Ricardo Hohenstatt (81) fue asesinado en 2023 en su chacra de Paraje Isla, Montecarlo
Apuntan a un crimen con alevosía en pesquisa por el ataque a un agricultor
La Fiscalía de Instrucción de Puerto Rico realizó el requerimiento formal de elevación a juicio del expediente que investiga las circunstancias del asesinato de Ricardo Gustavo Hohenstatt, un agricultor de 81 años que la tarde del 29 de diciembre de 2023 fue ultimado a golpes y de un disparo dentro de su propia chacra del Paraje Isla, una zona rural ubicada a 19 kilómetros del casco urbano de Montecarlo.
La investigación tiene tres sospechosos en la mira, aunque a partir de la evaluación de los elementos probatorios que se recolectaron hasta el momento en la investigación, el fiscal Héctor Simon solicitó que solamente dos de ellos fueran a juicio oral por este caso.
Se trata de Mario Alberto Rodríguez (53) y Carlos Cardozo De Sousa (63), quienes fueron acusados ââcomo responsables del delito de homicidio agravado por alevosía. Mientras que en el caso de Juan Carlos Rodríguez (26), hijo del primero de los nombrados, solicitó la falta de mérito por considerar que no existen elementos suficientes para acreditarle la responsabilidad en el asesinato del agricultor.
Según pudo saber El Territorio con fuentes del caso, el requerimiento fiscal -el cual también fue solicitado por la querella particular que representa los intereses de la familia de la víctima- fue apelado por la defensa de los acusados âây ahora se deberá esperar la resolución de parte de la Cámara de Apelaciones de Misiones.
A partir de lo que se fue reconstruyendo hasta el momento a lo largo de la etapa de instrucción del caso se sabe que el ataque mortal fue advertido cerca de las 21 del 29 de diciembre de 2023 en la propiedad de la víctima: una chacra ubicada sobre ruta provincial 15 del paraje Isla.
En medio de una reunión en la que se compartieron tragos, se generó un fuerte entredicho entre los sospechosos y Hohenstatt, instancia en donde este último intentó resguardarse del ataque de los acusados ââdentro de su camioneta estacionada, una Toyota Hilux azul.
Aunque por desgracia, la víctima no logró su cometido, ya que Cardozo de Sousa habría lesionado al agricultor con un disparo de escopeta calibre 22 que impactó en la cabeza del octogenario. Y que le provocó que se desplomara a unos pocos centímetros de su vehículo.
Es allí donde, se sospecha que intervino el mayor de los Rodríguez, quien a golpes con los mangos de una hacha de madera y un cuchillo terminó con la vida de Hohenstatt y que provocaron hundimiento de cráneo y otras lesiones.
Según las pesquisas, previo a esto el dueño de la propiedad ya se encontraba en un total estado de indefensión a causa del disparo.
Cabe mencionar que a partir de los resultados de la autopsia se pudo establecer que la víctima tenía múltiples golpes en el cuerpo y que estos fueron propinados previo a su muerte.
A su vez, el examen arrojó que Hohenstatt sufrió un balazo que impactó en su cráneo, siendo el ingreso de la bala por las fosas nasales y provocando su muerte de inmediata.
Sobre las pruebas que pesan sobre el mayor de los Rodríguez y Cardozo de Sousa se remarcan los resultados de parafina positiva que se detectan en este último, como así también la gran cantidad de manchas de sangre de la víctima que se encontraron entre las prendas de Rodríguez y que fueron confirmadas por estudios genéticos hechos por peritos que intervinieron en el caso.
A su vez, con los aportes testimoniales que se escucharon durante la declaración indagatoria de los detenidos, se pudo avanzar en el rol que tuvieron presuntamente los sospechosos en el asesinato.
Y que habla que el menor de los acusados, al momento de la discusión, se encontraba durmiendo, a pocos metros del lugar donde se produjo el ataque y que se habría despertado con la detonación de la escopeta utilizada para herir a Hohenstatt.
Una hipótesis que se barajó en su momento indicaba que del interior de la camioneta de la víctima habrían desaparecido 30.000 pesos que el agricultor guardaba. Misma cantidad de dinero que luego fue secuestrada en poder de Carlos CDS (62) y que alegó tener de sus propios ahorros.
Por otro lado, la posibilidad de una mala relación entre el mayor de los implicados con Hohenstatt también fue deslizada por algunos allegados al fallecido.