La ciencia a la plaza: un paseo por el conocimiento y los proyectos científicos
Estudiantes secundarios, vecinos y sociedad en general se acercaron con ojos curiosos a la plaza 9 de Julio de Posadas. Es que varios stands mostraban llamativos trabajos e investigaciones de estudiantes y profesionales de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones (Unam) y de las instituciones que dependen de la casa de altos estudios.
La propuesta captó la atención y ya es una cita habitual en el calendario cada año. Así, peces, distintos mamíferos pequeños, insectos, serpientes, investigaciones sobre repelentes y bioinsumos, una estación con juegos matemáticos, hubo otro con realidad virtual a partir de juegos con dispositivos tecnológicos, así como la presentación de la Colección Entomológica de Misiones, que celebra sus 40 años, entre otras varias opciones que formaban parte del recorrido.
Esta actividad está enmarcada en la Semana Nacional de la Ciencia y la Tecnología que años anteriores fue promovida por el Ministerio de Ciencia de la Nación y que hoy se sostiene desde la Unam. La salida de la ciencia a la calle como bien, servicio y devolución a la comunidad toma más fuerza y reivindica los esfuerzos de los científicos e investigadores de Misiones y del país luego de que el presidente Javier Milei los incluyera como parte de la casta.
Bioinsumos y espiral
Silvia López es investigadora y científica del laboratorio de la Agencia Misionera de Innovación y desde allí se encuentran desarrollando varias líneas que tienen que ver con bioinsumos a partir de hongos de la naturaleza, así como repelentes y todo lo que tenga que ver con extracto de plantas medicinales para elaboración de fitoproductos.
“El desarrollo que se está haciendo ahora es poder llegar a un espiral que sea repelente. Estamos en una etapa incipiente en la que se está tratando de llegar al principio activo a partir de una planta que se identificó que tiene propiedades repelentes (desde la citronela y también del eugenol que se puede encontrar en distintas plantas como la albahaca)”, comentó López.
Así compartió que el camino es largo y deben aún hacer la identificación del principio activo, probar si tiene acción repelente contra el Aedes aegypti, bioensayos para ver el tiempo de repelencia y recién luego elaborar el espiral que sería el producto final
“En principio sería obtener un producto mínimo, viable y ver la posibilidad de poder escalarlo, no sabemos si desde el laboratorio o articulando con privados”, destacó.
Otra de sus líneas de trabajo es la elaboración de un bioinsecticida y biofungicida para el control de insectos plaga a partir de hongos de la naturaleza.
“Lo que hicimos fue identificar hongos que sabemos que matan insectos o combaten plagas en los distintos cultivos que son de interés para la provincia. Hongos como beauveria bassiana, Trichoderma y tricoderma o Metarhizium). Los aislamos de la naturaleza, los identificamos morfológicamente, molecularmente, los multiplicamos en sustratos de arroz o de maíz y después separamos las esporas, que son las células infectivas, y elaboramos un bioinsecticida con una fórmula particular”, explicó la profesional.
En este caso el producto mínimo viable ya está realizado y se encuentran en la etapa de ensayo porque como es un producto biológico necesitan sí o sí avanzar con las indicaciones nacionales de Senasa. “A partir de eso vamos a poder probarlo en distintos tipos de cultivos a nivel nacional”, se alegró.
En un camino similar se encuentran Julieta Cortese, doctora en Biología y la becaria Estefanía Gómez, ambas del Instituto de Biotecnología de Misiones, perteneciente a la Facultad de Ciencias Exactas
“Lo que hacemos es todo el biocontrol que aplicamos a la agricultura. En primer lugar empezamos a trabajar con todo lo que es la yerba pero después nos dimos cuenta que tenía mucho potencial para probar en otras especies, entonces por ahora por lo menos lo empezamos a aplicar en plantas de tomate”, contó Gómez.
