Noche de rock en Posadas

El Cuarto Soda, ícono de un legado más que vigente

La banda tributo destacada en toda Latinoamérica volvió a pasar por Misiones en su gira litoraleña y con un auditorio colmado de adolescentes dejó en claro que el rock argentino no es cosa del pasado
viernes 28 de junio de 2024 | 3:35hs.

Un viaje surrealista, con adolescentes de hoy gritando como las de antaño. Así se vivió la presentación de El Cuarto Soda en Posadas.
Con juegos de luces a puro tecno-rock y el recuerdo palpable de una banda que marcó la historia, se encendió vigorosamente el frío jueves misionero.
Un auditorio Montoya casi lleno, como pocas veces en este último tiempo, recibió muy entusiasta al grupo que ya se siente como en casa. Con el posadeño Brian Tolenti al frente, el público se animó a dar recomendaciones, pedir canciones, ajustes de sonido y gritar eufórico a cada uno de los integrantes del exitoso cuarteto.
Aunque los tributos exigen un fuerte rigor capaz de revivir mitos y osan ponerse bajo la exigente lupa de avezados fanáticos, El cuarto Soda logra, por un lado, mostrar su alta calidad en sonido propio a la vez que resucita la mística de toda una era stereo.
Indudablemente Tolenti no solo entra en personaje sino que trae una pizca de ese swing y sex appeal, que a Cerati le brotaba naturalmente, emulando fielmente su voz, estilo y charme con respeto y cautela.
De esta manera se entiende que la horda de adolescentes presentes en el Montoya lo idolatre a gritos desaforados y acerque más y más al mito tanto para grandes que tuvieron el gozo de ver a Soda en vivo, como para quienes ni siquiera fueron contemporáneos a Cerati.
Cuando pase el temblor, Telarañas, Signos, Trátame suavemente, Juegos de seducción fueron algunos de los primeros hits que sonaron sin necesidad de mayores explicaciones.

“Está bueno para hacer el Unplugged de Soda. ¿Quieren que la próxima hagamos eso? Traemos los violines… todo”, preguntó Tolenti en un intervalo, anunciando de alguna manera, el próximo desafío que embarcará el grupo. Además de Tolenti en guitarra y voz, El Cuarto Soda suma la precisión impecable de Gabriel Muscio en la batería, la estridencia de Pol Walls en el bajo y el ilusionismo ochentoso de Gonzalo Lorenzo en teclados.


Entre caníbales fue la joyita demandada por el público posadeño pero también pasaron Corazón delator, Zoom, Nada Personal, Hombre al agua y Remolinos, entre otras, completando cada figurita del álbum de recuerdos.
Con las linternas de los teléfonos encendidas, Té para tres fue pieza clave que consiguió socavar un rincón profundo y obligó a más de uno a improvisar algún pañuelo para contener el impacto que cubrió de cortisol las mejillas.


Como si fuera poco, el cierre comenzó con un tridente popular infaltable. “Voy a hacer un tema en el que es imposible se queden sentados”, alertó el cantante antes de los primeros acordes de Persiana Americana. Instantáneamente el auditorio se convirtió en un salón de baile y agite que coronó la verdadera fiesta del rock de ayer y hoy. Le seguirían De Música ligera y Prófugos previo al broche definitivo que especialmente los más pequeños pedían a gritos: una de Cerati solista. Puente, esa especie de salmo amoroso con el que el ícono se despedía de sus shows y vociferaba: ‘Gracias por venir’, fue la elegida.


El Cuarto Soda teletransporta al punto de que los espectadores corean como en 1988, 1997 o 2007 y repiten las frases hechas y los gestos que quedaron grabados a fuego en esos épicos conciertos que supieron dar los reales Soda. Y como un espejismo mágico despierta también nuevas y hondas emociones que reafirman el poderío del rock argentino como un fenómeno del pueblo todo, que trasciende generaciones y ciudades de furia.


Son faros del pasado, todo volverá a ser como fue.

El Cuarto Soda, ícono de un legado más que vigente
El Cuarto Soda, ícono de un legado más que vigente
¿Que opinión tenés sobre esta nota?