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La búsqueda de ayuda profesional es importante

Agotamiento de mitad de año: cómo hacerle frente y ganar

Trabajo, hijos, estudio, el sinfín de actividades extra pueden acarrear estrés, depresión y un cansancio generalizado. Cambios de hábito y organización, la clave.
domingo 26 de mayo de 2024 | 2:30hs.
Imagen referencial (iStock).
Imagen referencial (iStock).

El estrés es ya una epidemia global y no hace mucho tiempo se empezó a darle a la salud mental la importancia necesaria como partícipe fundamental para un equilibrio integral entre el cuerpo, la mente y el alma.

Si bien podemos tratar de ser conscientes de esto de lo que afortunadamente se habla bastante, el trajín de la vida cotidiana, el sinfín de actividades y responsabilidades no nos dejan tiempo para ocuparnos de ello, que es en definitiva, para nosotros mismos. Es por ello que ya pisando la mitad del año (y todavía queda la otra mitad para hacerle frente) los individuos nos sintamos más agotados, irritables y hasta tristes.

¿Cómo identificamos que estamos atravesando un cuadro de estrés o estamos deprimidos? ¿Qué hacemos para sentirnos mejor? ¿Es necesario ser proactivo todo el tiempo? Sobre esto y más charlamos con la psicóloga Noelia Verdún (MP 652).

"Nos encontramos con casos, con consultas buscando esa ayuda para ver qué hacer para no sentirse estresado o estresada. Pueden aparecer angustia, ansiedad e insomnio. A veces eso no está directamente ligado al trabajo, sino al no organizarse al tener tantas actividades o tantos compromisos, a no tener un tiempo para uno, a no saber decir que no, a la autoexigencia", reparó la profesional.

En la actualidad pareciera que la respuesta automática a la pregunta de cómo nos sentimos sea "a mil" y a esta hiperactividad, sobreestimulación es parte de estar dentro del sistema, consideró Verdún.

"Podemos hablar de un sistema que tiene que ver con nuestra cultura de andar a mil, de tener doble jornada laboral, de que nuestros hijos hagan muchas actividades sí o sí. Correr como todos es lo que está bien y el que no lo hace es porque es sedentario y en realidad puede que no. Es un círculo del que nadie sale, donde parar no está bien. Hay que saber priorizar", expresó.

Identificar que no estamos bien

Verdún aseguró que los síntomas son variados y que impactan en la vida cotidiana: en la familia y a nivel social hasta en las cosas más simples. Puede empezar con tener insomnio, agotamiento físico y mental, por añadidura puede aparecer la falta de memoria y la dificultad para concentrarse.

Sumó también la irritabilidad como una señal de alarma. "Cuando trabajás enojada o enojado, irritado, estás desmotivado, te sentís incapaz, dejas todo para último momento, todo eso hace que de repente sientas que no podés tener dominio propio", agregó.

"Hay gente que se da cuenta que algo está pasando y otros que se lo dice la familia, la pareja o los amigos", señaló. En ese marco, la ayuda externa de un profesional es de gran ayuda para sobrellevar y superar la situación, así como adquirir herramientas para evitar sumergirse nuevamente a ese malestar.

"Yo particularmente hago un estudio un poquito más profundo que tiene que ver con lo hormonal. Entonces a partir de lo del doctor, el especialista en eso, yo puedo trabajar desde lo mental, porque a veces si no tengo en cuenta que hay una alteración hormonal nunca voy a llegar a un tratamiento efectivo", fundamentó.

No obstante, para quien no tiene la posibilidad de acceder a un psicólogo o psiquiatra hay ciertos ejercicios diarios y cambios de hábito que van a tener un impacto positivo en la calidad de vida.

"Hacer deporte, salir a caminar, salir con un amigo, tomar un mate. Se tiene que tener un espacio donde hablar de banalidades, leer un libro, distraerse. Desocuparse de lo que es el problema en sí porque uno todo el tiempo se está pensando constantemente en cosas. Dormir las horas necesarias, que es lo que todos los doctores recomiendan y nosotros también".

En esa misma línea, sumó otras recomendaciones: "Delegar las tareas, sobre todo las mujeres, que creemos que podemos con todo. Aconsejo delegar las tareas de la casa, pedir ayuda, aprender a decir que no: porque no puedo o porque no quiero".

Descansar del celular

La tecnología nos dio inmediatez para un montón de cosas, pero ese empeño en tener todo para ya también impacta de una manera no muy amable en la salud. Es a raíz de esto que Verdún recomienda dejar de lado el celular cuando no lo necesitemos con urgencia o no estemos trabajando. "Esto de que la gente necesita el ya, ‘ya contesto’ hasta cuando maneja porque no puede esperar, sucede hasta cuando están hablando personalmente con alguien", dijo.

"La sobreestimulación de mil cosas a la vez tampoco está buena: estoy mirando la tele, cuando aparece la propaganda no soy capaz de mirarla y entonces agarro el teléfono. Descansar en las pantallas, dejar el celu en la habitación y me voy a la cocina o donde tenga mi vida cotidiana. Hay gente para la que el teléfono es como la mano, le acompaña a todos lados", lamentó.

Así, remarcó que el sistema nervioso debe descansar, los ojos, los pensamientos, conectarse con el aquí y ahora. "Eso se puede cambiar, por eso a veces si yo no tengo acceso a un psicólogo, con que vaya cambiando mi ritmo de vida, mi vida cotidiana en cosas muy mínimas hace mucho a nuestro sistema inmune, a nuestro corazón, a nuestros pensamientos", aseguró.

Dado que no solamente los adultos se estresan, la profesional que inconscientemente les trasladamos ese sentimiento a los niños.

"La organización familiar es muy importante para que los chicos no se estresen, ellos dependen de nosotros, de la actitud del adulto, de sus decisiones, su estado de ánimo, de su responsabilidad. Un adulto desorganizado emocionalmente  desestabiliza al niño y por ende no rinde bien en la escuela, en casa, en las relaciones con sus pares y claramente se estresan".

En ese sentido, hizo hincapié en que a diferencia de los grandes, los pequeños no saben poner en palabras esos sentimientos, no pueden manifestarlo. "Siempre digo que los niños nos re aguantan a los adultos. Por ahí no nos damos cuenta pero los estresamos desde que se levantan. Si vos los levantás bien, con otra actitud y no a los gritos, si tenés todo organizado desde el día previo, ayuda mucho", cerró la profesional.

La vida diaria, las historias particulares, el contexto social y económico en el que estamos inmersos no ayudan mucho al equilibrio emocional, pero las herramientas para hacerles frente están a nuestro alcance y a veces empiezan con un simple y valiente: ¡porque no quiero!


Cambios necesarios

Buen descanso
Respetá los horarios de sueño. Siete u ocho horas diarias son fundamentales para el organismo.

Asimismo, es necesario darse pausas entre las tareas diarias.

Dieta sana
Llevá una dieta sana y equilibrada. Una dieta adecuada evita la fatiga mental y que impacte al estómago y nuestras defensas. Se recomienda mayor consumo de verduras, frutas y agua.

Actividad física
Hacé actividad física. En el organismo de las personas estresadas se encuentra gran cantidad de cortisol. Con la actividad física se secreta endorfinas, dopamina y serotonina.

Relaciones humanas
Aprendé a disfrutar de las relaciones humanas, ya sea con amigos, pareja o familia.
Las relaciones de calidad son la red de apoyo que amortiguan las emociones negativas.

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