A lo que Cortese, sumó: “Nuestro grupo de trabajo se dedica a la producción de bioinsumos, es decir, a la aplicación de hongos o bacterias que viven en la naturaleza y que tienen distintas propiedades, ya sea para controlar enfermedades de distintos cultivos o algún tipo de patógeno y así también para promover el crecimiento. Lo que buscamos son opciones que sean sustentables, ecoamigables y que puedan ser utilizadas en reemplazo completo o en parte de lo que son fertilizantes químicos, plaguicidas e insecticidas en la agricultura por su efecto negativo en la naturaleza, los animales y para el ser humano”.
En su mesa tenían expuestos distintos hongos pertenecientes a diferentes especies que tienen propiedades biocontroladoras “es decir, controlan por ejemplo hormigas cortadoras de hojas y a otros hongos que son patógenos; como así también biofertilizantes, es decir, que pueden poner disponible distintos nutrientes que se encuentran quizás en el aire o en la tierra como el nitrógeno, fósforo y potasio, y así pueden ser consumidos por las plantas, por los cultivos”.
Colecciones de insectos y serpientes
El laboratorio de Genética Evolutiva de Exactas también mostró lo tuyo y llamó la atención con su parte de su colección de pequeños mamíferos, escarabajos, ranas, serpientes, lagartos, entre otros. Quienes se animaban podían tomarlos con sus manos y apreciarlos más de cerca.
“En el laboratorio hay distintos enfoques de estudio, principalmente es de genética, de evolución. Cuando se inició el laboratorio eran de genética y se especializaron en la parte de genética evolutiva. Con el tiempo se empezaron a abrir más ramas, así que tenemos ya más ecología, o sea, se estudian las interacciones de las especies con el sistema, hay gente que trabaja en la morfología de anuros y también de mamíferos. Alimentación, ecotoxicología”, sostuvo Natasha Schvezov, química y doctora en biología.
El laboratorio cuenta con una gran colección y la herpetológica es la tercera más grande del país, comentaron los investigadores.
Dentro del equipo expositor estaba Andrés Gómez, colombiano que estudió en la Universidad de Córdoba y tiene en su haber el estudio de los escarabajos. Explicó que los que estaban en exhibición viven en los bosques de Misiones y algunos otros se extienden desde México hasta Argentina.
Sobre la importancia de la educación universitaria pública, cuyo desfinanciamiento es un tema de debate en la escena pública, señaló: “La universidad pública es la oportunidad que tiene cualquier persona que tenga ganas de estudiar de poder hacerlo. Yo vengo de un país donde la educación está principalmente arancelada, es todo privado. La educación en Colombia es más un privilegio que un derecho y acá en Argentina es todo lo contrario, no hay que perder eso. Es un gran valor y es uno de los pocos países de Latinoamérica que le permite a sus residentes, incluso a los extranjeros, tener la oportunidad de estudiar sin preocuparse por el costo. Simplemente darle la oportunidad a la gente de formarse y aportarle al país”.
Biorefinería y sus productos
Goretty Boada, es ingeniera forestal venezolana que se encuentra cursando doctorado en ciencias aplicadas en Misiones y está dentro del grupo de investigación del Instituto de Materiales y Métodos en el programa de celulosa y papel.
“Nuestra propuesta es una biorefinería, la opción que hay entre los diferentes productos que podemos obtener a partir de materias primas lignocelulóxicas. Lo ideal es que utilicemos también residuos del agroforestoindustrial, como lo son los tallos, cáscaras, corteza, aserrín, virutas, cáscara de vaso azúcar y luego de ahí obtener diferentes productos”, explicó.
En esa línea, explicó: “Dentro de los productos que obtenemos está por ejemplo la pulpa celulósica, pulpa blanqueada, de esto obtenemos papel, cartón y derivados. A su vez, de la celulosa obtenemos nanocelulosa con la cual estamos haciendo films biodegradables. Queremos hacer una mezcla entre celulosa y otros bioplásticos para hacer filos para impresoras 3D”.
Goretty reconoció que se enamoró del mundo de la biorefinería cuando vino a Misiones a hacer su pasantía gracias a un convenio de su universidad con la Unam. Fue así que aplicó para hacer su doctorado en Exactas y hace dos meses está en arduo trabajo para conseguir su próximo título.