Suicidio, un drama creciente que golpea a adolescentes y jóvenes

La franja etaria en la que predominan los suicidios en Misiones ronda entre los 15 y los 30. Los profesionales de salud mental instan a estar atentos a las señales de alarma, prestar atención y no minimizar la situación.
jueves 04 de julio de 2024 | 17:35hs.
Los suicidios representan el 22% de las muertes por causas externas en la provincia.
Los suicidios representan el 22% de las muertes por causas externas en la provincia.

El suicidio es un problema de salud pública de grandes magnitudes y de acuerdo con un estudio presentado por Unicef Argentina en 2019, los casos de suicidio en la adolescencia se triplicaron en los últimos 30 años. En Misiones, la cantidad de intentos de suicidios en adolescentes enciende alertas, y un dato preocupante que se desprende del tema es que la edad de los pacientes atendidos es cada vez más baja.

En este sentido, el director de Salud Mental de la provincia comentó a El Territorio que los suicidios ocurren mayormente en varones de entre 15 y 30 años. A su vez, resaltó la importancia de estar atentos a las señales como desánimo, aislamiento, falta de apetito o trastorno de sueños y no minimizar la situación. 

“Nosotros estamos haciendo reuniones periódicas con Salud Pública, Educación, Defensoría de Niños y Niñas Adolescentes, Subsecretaría de Infancias, Prevención de Adicciones y el IPS con su Departamento de Salud Mental, para tratar de dar una respuesta de abordaje integral a la problemática del suicidio. Avanzamos en formalizar la Red Provincial de Salud Mental que cuente con un referente de salud mental para cada zona sanitaria”, explicó el profesional.

En tanto, aclaró que la idea es que cada municipio coordine con el referente para todas las cuestiones de salud mental que aparezcan tanto en un centro de salud como en la escuela u otros espacios. Una vez que tome conocimiento del caso, se trabajará en un seguimiento y redirección a otros organismos si hace falta. 

“Esta problemática afecta a nuestra población joven de entre 15 y 30 años, mayormente a varones. Trabajar en conjunto nos va a permitir ver la complejidad de lo que está pasando, es decir, si hay algún delito por detrás de un intento de suicidio, podemos tener la intervención correcta a nivel judicial también. Muchas veces estos intentos vienen de la mano de algún tipo de violencia sufrida u otra circunstancia”, sostuvo Aranda en cuanto a la complejidad de trabajar el tema. 

Asimismo, para abordar y hablar del tema, buscan trabajar fuertemente la prevención desde edades pequeñas a través de capacitación, concientización y actividades. El objetivo es articular con organizaciones comunitarias, escuelas, iglesias y diferentes espacios de la sociedad que puedan prevenir y que cada actor sepa cómo actuar ante alguna señal de alarma. 

“El intento de suicidio se expresa de alguna forma, algo del orden de la ideación y es para tomarlo siempre en serio. No relativicemos, no minimicemos, sino démosle un lugar y busquemos que esa persona tenga un espacio para poder hablar sobre lo que le está pasando. También hay que estar atentos a las cuestiones que tienen que ver con el aislamiento, la desmotivación, la falta de apetito, el trastorno a nivel del sueño. Son indicadores como para tener en cuenta que quizás esta persona no está pasando por un buen momento”, indicó el director de Salud Mental de Salud Pública. 

En lo que refiere al drama que afecta cada vez más a adolescente y jóvenes puntualizó que está enlazado a la cuestión social en general que influye en el individuo y que a veces llega a un límite. “Tiene que ver con la posibilidad de brindarle una idea de futuro a los más jóvenes, hay mucha incertidumbre incluso para los adultos. Tenemos que debatir sobre la importancia de poder ofrecer una idea de futuro y de esperanza hacia nuestra población más joven y trabajar con acciones concretas en ese sentido. Un rol clave en la orientación vocacional no solamente para poder estudiar una carrera, sino para orientar sobre qué querés hacer de tu vida, qué inserción profesional pensás para vos, cuál es la realidad efectiva, entre otros interrogantes”, detalló, 

En ese contexto, el psicólogo habló que también existe una gran desconexión entre lo que se consume en redes sociales y la realidad efectiva de la mayoría de los adolescentes. “Se debe empezar a dialogar y problematizar con los jóvenes sobre cuál es la realidad efectiva, sin desalentarlos. Hay que mostrarles otros caminos y otras posibilidades de inserción para cada uno. Creo que la falta de sentido es un factor de riesgo en nuestra población más joven, que no haya una proyección a futuro, que no haya un sentido claro de hacia dónde va la vida. Esto genera angustia, genera ansiedad y puede ser germen para otro tipo de cuestiones”, concluyó Aranda.

Tratamiento y prevención en el IPS

El Departamento de Salud Mental funciona hace dos años dentro del Instituto de Previsión Social (IPS), atiende a todos los afiliados y se trabaja en dos grandes líneas que son la prevención y el tratamiento a través de un equipo interdisciplinario. El afiliado recibe la obra social a través de su empleo, pero también tiene adherentes a sus hijos, a su cónyuge u otros familiares. “Nuestro equipo está conformado por psicólogos, trabajadores sociales, psiquiatras, abogados, kinesiólogos y nutricionistas. Tenemos una demanda actual de 230 afiliados que se atienden de manera semanal con tratamientos crónicos. Se hace una primera evaluación a través de una trabajadora social, que es quien hace un diagnóstico preliminar y luego se deriva a los profesionales que atienden dentro del departamento”, mencionó Contanza Logegaray, jefa de Salud Mental del IPS al programa Acá te lo Contamos de Radioactiva 100.7.

