El apellido es pionero de la disciplina en el municipio

Kraus, sinónimo de rugby en Jardín América

La familia completa está ligada al deporte ovalado y el espíritu solidario es reconocido en el club Aguará. “La mejor ayuda es estar presentes, ayudando en lo que se pueda”, señaló Fabián
miércoles 05 de junio de 2024 | 9:45hs.
Fabián junto a Fabiana y Ángela, dos de sus tres hijas que también dedican su vida al club jardinense. Foto: Esteban González
Fabián junto a Fabiana y Ángela, dos de sus tres hijas que también dedican su vida al club jardinense. Foto: Esteban González

Si se habla de la pelota ovalada en Jardín América hay que hablar del club Aguará, elenco que en los últimos tiempos pisa fuerte a nivel provincial y nacional. Y si se habla de Aguará no se puede pasar por alto a la familia Kraus. Fabián (47) es el papá de Clarice -jugadora que se inició en el club y hoy está triunfando en Córdoba- Fabiana y Ángela, quienes visten en la actualidad la camiseta naranja y negra. Y a la par también está la mamá de las chicas, Alicia Valenzuela. Todos unidos por la pasión.

 Fabián Kraus comenzó con el deporte en su niñez y jugó hasta los 24 años cuando una lesión de la rodilla lo obligó a alejarse de la cancha, aunque siempre estuvo ligado a este deporte de una u otra manera. La presencia de sus tres hijas en el campo de juego le permitió acompañar desde la tribuna y ayudar en todo lo que se necesita para que no sólo ellas puedan jugar, sino también sus compañeras y el plantel masculino.

Cuando se retiró de la cancha, no había rugby en Jardín América y junto con Ricardo Barrionuevo -hoy entrenador del plantel femenino del club- fueron ambos precursores de esta rama deportiva en la ciudad, sin imaginar que con el correr del tiempo iba a crecer a pasos agigantados y que pondrían el nombre de Aguará escrito en lo más alto en un torneo nacional.

“El rugby representa mucho en mi vida, es un deporte que enseña valores dentro y fuera de la cancha, la caballerosidad, el respeto por los compañeros y adversarios. Es algo que siempre se resalta en un deporte de alto contacto, eso se ve en cada encuentro, como se comparte con los que hace unos momentos eran los contrincantes, termina en una cena y anécdotas de lo que sucedió en el partido”, expresó.

Hoy en día, Kraus no tiene una función específica dentro de Aguará, no es dirigente ni tampoco entrenador. Pero al mencionar este deporte, tanto a él como a la familia que formó junto con Alicia aparecen como grandes referentes.

 En la actualidad, Aguará representa a la familia, el segundo hogar para Fabián y los suyos. “Se hace un trabajo incansable, se acompaña a las nenas y a todo el plantel a donde haya que ir”, sostuvo. Así, como simpatizante acompañó junto a su compañera de vida a distintos torneos, no sólo dentro de la provincia, sino también en el país.

El exjugador ayuda a acomodar los postes para las H en los arcos, ayuda a hacer distintos platos para vender y juntar fondos para los viajes o estuvo a cargo de la olla para un guiso comunitario con el fin de recaudar dinero para la institución deportiva. A su vez, si hay venta de pollos como para el mismo objetivo, él siempre está presente al lado de la parrilla y es uno de los encargados para que el producto sea un éxito a la hora de la venta.

 “La mejor ayuda es estar presentes, preocuparnos y ocuparnos en las cuestiones de organización, ya sea al marcar la cancha, hasta la organización de ventas para juntar fondos para los viajes y otros temas del club”, dijo. A su vez, comentó que siempre hace falta gente que se sume, que pueda ayudar ya que en estos tiempos tan complicados todo cuesta más y a veces se ven superados por las distintas actividades que hay.

 Incluso remarcó que al club le hace falta un espacio físico, una cancha propia donde entrenar y jugar, ya que ocupan la del Polideportivo Municipal, además de contar con un predio donde guardar materiales de entrenamiento. “Precisamos también pelotas, topes y bolsas de tackle, ya que las que tenemos están deterioradas”, agregó.

 Los recuerdos son imborrables y desde que se inició como colaborador en Aguará, siempre estuvo al pie del cañón. El club es sinónimo de familia con grandes personas que sólo tienen un objetivo en común, que crezca cada día más.  

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