Opinión

Incendios forestales y rurales

sábado 05 de octubre de 2024 | 6:04hs.

Por Jaime G. Ledesma Ingeniero forestal

La temporada de incendios en nuestra región comprende el periodo de octubre, noviembre, diciembre, enero, febrero y la primera quincena de marzo, que por las condiciones climáticas de estos tiempos ha terminado alargándose en todo el mundo, pudiendo ser todo el año temporada de incendios, y nosotros en nuestra región no somos ajenos a ello. En esta temporada son propicias la circunstancias para la recurrencia de incendios forestales, los que pueden transformarse también en incendios rurales, para la cual debemos estar preparados.

El clima (vientos-temperatura-humedad relativa atmosférica) es el principal factor regulador de la ocurrencia de incendios de forma que, para cada región, las condiciones meteorológicas dominantes, asociadas a las condiciones fisiológicas de vegetación, determinan los períodos del año que son más propicios para la ocurrencia de incendios forestales y/o rurales. Debemos tener muy presente que cuando la humedad relativa es menor al 30% y la temperatura ambiente mayor a 30ºC, podemos esperar problemas severos para el control y/o manejo de los fuegos, algo que sin dudas se está dando por estos días.

Actitudes negligentes e impacto

El 95% de los incendios en la región se producen por actitudes negligentes y desaprensivas de personas o grupos, que muchas veces no respetan las normativas vigentes y no dimensionan el poder destructivo que tiene el fuego, por más insignificante que pueda parecer. Si las quemas no están autorizadas constituyen un delito con fuertes multas y hasta penas de cárcel según sea la consecuencia.

Entre los impactos ambientales del fuego sobre el medio biológico, se encuentra 1) Pérdida de biomasa, estructura vegetal, fragmentación de hábitats y pérdida de especies endémicas de la región. 2) Pérdida de hábitat de la fauna y nichos ecológicos, reduciendo la diversidad y su abundancia relativa, con un efecto prolongado en el tiempo luego del fuego. 3) Transferencia de calor al subsistema suelo, generada por la combustión de biomasa. 4) Alteraciones biológicas por los incrementos significativos de las temperaturas, que se inician a un rango de 40-70º C con la degradación de las proteínas y la muerte de los tejidos.

Prevención y recomendaciones

La prevención es el conjunto de actividades dirigidas a reducir el peligro de incendios, que incluyen la educación pública, la legislación y el manejo de los combustibles, entre otras. Los incendios forestales y rurales se evitan si actuamos responsablemente, evitando realizar todo tipo de utilización de fuegos en las áreas rurales y suburbanas. Cuando el índice de peligrosidad de incendios está alto (amarillo), muy alto (naranja) y extremo (rojo), no se debe utilizar fuego bajo ninguna circunstancia; cumplir con las normativas vigentes, es un compromiso y responsabilidad de todos. La prevención debe ser hoy una prioridad comunitaria, extremar los cuidados es una responsabilidad ciudadana.

Cuidar el patrimonio

Es una responsabilidad primaria de los propietarios forestales velar por la seguridad de sus patrimonios forestales, es indispensable invertir fuertemente en dicho sentido y cumplimentar con las disposiciones y normativas vigentes en la materia; son inversiones que hay que hacerlas, y ojalá nunca haya que utilizarlas, y de requerirlas, la prontitud y eficacia en el accionar territorial evita problemas que adquieran dimensiones mayores y los consecuentes impactos ambientales, económico-productivos y sociales que el mismo reviste.

Es importante trabajar en silvicultura preventiva, que es el conjunto de operaciones realizadas en el bosque con la finalidad de reducir la cantidad de material combustibles para disminuir el peligro de incendio y la adecuación de medidas preventivas exigidas por las normativa legal vigente.

La distribución de torres de vigilancia, tecnología de monitoreo apropiada para la alerta temprana, la disponibilidad de equipamientos y logística operativa para la intervención rápida y localizada, son esenciales. Los consorcios o cooperativas forestales de manejo del fuego, integrados por empresas y propietarios forestales, son indispensables, con el acompañamiento del Plan provincial o nacional de manejo del fuego, según corresponda, para lo cual hay que capacitar recursos humanos en dichos consorcios y/o cooperativas.

Hay que evitar la recurrente demanda y presión sobre los bomberos voluntarios, sólo lo estrictamente necesario y ante situaciones puntuales, pues el loable trabajo de voluntariado que desarrollan debe focalizarse en otro tipo de fuegos y siniestros. Los incendios forestales requieren de brigadas especiales con equipamientos y logística específicos.

Debemos lograr una adecuada articulación público privada en materia de incendios forestales, la que funcione eficazmente en la temporada de incendios, tendiente a la cooperación y complementariedad en su accionar territorial, donde cada una de las partes asuma las responsabilidades y los compromisos que les correspondan.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?