El archivo de Fernando Birri y la memoria del cine latinoamericano
La utopía está en el horizonte.
Si camino un paso, se aleja un paso.
Si camino cien pasos, se aleja cien pasos.
¿Para qué sirve, entonces, la utopía?
Para eso.
Para caminar.
El célebre poema de Fernando Birri, tantas veces citado como declaración de principios, volvió a resonar con fuerza, esta tarde, en el marco del Festival Internacional de Cine "Oberá en Cortos", espacio que se dio el lujo de rendir homenaje al gran cineasta santafesino a instancias de una charla sobre la monumental tarea de preservar y digitalizar su archivo personal. Una utopía hecha trabajo, que busca recuperar, ordenar y abrir al público la obra y el pensamiento de quien fue uno de los fundadores del Nuevo Cine Latinoamericano, y pionero en vincular arte, política y pueblo.
La propuesta, titulada "Archivo Fernando Birri: preservación, acceso y activación de un legado cultural", contó con la participación de Mercedes Rondina, licenciada en Artes y Tecnología, responsable del área Cinemateca del Archivo Fernando Birri, y Gustavo Duarte, camarógrafo, editor y responsable del área de digitalización del archivo, con más de 25 años de experiencia en gestión documental y audiovisual en Santa Fe.
Rondina y Duarte compartieron con un interesado público cómo vienen enfrentando la tarea de restaurar el valiosísimo archivo de Birri, resguardado durante años en alrededor de 400 cajas que llegaron en 1997 y comenzaron a ser trabajadas recién en 2021. "Abordar a Fernando Birri es adentrarse en un personaje muy complejo, multifacético. Desde pinturas y poemas hasta bocetos y guiones, cada abordaje técnico es específico y nos lleva mucho tiempo", reseñó Rondina.
Duarte agregó a eso que "cada cosa que encontramos es un tesoro. Un poema, un guion, cartas, escritos sobre cine latinoamericano, pinturas… todo eso es el mundo Fernando Birri. Y cada hallazgo nos devuelve una parte de su mirada sobre el arte y la sociedad", enfatizó.

Reconstruir identidad
Durante la charla, celebrada en el Casino de Oberá, los especialistas contaron cómo fueron construyendo la Cinemateca de Santa Fe "con voluntad, paso a paso", y cómo una de las primeras piezas trabajadas, el cortometraje Retablillo de Perico (1960), se convirtió en modelo para establecer un protocolo de conservación audiovisual. "Ese corto fue muy importante para Birri; fue el único que conservó en su casa. A partir de él pudimos diseñar un método de trabajo y pensar en protocolos que hoy guían nuestra tarea", señaló Rondina.
El trabajo de preservación no solo implica rescatar los materiales físicos, sino también definir un marco ético y legal para su uso. "Pasamos más de un año pensando los protocolos en relación con los derechos intelectuales -explicó Rondina-, porque es fundamental respetar la obra de Birri y garantizar que su acceso sea público, pero también responsable".
En paralelo, el equipo desarrolla un inventario unificado que abarca todas las disciplinas que Birri exploró -cine, poesía, pintura, títeres, correspondencia- y que, según Rondina, "es la base de la accesibilidad. Tener un buen inventario es poder llegar al documento en el momento que sea, entre miles y miles", valoró.

Legado Birri
Nacido en Santa Fe en 1925, Fernando Birri fue poeta, pintor, actor, titiritero, docente y cineasta. Fundó el Cine Club Santa Fe y la Escuela Documental de Santa Fe, la primera en Latinoamérica, desde donde surgieron obras como Tiré Dié (1958) y Los inundados (1961), película emblemática del realismo social argentino, proyectada también esta tarde a las 18 en en Cine Teatro Oberá. Su trayectoria lo llevó a ser un embajador del cine latinoamericano en Europa y un referente ético y estético de generaciones enteras de realizadores.
"Estamos yendo a través de sus pasos para entender cómo él pensó su archivo", contó Duarte. "Hay cosas que todavía no comprendemos, pero con el tiempo iremos descifrándolas. Es como seguir su huella, caminar su utopía", añadió Rondina.
Los dos protagonistas pusieron en relieve que la tarea, emprendida desde El Molino Fábrica Cultural -donde hoy funciona oficialmente el Archivo Fernando Birri-, busca no solo conservar sino también activar ese legado, haciéndolo accesible a nuevas generaciones. "Estamos trabajando en protocolos digitales y dando charlas para que otros realizadores también se hagan cargo de sus obras", explicó Rondina.
Hacia el cierre del encuentro, se generó un intercambio especialmente interesante. Desde el público surgió la pregunta sobre cómo comenzar hoy a trabajar en la preservación de las nuevas obras, producidas en los formatos digitales actuales. Los expositores coincidieron en la urgencia de pensar la conservación desde el presente, y destacaron el papel de las universidades como formadoras y guardianas del patrimonio audiovisual, así como la necesidad de que los gobiernos provinciales y nacionales fortalezcan sus políticas de apoyo a la cultura, generando marcos institucionales similares al que Santa Fe ha desarrollado en torno al legado de Birri. "Lo que hacemos con Birri es un modelo posible, pero hay que pensar en el futuro, en los archivos que todavía no existen".
El homenaje incluyó la proyección de Los Inundados, una película que conserva intacta su fuerza crítica y su mirada poética sobre la realidad. Y en un país donde muchos archivos audiovisuales corren el riesgo de perderse, la labor de la Cinemateca santafesina se vuelve esencial, siendo una tarea que, como la utopía de Birri, parece inalcanzable, pero invita a seguir avanzando. El desafío está planteado.