Estudio cartográfico de suelos en Guaraní: una herramienta para el planeamiento y la producción

El relevamiento es clave para la planificación de la producción agroalimentaria y la toma de decisiones en torno al recurso suelo. Hasta el momento, Leandro N. Alem era el único departamento que contaba con un estudio de estas características.
martes 09 de julio de 2024 | 11:03hs.

Luego de un trabajo de dos años, en el que se involucraron 30 profesionales de diferentes especialidades, se logró generar una herramienta fundamental para la planificación de la producción agroalimentaria en la tierra colorada. En el proyecto, titulado “Cartografía semidetallada de suelos del Departamento Guaraní”, se relevaron 327.742 hectáreas a través de un trabajo articulado entre el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Consejo Federal de Inversiones (CFI).

“En esta nueva etapa de la cartografía de medida de intensidad de Misiones, hemos seleccionado un departamento central con diversidad de suelos y usos. Nos pareció interesante porque abarcamos diferentes ambientes, suelos y sistemas productivos. Fue un buen punto de partida”, comentó Lucas Moretti, Dr. en Ciencias Geológicas e Investigador del INTA Cerro Azul.

En conversación con el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva, destacó que un estudio cartográfico de suelos tiene muchos usos, principalmente relacionados al ordenamiento territorial y la toma de decisiones de políticas públicas en torno al uso, manejo y conservación del recurso. A su vez, señaló que se contaba con dos mapas provinciales, aunque hechos a una escala de poco detalle, y que el departamento de Leandro N. Alem era el único que contaba con un relevamiento de estas características, hecho en la década del ‘80 y publicado en 2013.

Asimismo, comparó que “antes los mapas se hacían sobre la base de fotografías aéreas en planchetas IGN con las curvas de nivel, y hoy en día contamos con modelos digitales de elevación bastante precisos, imágenes satelitales o de procesamiento sobre las cuales generamos mapas de ambientes o de aprendizaje y sobre eso apoyamos después el relevamiento de campo”.

Debido a la necesidad de cubrir el trabajo de campo y analizar en laboratorios las muestras colectadas, el proyecto llevado a cabo en Guaraní convocó a 30 profesionales de Misiones, Buenos Aires, Córdoba y Corrientes. Entre los resultados, se lograron identificar tres tipos de suelos rojos y 23 tipos de suelos pedregosos. “Muchas veces se habla de manera genérica de suelos rojos y tenemos tres tipos con distintas características, grados de fertilidad, limitantes y aptitudes.

También nos hemos encontrado con una variedad interesante en los suelos que comúnmente se llaman toscosos, que son los que no estaban mapeados en otras escalas porque aparecen con menos superficie”, contó el investigador. “Hemos mapeado los distintos ambientes y hemos identificado más de 50% de ambiente serrano, fuertes pendientes y este tipo de suelos predominantes, que son los suelos pedregosos, con distintos grados de aptitud para cultivo”, precisó.

Por otra parte, explicó a qué se debe el colorado de la tierra misionera, también encontrada al Sur de Paraguay y al Sur de Brasil. “Los suelos de Misiones se forman a partir de una roca, a diferencia de otros lugares del país. Se desarrollan a partir de la profunda alteración del basalto, esa roca de color grisásea o negra que aflora en distintos sectores. En estas condiciones tropicales, la alteración produce la liberación de óxidos de hierro y de su residuo se forman los suelos, con un pico en óxido e hidróxidos de hierro. Cuando tenemos tonalidades más rojizas es cuando tenemos un suelo con mayor oxidación y se forman minerales. Las distintas tonalidades de rojo tienen que ver con la concentración de dióxido de hierro, producto de una alteración agresiva por parte de un clima como el que tenemos”, expuso.

“Los suelos rojos de por sí no son suelos muy fértiles porque han perdido sus elementos por un tema climático. No obstante, tienen buenas propiedades físicas para el desarrollo de las raíces, para la filtración del agua y, en definitiva, son pobres desde el punto de vista de la fertilidad química, pero buenos desde el punto de vista de la fertilidad física. Contrariamente, los suelos pedregosos son suelos mucho más fértiles por la disponibilidad de nutrientes, pero están limitados por profundidad”, completó.

En este sentido, hizo hincapié en que no existen suelos buenos o malos en términos de fertilidad, sino que hay manejos buenos y malos para su uso y conservación. “Justamente con este mapa queremos expresar cuáles son los suelos más aptos para cultivo y cuáles no. Quizá suelos que son aptos para tabaco no lo son para el cultivo de yerba mate. Eso es lo que refleja el mapa: poder conocer los suelos con más profundidad”, subrayó.

Si bien el proyecto se encuentra en la etapa final de evaluación por parte del Consejo Federal de Inversiones, esta herramienta está disponible para todo el público, apuntando principalmente a compartirla en ámbitos productivos y educativos. “Nuestra misión no termina con el mapa. Recién empieza porque tenemos que empezar a divulgar más, hacer talleres con profesionales y productores. No alcanza con publicarlo, hay que comentar y capacitar acerca del uso que tiene”, indicó Moretti.

Además, aseguró que está planeada la continuidad de estudios de cartografía de suelos a fines de, en un futuro, completar la provincia a esta escala. “Ahora nos estamos proponiendo un proyecto de tres departamentos en un lapso de tres años, que serían Carlos Paz, San Martín y 25 de Mayo. Desde la experiencia de Guaraní, podemos aprovechar ese conocimiento para continuar con los departamentos vecinos porque hay ambientes similares que tienen algunas correlaciones”, cerró.

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