Tras el ataque de un menor, veterinarios llaman a prevenir con educación

Luego del ataque de dos perros pitbull a un menor en el barrio Santa Clara de Posadas, que le provocó heridas en el brazo y la cabeza, el veterinario Pablo Castillo advirtió sobre la necesidad de prevenir este tipo de hechos mediante una tenencia responsable y una correcta educación de los animales. Un niño fue herido en el barrio Santa Clara. El veterinario Pablo Castillo desmintió mitos sobre la agresividad de ciertas razas y subrayó la importancia de la socialización temprana
lunes 06 de octubre de 2025 | 19:17hs.

Luego del ataque de dos perros pitbull a un menor en el barrio Santa Clara de Posadas, que le provocó heridas en el brazo y la cabeza, el veterinario Pablo Castillo advirtió sobre la necesidad de prevenir este tipo de hechos mediante una tenencia responsable y una correcta educación de los animales.

El especialista explicó que las mordeduras no están necesariamente relacionadas con el tamaño o la raza del perro, aunque los ataques de animales grandes generan mayor repercusión por la gravedad de las lesiones. “Los niños son los más vulnerables, porque muchas veces los perros los ven como presas o ellos no detectan las señales de peligro”, señaló.

Castillo también desmintió el mito de que algunos perros “enloquecen” por un crecimiento anormal del cerebro, y aclaró que los cambios bruscos de conducta pueden deberse a dolor, enfermedad o intoxicación, pero no a causas neurológicas de ese tipo.

El veterinario hizo hincapié en la importancia de la socialización desde cachorros, enseñando a los perros que cualquier integrante del hogar puede acercarse a su comida o juguetes. “Si no corregimos a tiempo ciertas conductas, el perro puede sentir que está bien defender su plato, su patio o su espacio, y eso lo lleva a reaccionar con agresividad”, explicó.

Asimismo, recordó que los tutores son responsables de garantizar que los animales no representen un riesgo para terceros. En el caso de razas potencialmente peligrosas, se deben cumplir las ordenanzas vigentes que establecen el uso de correa y bozal en espacios públicos, y asegurar que no puedan salir del recinto que custodian.

“El perro se parece a su dueño, y su comportamiento refleja cómo fue criado y el entorno en el que vive. La agresividad no es innata: se aprende o se refuerza”, concluyó Castillo.

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