Jubilaciones de Anses: cómo quedarán los haberes en junio con la suba por inflación

Según lo establecido por un DNU, los ingresos tendrán una recomposición de 8,8%, índice equivalente a la variación promedio de los precios en abril; está pendiente que se oficialice una decisión sobre el pago del bono y sobre un eventual alza extra
martes 14 de mayo de 2024 | 19:00hs.
Foto: Imagen Ilustrativa
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Los jubilaciones y pensiones del sistema de la Anses tendrán un reajuste de 8,8% en junio, es decir, una suba equivalente a la variación que, según comunicó esta tarde el Indec, tuvo en abril el Índice de Precios al Consumidor (IPC). De esta manera, el haber mínimo rondará los $206.900 y el máximo será de alrededor de $1.392.500, ambos montos, en bruto. El reajuste alcanzará a todos los ingresos del régimen general, sin importar de cuánto sea el monto. Y también abarcará a las prestaciones no contributivas, como la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que equivale al 80% del haber mínimo.

Las cifras exactas dependerán de cuántos decimales tenga el índice que finalmente se utilice. El Gobierno deberá definir, por otra parte, qué ocurrirá con el bono de hasta $70.000 que cobran quienes tienen los ingresos más bajos del sistema.

La suba de haberes con frecuencia mensual y según el índice de inflación es una regla que fue establecida por el decreto de necesidad y urgencia (DNU) 274. Esa norma del Poder Ejecutivo modificó la modalidad de actualización de las prestaciones. Concretamente, definió que en julio ya no tendrá vigencia la fórmula de la ley 27.609, que rige desde 2021. Y estableció que el actual trimestre, que va de abril a junio, es un período de transición o empalme entre esa modalidad de reajustes y los aumentos definidos por la variación del IPC.

Por eso, en junio habrá un punto de inflexión. El DNU establece que, además de otorgarse un reajuste a los haberes según la inflación de abril, se debe comparar el incremento acumulado entre el cuarto y el sexto mes del año con el índice resultante de la fórmula de movilidad. Y, en caso de que este último número sea más alto (es decir, si con la ley impulsada por el gobierno anterior hubiera correspondido una suba mayor), entonces el Estado debería pagarles a los jubilados lo que corresponda por esa diferencia. En cambio, si de la fórmula surge un índice inferior, no hay un incremento extra y las subas ya otorgadas quedan incorporadas a los haberes, sin que se descuente nada.

 

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