El asesinato de un trabajador posadeño ocurrió el 6 de julio
Niegan excarcelación al acusado por el crimen en la chacra 123
Avanza la investigación para arrojar luz al crimen de Diego Cabral (48), trabajador municipal que fue encontrado el domingo 6 de julio en una cancha en la chacra 123 de Posadas. Por este hecho fue indagado y acusado formalmente por homicidio simple un hombre de 63 años en situación de calle que residía en el barrio, y que, según testigos y vecinos, habría arrastrado el cuerpo hasta el baldío donde fue encontrada la víctima.
Mientras las diligencias y recabación de pruebas se suman al expediente, fuentes conocedoras del caso confirmaron a El Territorio que el imputado continuará detenido en una comisaría jurisdiccional, luego de que le fuera rechazado un pedido de excarcelación que presentó su abogado defensor. La orden fue firmada por el juez de Instrucción N° 3, Fernando Verón en la última semana.
Análisis del Cuerpo Médico Forense determinaron que Cabral falleció al ahogarse con su sangre tras recibir una feroz golpiza con un elemento contundente -se presume, un palo-, que le rompió la mandíbula. Las circunstancias del encontronazo del que fue víctima todavía se investigan, pero la principal hipótesis es que fue atacado mientras dormía en una carpa ubicada en el descampado del barrio El Territorio.
Mientras la causa avanza, su familia exige justicia y celeridad en el tratamiento del expediente. Este diario pudo hablar con Ramón, hermano de la víctima, quien compartió las pocas certezas que tiene sobre los motivos de brutal agresión.
Versiones sobre el caso
Ramón desmintió que Cabral fuera una persona en situación de calle y defendió: “Él tenía su casa, tenía su cama, tenía su baño, vivía con su mamá tranquilo, vivía normal. Él era quien se encargaba de cuidar a mi mamá”.
Recordó la última vez que lo vio con vida, sin saber que el sangriento ataque le llegaría. “Él vino a mi casa (Itaembé Guazú) a las 4 de la tarde, le pidió plata a mi mamá y se fue. Se fue a buscar la muerte, o le esperaba la muerte. 10 días antes se habían peleado y él vino todo golpeado. Ese día estaba un poquito tomado y fue agredido en ese mismo lugar donde supuestamente le mataron a él”, precisó Ramón.
Cabral señaló que su hermano y el presunto agresor se conocían por compartir tragos. “Ellos se conocían porque él después de salir del trabajo con sus compañeros se iba y tomaban, pero cada uno luego se iba a su casa. Pero él escapaba de eso porque mi hermana le retaba cada vez que volvía a la casa: porque tomaba y él (Diego) no quería entender eso, se ponía argel”, confió a El Territorio.
“Yo sé que hay una persona detenida, quiero creer que fue él, pero también quiero saber por qué lo mató tan horriblemente, quiero entender por qué una persona de esa edad tuvo tanto odio hacia mi hermano ¿Por qué? No encuentro palabras, ni respuestas. Lo único que sí sé es que mi hermano no era una persona en situación de calle y no tenía problemas con nadie”, lamentó.
A las pocas horas del asesinato, no fueron pocos los rumores que circularon. Incluso la investigación partió de una hipótesis -después desmentida- de que Cabral fue abandonado por un grupo de personas que lo llevaron al barrio en una trafic blanca.
“Quiero pensar que se va hacer Justicia, quiero pensar que fue este señor, porque tampoco tengo más datos de esa supuesta camioneta blanca”, ratificó, al tiempo que reconoció tener versiones de cómo fue asesinado Diego. “Hay un chico que relata cómo fue el ataque: que mi hermano llegó hasta ese lugar, le pidió perdón a este hombre, y que esta persona le dijo que duerma, que al otro día hablarían tranquilos. Pero fue ahí que le garroteó hasta no poder más”, precisó.
Para el familiar, Cabral agonizó varios minutos antes de morir cerca de la medianoche y sospecha que el actual detenido no habría actuado sólo. Al respecto, observó que “sólo en el rostro tenía golpes, en ningún otro lugar. Yo pienso que recibe el primer garrotazo y que no muere en ese instante, le pegan un segundo garrotazo y lo desmayan. Ahí el viejito sale a buscar desesperado preguntando qué podía hacer, y alguno le habrá indicado que no podía dejarlo así y le dijo que le desfigure la cara. Entonces fue y lo mató como un animal”, conjeturó.
El pedido de justicia sigue intacto, a dos semanas del crimen que conmovió a todo un barrio y del que todavía se investiga: “No queremos más falsas informaciones, estamos dolidos y lastimados”, compartió Ramón Cabral.