“Nosotros atendemos desde la psicología perinatal hasta el adulto mayor. Abarcamos todas las franjas etarias del sujeto. Hoy en día la franja etaria que más consulta son adolescentes y adultos jóvenes. Dentro del departamento tenemos tres grandes áreas, que es el área de género, el área de suicidio y el área de salud mental en general, donde se tratan cuestiones sobre ansiedad, depresión, trastornos obsesivos y demás”, resaltó la jefa del departamento. 

En este marco, la psicóloga profundizó que la mayoría de las consultas por suicidio llegan cuando ya ocurre un intento o señal de alerta. “Llegan por las dos vías: lo que sería la posvención, que es el tratamiento que se hace posterior al suceso con las familias para el acompañamiento y contención de esta situación; y mucha gente también llega por ideación, que tiene que ver con pensar en la muerte o con autolesiones”.

En sintonía, contó que trabajan en red con otras instituciones como la Fundación Defender la Vida. que reciben varios pedidos de ayuda, el Ministerio de Salud Pública y el Ministerio de Educación. El objetivo principal es poder acompañar y abordar para que no vuelva a haber un nuevo suceso y para poner en debate a un tema que en muchos casos aún es tabú.

“Es importante hablar del suicidio como cualquier cuestión de salud mental, la salud mental antes también era un tabú. Para que algo deje de ser tabú, hay que ponerlo sobre la mesa, que fue un poco lo que estuvimos trabajando por una directiva del gobierno para empezar a abordar esto de manera conjunta. Es una temática que preocupa mucho a todos los sectores y que nos afecta transversalmente. Debemos empezar a capacitarnos, a capacitar a la comunidad también para poder empezar a detectar estas señales de alarma de alguien que está sufriendo y que tiene la intención de quitarse la vida”, hizo hincapié Logegaray.

La importancia de debatir sobre esta problemática radica en no estigmatizar ni subestimar a la persona que está en ese estado de sufrimiento y vulnerabilidad. Cualquier persona puede estar y ser primera escucha ante una manifestación o ideación. 

“Primero tenemos que validar lo que la persona está sintiendo, no minimizarlo, y sugerir que se consulte con un profesional de la salud. Hay que hacer una fuerte tarea de prevención, para poder darle a todos los chicos estas herramientas de poder comprender y empatizar con el compañero que está sufriendo alguna situación con ideación suicida, o con cualquier situación de salud mental. No nos olvidemos del bullying que es algo que sucede mucho en los adolescentes y tiene que ver con su autoestima”, señaló la titular de Salud Mental del IPS. 

Y cerró: “Debemos comprometernos como sociedad ante la temática y esto de hablar es un compromiso de todos para que deje de ser un tabú y empiece no solamente a preocuparnos, sino a ocuparnos a todos. El Instituto de Previsión Social está haciendo un fuerte trabajo para poder contener esta temática y abordarla con el compromiso que merece”.

Estadísticas

El suicidio es un drama mundial y las estadísticas indican que se acrecienta año a año en adolescentes y jóvenes. Un estudio realizado por Unicef en 2019 indicaba que en Argentina “los suicidios constituyen la segunda causa de muerte en la franja de 10 a 19 años (MSAL, 2016). En el grupo de 15 a 19 años, la mortalidad es más elevada, alcanzando una tasa de 12,7 suicidios cada 100.000 habitantes, siendo la tasa en los varones 18,2 y en las mujeres 5,9 (MSAL, 2016). Desde principios de la década de 1990 hasta la actualidad la mortalidad por suicidio en adolescentes se triplicó considerando el conjunto del país”.

Se trata de una problemática multicausal, que de ninguna manera debe ser analizada como un hecho aislado e individual, sino que implora un tratamiento desde lo social, lo comunitario, lo familiar, sanitario y político para tender las redes que sean necesarias para poder prevenirlo, o bien, poder hablarlo y concientizar.

Este estudio de Unicef entrevistó a familiares de diferentes adolescentes que cometieron suicidio y realizó una tipología de los hechos consumados. Así enumera a: chicos que atravesaron situaciones de inexistencia o pérdida de soportes; adolescentes sin contención familiar con los que las instituciones intervinientes fracasaron; aquellos que sufrieron la pérdida de una relación afectiva que constituía su principal soporte. 

También se encuentran chicos que sufrieron o temen sufrir desfasajes entre sus expectativas y sus logros; los que experimentan una aguda sensación de fracaso frente a sus propias expectativas de logro y/o que consideran que no cumplen con las expectativas de sus familias o de otras instituciones como los mandatos religiosos.

Asimismo, adolescentes que experimentan temor al fracaso frente a inminentes pruebas de paso a la juventud/adultez, por ejemplo, la terminación del secundario y el ingreso a estudios terciarios-universitarios o al mundo laboral y  adolescentes en los que existe un componente de enfermedad mental evidente, que no llegaron o no fueron debidamente atendidos por las instituciones de salud mental.  

Otras causantes de suicidios o intentos son el bullying, el acoso y los abusos sexuales, la violencia intrafamiliar y trastornos mentales no abordados adecuadamente.

Sin embargo, según los datos del boletín de mortalidad de la provincia, los suicidios bajaron respecto de 2022. Durante el período de 2023 ocurrieron 131 muertes por esta causa, el 78,63% son varones y el porcentaje restante corresponde a mujeres. En 2022 hubo 152 muertes por suicidio.

“Los suicidios representan el 22,82% de las muertes por causas externas en la provincia. Con relación a éstos, los AVPP (Años de Vida Potencialmente Perdidos) para ambos sexos han sumado en total 5.058 años en el 2023, y en promedio significan 41 años de vida perdidos por cada suicidio”.

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