“Le dije que paren, que íbamos para allá; ella se estaba deshidratando”
La madre de Juanita Sirimarco, la niña posadeña que murió tras un viaje de egresados a Córdoba, pide sólo una cosa: justicia. Este lunes recibió a El Territorio y relató cómo empezó todo. Ir a Córdoba con sus compañeros de grado del Instituto Cristiano República Argentina (Icra) era algo que a la niña de 13 años la tenía muy ilusionada. Salieron desde Posadas el miércoles 2 rumbo a Villa Carlos Paz.
Antes de subir al colectivo le tomaron una foto en la que se la ve sonriente y feliz. Pero al llegar a esa ciudad turística las cosas ya se complicaron. Al tercer día la niña se dislocó la rodilla al tirarse por el tobogán de una pileta.
“Ahí empezó todo, le acomodaron en el agua nomás y después le llevaron a un sanatorio del seguro, le hicieron placas y le dieron diclofenac y paracetamol cada 12 horas”.
Consultada cómo estaba de salud cuando salió desde Misiones, sostuvo que “perfecta, no tenía nada, pero con esos medicamentos ella tapaba el cuadro de dolor, tal vez ya había una infección ahí”, sumó al recordar que la niña falleció con sepsis generalizada y se le detectó el virus de la influenza B.
“El martes a las 8 de la mañana recibo un parte de la maestra que me dijo ‘tuvimos una noche movida con Juanita. Desde las 2 de la mañana empezó con vómitos, diarrea, fiebre quise bajarle con paños y no pude. Tuve que llamar al médico y le dimos dipirona’, y yo le digo ‘¿quién le aplicó eso?’, y me dice que ‘casualmente había una mamá del otro grupo que era enfermera y ella le aplicó en la colita porque el colectivo se movía mucho’. No fueron capaces de parar un rato”, detalló.
Pero la niña siguió con vómitos y a las 9 de la mañana, ya circulando por Corrientes, habló nuevamente con una de las maestras que le contó que la niña ya no retenía líquidos, sólo tomaba sorbos de agua.
“Le dije que paren, que nosotros íbamos para allá porque ella seguro se estaba deshidratando y yo sé muy bien cómo son las cosas si una persona se deshidrata. Me dijo ‘no, no, acá yo no le voy a dejar, Claudia, de ninguna forma. Este es un lugar horrible, acá la atención es pésima. Falta poco para llegar, vamos a llegar pronto, Claudia’”, detalló sobre lo charlado con la docente y agregó que le dijo que no dejen de hidratarla.
En ese tramo, pidió hablar con su hija y esas palabras aún resuenan en su mente: “Cuando hablo con ella dice ‘yo ya no puedo más, necesito bajar’. Me quedé loca, entonces llamé al papá y le dije ‘andá a la empresa’, fue y no tenían ambulancia y mandaron un auto común de no sé quién con una mujer”, precisó la madre de la pequeña.
En Posadas una ambulancia interceptó al colectivo y la llevaron directamente al Hospital Pediátrico, donde fue asistida y cuando la madre pudo verla dijo que estaba con la boca negra y los ojos rojos. Tenía 8/2 de presión arterial y un shock generalizado.
“Le pusieron litros y litros de suero con inyecciones, compresiones en la vena porque ya no tenía nada de líquido, estaba sumamente deshidratada, su corazoncito ya no estaba funcionando bien, todo estaba mal, llegó en shock, llegó tarde”, indicó.
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