Alertan sobre riesgos de la dipirona inyectable: "si no se limpia correctamente puede causar infecciones”
Los recientes casos de internación por infecciones graves tras la aplicación de dipirona inyectable en el hospital de Candelaria, Misiones, ponen en alerta a la comunidad médica y a las familias. Luciano, un bebé de un año, y Axel, un joven de 17 años, tuvieron que ser internados tras desarrollar infecciones profundas en las zonas donde recibieron la inyección y lo sucediodo llevó a dos denuncias por mala praxis que son investigadas por la Justicia.
El pediatra infectólogo, Oscar López, explicó en diálogo con Acá te lo Contamos que, si bien el uso de medicamentos inyectables como la dipirona intramuscular no es inocuo, los riesgos existentes pueden minimizarse con una técnica adecuada y estricta asepsia. “Las inyecciones intramusculares pueden conllevar riesgos, aunque estos no son frecuentes. Al pinchar la piel, que naturalmente tiene gérmenes, si no se limpia correctamente, podemos introducir estos microorganismos en tejidos blandos y causar infecciones”, indica López, quien se desempeña en el Hospital de Pediatría Fernando Barreyro.
Respecto a la dipirona, medicamento ampliamente utilizado para la reducción de fiebre y alivio del dolor, el especialista puntualiza la necesidad de ajustar cuidadosamente la dosis en pediatría. “Se administra una dosis exacta en mililitros según el peso del niño para evitar efectos adversos locales o sistémicos. No es lo mismo un niño de 8 kilos que uno de 15”, detalla.
López también aborda la cuestión de las alergias a la dipirona, que aunque posibles, son poco comunes y en ocasiones se confunden con erupciones ocasionadas por virus febriles simultáneos. “Es fundamental que ante una sospecha de alergia se realicen pruebas específicas con alergistas para confirmar el diagnóstico.”
En cuanto a la vía de administración, López recomienda evitar las inyecciones en niños siempre que sea posible. “La dipirona inyectable comienza a hacer efecto en 20 a 30 minutos, un margen muy cercano a la vía oral, que tarda unos 40 a 45 minutos. Por eso, siempre que el niño pueda tomar la medicación por boca, es preferible evitar el trauma y los riesgos de la inyección.”
Oscar López enfatiza que las inyecciones solo deben utilizarse cuando la vía oral es inviable, como en casos de vómitos intensos o alteración del estado de conciencia. En todo otro contexto, recomienda acompañar al niño con medidas físicas y administrar la medicación por boca para evitar complicaciones.
Estos hechos destacaron la necesidad de reforzar las medidas de higiene, la capacitación del personal y la estricta supervisión en hospitales para proteger a los pacientes y evitar que episodios similares se repitan.