A días de la sentencia en Posadas, la defensa del acusado pidió prisión domiciliaria
“En este juicio escucharon la voz de mi nieta, no fue sólo un expediente”
Debieron pasar trece años para que un posadeño, denunciado por abusar de su propia hija, fuera preso. Trece años de rearmarse como familia, y de sostener un proceso judicial que siguieron a paso firme, pero no sin traspiés ni desencantos.
“Este fue un juicio totalmente nuevo: sentimos que el Tribunal escuchó a las dos partes, pero sobre todo, que escucharon a mi nieta”, resume con valor Dora, abuela de la niña que en 2013 pudo poner en palabras lo que padecía en manos de su progenitor.
Ese camino, reconoce, no fue sencillo. Ocurre que en 2022 (nueve años después de las primeras denuncias) en un primer juicio, José Raúl G., fue absuelto por el Tribunal Penal Uno de la capital provincial por el beneficio de la duda.
Lejos de quedarse con esa sentencia, la querella y la Fiscalía la apelaron, y en 2024 el Superior Tribunal de Justicia (STJ) les dio la razón: el hombre debía ser juzgado nuevamente. Esta vez por un tribunal que reconociera los principios y derechos con perspectiva de género y de resguardo de niños y niñas víctimas de delitos sexuales: fue así que llegaron a un nuevo debate oral que comenzó el 23 de febrero pasado y terminó el martes 10 de marzo, con una condena por 12 años de prisión efectiva.
Entre las últimas novedades conocida la sentencia, este diario pudo confirmar que la defensa del acusado -bajo representación de Mario Ramírez y Federico Tilli- solicitó el beneficio de prisión domiciliaria, alegando problemas de salud.
Poner en palabras lo peor
“Llegamos cansados después de tantos años de espera de la elevación a juicio y después de ese primer juicio anulado, a este. Fue muy difícil, porque él era como mi hijo”, repasó Dora, en conversación con El Territorio. “Fueron muchos años de sufrimiento porque fue muy traumático todo, no solo el hecho del descubrimiento del abuso y del relato que ella pudo dar de todo su sufrimiento. Sino que a nivel judicial sufrimos muchísimo, más aún por la parte penal que por la parte de familia”, lamentó.
Los años pasaron, la niña creció, y en su núcleo familiar materno tenían en claro que la prioridad era protegerla y hacer justicia. “Ellos (la familia paterna) querían la tenencia o un régimen de visita arbitrario, no uno regido por pautas legales ni supervisados. Ellos no podían llevarla al mismo sitio donde fue abusada, y hubo que luchar contra todo eso”, cuenta la abuela (y madre de la ex pareja de José Raúl, que fue quien lo denunció).
A lo largo del juicio que comenzó este año, pasaron por la sala del TP-1 por calle La Rioja más de una decena de peritos forenses, ginecólogos y psicólogos. Profesionales que acompañaron a la niña en su proceso de denuncia y reparo y que, en instancia de Cámara Gesell (pieza clave en delitos contra la integridad sexual) ratificaron que el relato de la criatura no fue inventado.
Para la familia, las pericias fueron contundentes y el Tribunal que tuvo a cargo resolver este juicio (presidido por Gustavo Bernie, con Miguel Mattos y Juan Carlos Sosa como jueces subrogantes) tuvo en cuenta ese cúmulo de evidencias. Para Dora, la sentencia fue justa: “Muchos dicen que 12 años son pocos, pero como familia estamos satisfechos porque se lo condenó”.
“Yo le he preguntado muchas veces a mi nieta qué quería, qué le pasaba con todo esto. Y me decía ‘abuela, yo quiero justicia, no tengo odio ni rencor’” y que “‘lo único que a mí me va a poner más tranquila es que haya condena. Pero no es odio, abuela. Es justicia’”, recordó la familiar conmovida por aquellas conversaciones íntimas que, finalmente, tuvieron su correlato en el sistema judicial.
Para Dora, en este nuevo debate “escucharon la voz de la niña de 5 años que pedía auxilio. Escucharon su declaración de Cámara Gesell, vieron los exámenes médicos. Fue diferente, fue muy distinto; tuvo a la niña presente, no en cuerpo pero estuvo ahí. No fue un simple expediente: fue la voz de ella”, remarcó. Hoy esa niña puede seguir adelante con proyectos prometedores, confió su abuela.
Todo lo que pasó
En paralelo, recordó los viejos argumentos del juicio en 2022 que la defensa de García había interpuesto, acusando que el relato de la víctima había sido inventado.
Para la abuela, no hubo nunca lugar a dudas: “Lo que ella expresó incluso en Gesell, y lo dijeron las peritos, es que ella contó los abusos con un lenguaje acorde a su edad. La psicóloga forense lo dijo: no fue inoculado ni fantaseado, porque ella expresó como pudo porque en realidad no sabía qué le estaban haciendo. Esos actos no tenían para ella una connotación sexual, como hoy sí se da cuenta”.
Como ya viene informando este diario, el imputado fue condenado el último martes por abuso sexual, agravado por configurar un sometimiento gravemente ultrajante y calificado por el vínculo en perjuicio de su hija, que al momento de los sometimientos tenía 5 años.
Llegó a este juicio en libertad, después de que los jueces Viviana Cukla, Ángel Cardozo y Juan Manuel Monte lo absolvieran en 2022 por el principio “in dubio pro reo”. Tras una resolución unánime de los ministros del Superior Tribunal, en 2026 se sentó en el banquillo una vez más con una corte de abogados que, de a poco, renunciaron a su defensa técnica por diferentes motivos.
Dora marcó diferencias entre este debate del anterior, no sólo por la sentencia sino también por el trato de los funcionarios judiciales. “El juicio anterior fue desde el comienzo muy viciado. Nos dimos cuenta que en el tribunal había una total parcialidad. Entonces temíamos que ocurriera lo peor porque fue totalmente viciado. A nosotros no nos dejaron entrar nunca, ni a la querellante que era mi hija”.
Posible intento de femicidio
Al menos tres testigos apuntaron que el acusado también habría violentado a la madre de la niña, semanas antes de la primera denuncia por abuso. En particular, en el juicio se conoció que el acusado habría intentado ahorcar a su pareja en 2013 y que fue la hija de ambos quien dio aviso de la agresión a otra familiar, lo que terminó salvando a la mujer de lo peor.
Al respecto, Dora contó que “el fiscal (Vladimir Glinka) dijo que va a analizar si investigará de oficio lo ocurrido como tentativa de femicidio”, pero que “todavía no hay nada oficial”.