Ajuste presupuestario impacta en comedores universitarios
Con el inicio del ciclo lectivo universitario, vuelve a escena una de las principales preocupaciones de los estudiantes: el acceso al comedor. En un contexto de recortes presupuestarios a nivel nacional, la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) enfrenta dificultades para sostener este servicio clave.
En diálogo con Radioactiva, el secretario de Asuntos Estudiantiles, Alexis Janssen, detalló cómo se compone el presupuesto universitario y por qué el impacto se siente especialmente en áreas como el comedor.
“El 90% del presupuesto va a sueldos, tanto docentes como no docentes. Eso no se puede recortar porque es personal de planta permanente”, explicó.
En ese sentido, señaló que el margen de acción de la universidad es limitado: “Queda un 10% que se reparte entre las facultades para gastos de funcionamiento, como luz, agua, seguridad, limpieza, laboratorios, viajes de estudio y también el comedor”.
Sin embargo, ese porcentaje no fue actualizado acorde a la inflación, lo que generó un fuerte desfasaje. “Cuando no se incrementaron los gastos de funcionamiento, impactó directamente en este tipo de servicios, porque hay costos que no se pueden dejar de pagar”, remarcó.
Frente a este escenario, cada unidad académica debió tomar decisiones según sus posibilidades. Algunas lograron sostener el servicio mediante ingresos propios, mientras que otras no.
“La Facultad de Ciencias Exactas, por cuestiones presupuestarias y por su estructura con múltiples sedes, decidió no continuar con el comedor”, indicó Janssen. A esto se suma que “en Enfermería por el momento tampoco hay servicio”.
En contraste, otras facultades mantienen el beneficio: “Ciencias Económicas, Ingeniería, Arte y Forestal continúan con el servicio de comedor”, precisó.
En el caso de Humanidades, donde la Secretaría de Asuntos Estudiantiles tiene intervención directa, el esfuerzo es mayor: “Se está haciendo un gran esfuerzo por sostener a todos los becarios. Los que ya tenían beca la mantienen y este año se incorporan ingresantes”. Además, confirmó que “a mediados de febrero iniciamos el almuerzo y ahora también se suma la cena”.
Requisitos y demanda
El acceso al comedor no es universal, sino que se otorga mediante becas con criterios específicos. “Hay dos cuestiones clave: la académica y la socioeconómica”, explicó el funcionario.
Para evaluar la situación económica, se utiliza un indicador concreto: “Se calcula el ingreso per cápita del grupo familiar para comparar la situación entre estudiantes”.
Además, algunas facultades tienen cupos limitados. “En lugares como Ingeniería o Arte hay hasta 425 becados, porque hay mucha demanda de estudiantes que viven cerca”, detalló.
Uno de los datos más preocupantes es el cambio en el perfil de quienes acceden a la universidad. Según Janssen, la crisis económica está dejando afuera a los sectores más vulnerables.
“El estudiante que antes apenas podía llegar a la universidad, que tenía albergue y comedor, hoy ya no está dentro del sistema”, afirmó.
En contrapartida, explicó que quienes hoy logran continuar sus estudios son aquellos que cuentan con algún respaldo: “Los que antes apenas podían pagar un alquiler ahora acceden a albergues y comedor para sostenerse”.
También se detectó una menor asistencia diaria al comedor: “Vemos que no van todos los días, y eso tiene que ver con las dificultades económicas y los cambios en la población estudiantil”.
Nuevo espacio de salud mental
En medio de este contexto, Janssen destacó una iniciativa que busca acompañar a los estudiantes desde otro enfoque: la inauguración del primer espacio de salud mental de la UNaM.
“Va a funcionar con médicos y psicólogos que harán una atención primaria y luego derivaciones en conjunto con el Ministerio de Salud y el IPS”, explicó. El servicio estará disponible en el campus universitario y será abierto a toda la comunidad estudiantil.