Despidos y falta de presupuesto para insumos
Trabajadores de la ciencia reclamaron por recortes
El desfinanciamiento del gobierno nacional a la ciencia y la tecnología es una realidad que se vive cada vez con mayor intensidad en Argentina. En este contexto, investigadores, becarios y trabajadores del Conicet, la Universidad Nacional de Misiones (Unam), el Inti y otros organismos de investigación en la provincia realizaron una exposición pública de su trabajo para dar cuenta la grave situación que atraviesa el sector y la importancia que tiene la ciencia para la comunidad. La actividad, que se realizó en la Plaza 9 de Julio de Posadas, reunió a profesionales de diversas disciplinas que expusieron su trabajo y denunciaron el impacto de las políticas de ajuste sobre la producción científica.
Sandra Nicosia, delegada de ATE Conicet , explicó en entrevista con este medio que el desfinanciamiento afecta no sólo las condiciones laborales de los trabajadores del sector, sino también la calidad de los proyectos científicos y la continuidad de los equipos de investigación. En sus palabras, “hoy no sólo se trata de los recortes en el presupuesto, sino de cómo esto impacta en las vidas de las personas. La ciencia tiene un rol fundamental en la comunidad, desde el control de alimentos en frontera hasta las vacunas y productos que salen de los laboratorios”.
La actividad fue un claro llamado de atención a la sociedad y al gobierno sobre el desinterés por la ciencia y la tecnología. “Nos convocamos aquí para dar cuenta de la importancia de nuestras tareas cotidianas, y para mostrar cómo la ciencia y la tecnología están presentes en la vida diaria, desde el celular que usamos hasta la sanidad animal y vegetal”, comentó Nicosia, resaltando el trabajo de los científicos en áreas claves para la salud, la seguridad alimentaria y la tecnología.
Desfinanciamiento y precarización
Nicosia fue tajante al señalar que el recorte de presupuesto ha tenido un impacto directo en los proyectos de investigación y la calidad de los trabajos que se llevan a cabo. “Hoy estamos en una situación en la que lo que nos alcanza es para cubrir gastos mínimos como internet y electricidad. El presupuesto es tan escaso que hasta el agua la tenemos que pagar nosotros, los mismos trabajadores. Los laboratorios no cuentan con los insumos necesarios para continuar las investigaciones, y eso ha afectado tanto los proyectos en curso como los que estaban proyectados a futuro”, relató.
A lo largo del año, los trabajadores del sector han experimentado una serie de recortes que no sólo afectan a los proyectos, sino también a la estabilidad laboral. “Empezamos el año con más de 140 despidos en Conicet a nivel nacional. Aquí en el NEA, tuvimos dos despedidos, uno en Resistencia y otro en Misiones. Además, la falta de renovación de becas ha hecho que muchos investigadores y becarios estén esperando su ingreso desde hace más de un año. La precarización es total”, explicó Nicosia, quien destacó que la reducción en la cantidad de becas y la discontinuidad en los equipos de trabajo afectan directamente la capacidad de investigación. “Cuando faltan becarios e investigadores, los pocos que quedan tienen que asumir tareas adicionales que no pueden cumplir al 100%, lo que genera aún más precarización”.
El impacto en la comunidad
Más allá de las dificultades internas que atraviesan los trabajadores de la ciencia, la movilización también apuntó a mostrar a la sociedad la relevancia de la ciencia y la tecnología en la vida cotidiana. “Muchas veces no somos conscientes del impacto que tiene la ciencia en nuestras vidas. Desde el wifi que usamos todos los días hasta las vacunas que nos protegen, todo es producto de la ciencia. Por eso es tan importante que la comunidad entienda lo que está pasando”, afirmó Nicosia.
Durante la actividad, los trabajadores exhibieron una variedad de proyectos que abordan temas de gran relevancia para la región y el país. Entre ellos, se incluyeron estudios sobre la interculturalidad, la historia del poblamiento de Misiones, la migración, la antropología de la salud, la educación y los derechos humanos, además de proyectos tecnológicos y científicos aplicados en áreas como la agricultura, la seguridad alimentaria y la comunicación.
La delegada de ATE concluyó con un llamado a la acción: “Este es un momento crítico. Necesitamos que la comunidad se una para defender lo que hemos logrado con tanto esfuerzo, porque hoy la ciencia en Argentina está en peligro”.