Se trata del segundo tramo relevado en la zona Oeste de Posadas

El 81% de los comedores comunitarios funcionan en viviendas particulares

Estos espacios atienden a un promedio de 121 personas diarias y más del 60% entrega al menos 150 platos de comida a la semana. El 86% depende de donaciones y el 69% de los responsables son mujeres mayores de 40 años, sin remuneración por su labor. Destacan que cada vez más personas buscan el plato de comida en comedores
miércoles 18 de diciembre de 2024 | 16:44hs.
El 69% de responsables de comedores son mujeres mayores de 40 años que no reciben remuneración por su labor.
El 69% de responsables de comedores son mujeres mayores de 40 años que no reciben remuneración por su labor.

La constante alza de precios en los alimentos y el deterioro del poder adquisitivo profundizaron la crisis alimentaria. Como consecuencia, cada vez más personas dependen de comedores y merenderos para asegurar su alimentación diaria y la situación es especialmente crítica en la zona oeste de Posadas, donde los comedores comunitarios no solo brindan asistencia alimentaria, sino que también enfrentan serias dificultades debido a la falta de infraestructura, financiamiento y recursos básicos. Un reciente relevamiento realizado por el Observatorio de Datos Socioeconómicos de la Universidad Nacional de Misiones (Unam) y la Red de Cocineras Comunitarias de Misiones revela las condiciones en las que funcionan estos espacios y la creciente demanda que deben atender.

El estudio se realizó en 16 establecimientos ubicados en quince barrios populares delimitados por las avenidas San Martín, Quaranta, Jauretche y el río Paraná, entre ellos se encuentra El Mangal, Yohasá, Chacra 101, Chacra 181 y Chacra 190. El informe reveló que el 56% de los comedores cumple funciones tanto de comedor como de merendero. Se trata de la segunda encuesta realizada en la zona Oeste en lo que va del año.

Precisamente, de los 16 espacios relevados, quince están en funcionamiento, mientras que uno permanece cerrado por falta de financiamiento. En este marco, la directora del Observatorio, Carolina Bulloni, destacó que “estos comedores y merenderos empezaron a multiplicarse a partir de 2013 debido a una creciente necesidad alimentaria”, aunque los primeros datan de 1984 y 1985.

En cuanto a infraestructura, el 81% de los establecimientos funciona en viviendas particulares, el 73% está construido con chapas y el 40% tiene pisos de carpeta o contrapiso. A su vez, el 80% dispone de electricidad conectada a la red pública, pero solo la mitad cuenta con conexión a redes cloacales. La mayoría tiene heladera, pero solo el 50% dispone de freezer. Además, el 47% cocina con anafes u hornos eléctricos y el 33% utiliza electrodomésticos de uso familiar. Para cocinar, el 73% emplea garrafas y el resto, leña o carbón.

Según las estadísticas presentadas, estos comedores y merenderos asisten a un promedio de 121 personas diarias. El servicio de desayuno es el menos concurrido, con 20 asistentes, mientras que el almuerzo alcanza a 250 personas. Más del 60% de los establecimientos entrega al menos 150 platos de comida a la semana, aunque esta cifra podría ser mayor debido a que muchos permiten llevar alimentos a casa. Bulloni señaló que “la cantidad de platos servidos puede ser superior porque una persona puede llevar comida para varias personas de su familia”.

El financiamiento es una de las principales dificultades de estos espacios. Solo el 33% recibe apoyo del gobierno provincial y el 13% del municipal, mientras que el resto depende del financiamiento de iglesias, ONGs, EBY y otros. El 86% depende de donaciones. Ninguno de los establecimientos se sostiene mediante autogestión o venta de productos. 

Respecto a los responsables de los comedores, el 69% son mujeres mayores de 40 años con un nivel educativo que no supera el secundario completo. El 37% de ellas accede a planes sociales como Potenciar Trabajo, pero no reciben una remuneración por su labor. Bulloni destacó que “estas mujeres, desde sus hogares y con recursos limitados, sostienen la asistencia alimentaria de sus barrios”.

Solo el 31% de los comedores está registrado en el Registro Nacional de Comedores y Merenderos Comunitarios (Renacom). Este bajo porcentaje se debe principalmente al desconocimiento del proceso de inscripción o a la falta de información sobre el registro. En este sentido, la directora del observatorio explicó que “no es que no quieran registrarse, sino que no conocen cómo hacerlo o no están informados sobre la existencia del Renacom”.

En las comidas que sirven habitualmente predominan los siguientes alimentos: carne de pollo y/o cerdo; aceite para cocinar; verduras crudas, polenta entre otras ningún comedor relevado utiliza habitualmente carne vacuna y la presencia de legumbres es escasa. Las comidas son elaboradas principalmente por bolsas o cajas brindadas por el Estado y en menor medida recurren a la compra en comercios minoristas.

“Este trabajo es crucial para comprender la situación actual de estos espacios y para desarrollar futuras políticas públicas. La información obtenida en el relevamiento es clave para justificar la necesidad de recursos y acciones concretas por parte de los gobiernos y otras instituciones. A pesar de su impacto positivo, estos espacios enfrentan desafíos

significativos debido a la infraestructura inadecuada y la falta de recursos. Se requiere un

mayor apoyo estatal y comunitario para asegurar la sostenibilidad y eficacia de estos

centros de asistencia”, agregó la investigadora.

Y cerró: “Necesitamos visibilizar estos espacios y trabajar en políticas públicas que aseguren condiciones dignas de funcionamiento”. Para más información, se puede contactar al Observatorio de Datos Socioeconómicos de la UNaM al correo mcbulloni@fhycs.unam.edu.ar o al teléfono 3764649081.

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