En la chacra del productor Ricardo Wernes, en San Pedro

La floración anticipa una muy buena zafra para el arándano

La producción tuvo que luchar contra el ataque de las hormigas mineras. Las flores llenan de belleza la zona y predicen la cosecha de frutas durante la primavera
miércoles 27 de agosto de 2025 | 8:15hs.
Las hormigas mineras atacaron fuertemente la producción. Fotos: Carina Martínez
Las hormigas mineras atacaron fuertemente la producción. Fotos: Carina Martínez

Transcurre la segunda quincena de agosto y uno de los cultivos exóticos en San Pedro se hace notar y sentir: el arándano.   En plena etapa de floración encanta por su belleza y aroma en la chacra del productor Ricardo Wernes en colonia San Jorge. Las plantas cubiertas por flores anticipan una muy buena zafra, lo que genera expectativa en un año donde la hormiga minera atacó con fuerza el cultivo.

Este año es una de las únicas chacras en la Capital de la Araucaria donde pese a los desafíos y factores desfavorables, la familia apuesta y sostiene la plantación, que se arraigó a la localidad hace unos 17 años. Fue una alternativa de diversificación a la cual en ese entonces se sumaron más de diez colonos.

El año pasado, Wernes logró cosechar cerca de 350 kilogramos, muy por debajo a lo estimado para una hectárea de cultivo, a consecuencia de factores del tiempo que no acompañaron y la falta de presupuesto para mejorar las condiciones de la planta y el suelo.

El año de las mineras

Este año, además de estar atento a cómo transcurrirá la última parte del invierno, el productor se encontró con la presencia de una invasión de hormigas mineras que de no ser por un arduo trabajo para combatirlas, hubieran devastado el cultivo. Pese a ello, es posible percibir el daño en algunas plantas, en las que los brotes están cortados y esos pies de arándano prácticamente no tienen flores

“Fue impresionante la cantidad de mineras, si no se controla matan las platas por cómo las cortan. Después que hice la poda, así como comenzaron a salir los chupones nuevos, llegaron las mineras”, indicó el productor Ricardo Wernes a El Territorio.

El año pasado, Wernes cosechó cerca de 350 kilogramos de arándanos.

Mediante búsqueda por opciones para combatirlas, hoy las plantas sobresalen en su chacra, también favorecidas con un aporte al suelo y como ya se mencionó la poda de las plantas fue realizada con la misma máquina que se utiliza para cosechar el té. “Cómo es una plantación de varios años, el suelo está bastante deteriorado, este año pasamos el subsolador y colocamos abono orgánico”, señaló el productor y detalló:  “Fueron unas diez bolsas, puede que sea poco. Es una lotería invertir más, es como sacarle la comida a mis hijos y poner acá sin saber cómo correrá el año para el arándano”.

Inversiones

Si bien es sabido que a mayor inversión mayor será el rendimiento en kilos, no se puede tener certezas cuando se trata de un cultivo que no se resiste a las heladas tardías. Este invierno, los primeros fríos con heladas intensas resultan favorables y necesarias para el buen desarrollo de la etapa de floración y formación de frutas. Ahora, si se registran heladas fuertes a fines de agosto, el riesgo de perder toda la zafra es alto, tal como ha ocurrido en años anteriores.

“De seguir así el tiempo y no venir heladas fuertes, será un año muy bueno. Hasta ahora para esta zafra no podemos quejarnos, la cantidad de flores renueva nuestra expectativa, cada flor se transforma en frutas”, afirmó con entusiasmo Ricardo, ya que con el pasar de los años, la fruta se tornó conocida y presenta buena demanda, tratándose de una cosecha que genera rentabilidad en meses donde la yerba y el té, están fuera de época de cosecha. “Es un cultivo que complementa, sabemos que si va bien ese ingreso vamos a tener”, expresó el productor.

De acá en más resta aguardar a cómo concluye el invierno para que así con la llegada de la primavera comiencen a salir los primeros kilos de arándano, de producción netamente sampedrina a formar parte de los alimentos sanos y nutritivos que consumen las familias.

También, una vez que las frutas estén maduras, necesitan ser custodiadas, porque son un alimento muy atractivo para los pájaros, en especial las palomas. “Sí o sí hay que cuidar, poner espanta pájaros o pagar a una persona para que cuide porque compensa”, aseguró Ricardo, poniendo en relevancia que se trata de un cultivo rentable y que puede generar mano de obra en tiempo de cosecha.

En cuanto al precio por kilogramo, el productor aún no realizó cálculos. “El año pasado vendí a $4 mil el kilo, ahora no tenemos precio pero sí anticipamos que de seguir así, si Dios quiere, tendremos arándanos”, manifestó. En las verdulerías, los  arándanos provienen de otras provincia y se consiguen las bandejas de 100 gramos de frutas por sobre los $5 mil pesos.

La chacra del productor se ubica a unos ocho kilómetros de la zona urbana, cuenta con una hectárea de arándano que equivale a unas cuatro mil plantas de las cuales fácilmente puede cosechar más de una tonelada de frutas, tarea delicada que se realiza de manera manual. Además, produce yerba mate, té, cultivos anuales y cuenta con un kiosco. 

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