enteramos del caso porque a una de nuestras voluntarias le envían este video, ella comparte en el grupo para ver quién se sumaba para ir a hacer la denuncia”, relató Celeste Olsson Pilaszek, integrante de la organización.

A partir de allí, las voluntarias lograron identificar la zona donde ocurrió el hecho e intentaron comunicarse con la Policía. Aunque en un primer momento no obtuvieron respuesta por una confusión con los números telefónicos, finalmente lograron hablar con un efectivo. “Mi mamá logra comunicarse con el oficial que estaba en guardia y éste le comenta que ellos también vieron la situación a través de las cámaras y automáticamente fueron a detenerlo”, explicó. 

La aprehensión del hombre de 69 años se realizó en la ruta provincial 120 y trasladado a la comisaría local -donde quedó demorado- junto con la perrita. Según reconstruyeron, el animal había sido entregado minutos antes al agresor. “Lo que nos comentan es que a este señor le habían dado la perrita en ese momento, un rato antes, y él le ató con un cable para llevarle hasta su domicilio que está en la colonia”, detalló. Sin embargo, en lugar de transportarla de manera adecuada, la arrastró durante varias cuadras: “Él la arrastró a unas tres cuadras aproximadamente, la perrita quedó toda pelada, obviamente”.

Ante la gravedad de la situación, intervino la Justicia. Desde el juzgado de Jardín América se dispuso que el juez de Paz de San Ignacio tome intervención y se ordenó que el hombre permanezca demorado hasta la realización de la denuncia formal. Asimismo, se determinó que el animal quede bajo resguardo de la protectora Patas Sucias.

La denuncia formal, clave para que el hecho no quede impune, se realizaría esta tarde con el acompañamiento de vecinos. “Seguramente vamos a ir por la tarde a hacer la denuncia, porque tenemos muchas personas que están interesadas en realizar la denuncia. Ayer había una lista de 14 personas que se habían sumado para apoyar la denuncia, pero un grupo de 20 mínimo seguramente somos”, indicó.

Así, la organización volvió a involucrarse de lleno en el caso, no sólo para asistir al animal sino también para reconstruir su procedencia. “Mi mamá estaba buscando quién era el responsable de haberle entregado la perrita a ese hombre. Consigue saber quién fue, lo llama, pero no tiene contacto, entonces le llama a la hermana de este señor y la hermana le dijo que sí, que era la perra del hermano, pero él no estaba, no sabía en dónde estaba”, contó.

Sin embargo, el mayor desafío no fue sólo la asistencia inmediata, sino encontrar un lugar donde alojar al animal. “El juez indicó que nos entreguen a nosotros que nos hagamos cargo, pero nosotros no tenemos un refugio, no tenemos un hogar dedicado exclusivamente a los animales, ellos conviven en nuestras casas con nosotros y nosotros ya tenemos otros animales”, explicó Olsson Pilaszek.

La situación refleja una problemática estructural que atraviesan muchas organizaciones animalistas. “Hace nueve años que nos conformamos como protectora en sí, pero es un trabajo que lo venimos realizando hace tranquilamente 20 años, entonces entenderás que tenemos muchos animales que fueron quedando a lo largo del tiempo”, agregó.

Ante la urgencia, comenzaron a buscar un hogar de tránsito. “Gracias a Dios, apareció una persona que de vez en cuando colabora y le dice a una de nuestras voluntarias que ella le podía dar tránsito a la perrita hasta que se le consiga una adopción responsable definitiva”, señaló.

Para la referente, este caso es apenas una muestra visible de una realidad mucho más extendida. “Acá hay barrios nuevos que están más alejados, constantemente vemos casos de maltrato. Este es un caso que se hizo viral porque alguien filmó y empezó a difundir el video, pero hay casos de maltrato dentro de los hogares donde no son alimentados, están atados sin un resguardo, sin una casa, sin nada”, advirtió.

En ese contexto, el trabajo de las proteccionistas se sostiene casi exclusivamente con esfuerzo propio, contó que los elementos de primeros auxilios que tienen son gracias a rifas que llevan adelante y a alguna que otra donación que les llega.

“A veces tenemos que ir y hablar con los dueños, con los propietarios de los lugares donde están las mascotas. Hay veces que los vecinos se involucran y ellos mismos actúan, pero la mayoría de las veces nos tiran la mochila nosotros y tenemos que ir”, explicó. Y añadió: “Hay veces que hay que llegar a la denuncia porque no quieren colaborar. Hay gente que desconoce realmente cómo es tener a un animal y vos le hablás y le brindás información y acceden. Pero hay otros que no”.

Sostuvo que pese al trabajo de concientización de tantos años todavía falta mucho por hacer, más educación y prevención. “Yo soy docente y cuando me toca el grupo que me toca, siempre estoy concientizando a los más chiquititos, pero la sociedad en sí los tiene a los animales como cosas nada más y no colabora y el municipio tampoco colabora lamentablemente”.

En Campo Viera

También ayer, pero en Campo Viera, otro hecho volvió a generar indignación. Un video mostró a un hombre abandonando a su perra en un camino terrado cercano a la ruta nacional 14. En las imágenes, se lo ve alejarse en su camioneta mientras el animal corre desesperadamente detrás.

Tras la viralización, la Policía logró identificar al propietario del vehículo, un empresario de la zona, quien fue citado a declarar y quedó implicado en una causa por maltrato animal. La perrita fue hallada posteriormente en una zona de pastizales, desorientada y con signos de sed, aunque en buen estado general. Luego de ser asistida por un veterinario, surgieron interesados en adoptarla.

Consultada sobre este caso, Olsson Pilaszek no ocultó su indignación: “Eso no tiene sentido porque si me decís que es alguien que no tiene recursos y vos decís bueno lo abandonan porque no tienen para darle a comer -que tampoco se justifica- pero alguien que tiene los recursos vaya a hacer eso se merece realmente ir preso y cumplir la condena máxima”.

Y concluyó: “Es ilógico, vos te pones a pensar y como alguien que te involucrás con la causa no te cabe en la cabeza y da mucha rabia, te da mucha rabia, mucha impotencia”.

Ambos episodios reactivaron el debate sobre la aplicación de la Ley 14.346, que penaliza el maltrato animal en Argentina. Sin embargo, para quienes trabajan día a día en el territorio, el problema excede lo legal y se vincula con una deuda social más profunda.

“Nos recae muchísima responsabilidad ajena sobre nuestras espaldas, cuando es un trabajo del municipio, de la sociedad en sí misma. Es lo que siempre decimos, nosotros hacemos por amor lo que es la obligación de toda una sociedad”, reflexionó la proteccionista.

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