Función especial hoy en Posadas

Hamlet y la inoxidable duda existencialista

Desde Santa Fe llega ‘Hamlet, bueno para nada’, un unipersonal moderno que busca reflotar interrogantes sobre mandatos familiares y profundas reflexiones sobre la acción e inacción
sábado 11 de mayo de 2024 | 8:45hs.

Deber, libre albedrío, predestinación, rebeldía, religión, inhibición y represión. Hamlet plantea interrogantes humanos tan vigentes como sobreanalizados en todo este tiempo que lleva de vida.
Su inacción ante la muerte de su padre lleva a examinar todo tipo de escenarios freudianos, lacanianos y más ante esa vacilación y ‘pérdida del deseo’.
“La mirada filosófica y también sobre todo psicoanalítica del personaje lo mantiene vigente. Es un neurótico obsesivo y está todo el tiempo pensando sin poder vincularse con la acción, entonces me parece que es algo del humano contemporáneo también y que le da vigencia al material de Shakespeare”, entendió Pablo Tibalt que encarna a este príncipe de la tragedia en el unipersonal Hamlet, bueno para nada.
Paralizado en la reflexión y el sobrepensamiento, Hamlet se convierte así en cualquier hombre moderno, que se enfrenta al drama ontológico de ser o no ser, no puede ser rey pero tampoco sigue siendo príncipe. He aquí la cuestión.
Diferentes explicaciones se han desarollado sobre este clásico magistral de Shakespeare que han trasladado al personaje a extensas teorías, libros y ensayos y que también lo postulan como egocéntrico: aunque parece hablar con otras personas, Hamlet habla solo, habla con él mismo.
Con ese argumento es que Tibalt, de la mano del director Walter Arosteguy encontraron la manera de adaptar el clásico repleto de personajes, a un unipersonal.
Integrante del grupo de teatro santafesino Estudio Barno, Tibalt se contactó con sus pares entrerrianos de Teatro del Bardo para concretar esta producción que ahora llega a tierras misioneras.
“Tenía una idea inicial de espectáculo y un texto escrito de introducción. La idea era que el público entraba a la sala y se encontraba con un espectáculo que todavía está a medio armar, con sillas para los espectadores que todavía no están distribuidas, luces que todavía no se colgaron, como ese desorden previo, ese caos de cables, escaleras y yo como actor preparándome”, arrancó contando Tibalt.
Con esa especie de sorpresa armada,comienza la propuesta que construyó junto a Arosteguy para desplegar toda la complejidad de este icónico personaje.
“Tuvimos que ponernos a leer de nuevo el texto La tragedia de Hamlet, el príncipe de Dinamarca y decidir entre los dos. En esa lectura y en esa investigación, adaptamos una obra de teatro que tiene un montón de personajes a la posibilidad de un actor y los elementos que habíamos puesto en escena. Entonces ahí se cruzaron la fuerte impronta de los chicos de Teatro del Bardo con su teatro educativo y muy cercano a la participación del público y en mi caso una tradición teatral que tiene más que ver con lo emocional, con racionalizar las situaciones por las que pasan los personajes. Y, de esa manera, fuimos encontrando los elementos para poder conservar la tragedia y que funcione este unipersonal”, detalló Tibalt sobre el proceso.
En principio, Hamlet, bueno para nada tendrá una única función, hoy a las 21.30 en la Murga de la Estación, pero como los teatreros vienen de un viaje de descubrimiento, y partirán a conocer las Cataratas, están disponibles para dialogar con otras salas de la provincia. Su llegada a Misiones nace de la amistad forjada con el grupo No Sabemos Todavía, que viajó a Santa Fe a exhibir la ya icónica Zona 33 el año pasado.


De tal padre...
Hamlet es consciente de quien mató a su padre, tiene la misión de vengarlo, pero hay algo que lo frena, una rebeldía contra el deber ser y contra su predestinación, aunque se desviva en autorreproches impuestos por su propia conciencia, por la tradición moral y social.
La pieza trabaja mucho con los cánones impuestos y los ideales -qué se espera de cada persona- y en este caso, la figura del padre-fantasma se grafica en el director implícito de la obra, porque se desenvuelve también en esta dinámica de reflejar el quehacer teatral independiente.
“El personaje el Hamlet que construimos está todo el tiempo tironeado por la imagen del director, casi como un segundo padre o con la misma fuerza con la que el padre aparece para pedirle que vengue su muerte”, refirió Tibalt al destacar el foco puesto en la reflexión de nuestra propia relación con los padres. Allí se dirime el seguir los mandatos o rebelarse ante ellos.
“Además, planteamos la situación del mandato que puede no ser de los padres necesariamente, puede ser de la familia o social, y tenemos que ver ahí qué hacemos con eso, qué tomamos como mandato, porque tal vez ni siquiera el padre dio ese mandato, sino que es como yo lo interpreto”, configuró el actor.
De esta manera la puesta se vuelve carne en el espectador, encuentra sus dudas más profundas, sus deberes emocionales y enigmas existencialistas tan prehistóricos como actuales.
“La obra engancha también al público incluso poniendo en juego nuestros propios vínculos con los padres porque todos tenemos esa condición, o somos padres o fuimos hijos, entonces aparece por un lado la posibilidad del humor y también la de emocionarnos, conmovernos o revisitar nuestras historias a partir de eso”, invitó Tibalt.
Es que, en definitiva, a la hora de exhortar respuestas sustanciales, entre tanto retruécano, Hamlet parece ser: bueno para todo. z

 

PARA AGENDAR

Hamlet, bueno para nada
La pieza que llega a Misiones desde Santa Fe es una coproducción entre Estudio Barnó y el Teatro del Bardo (Entre Ríos).
Se verá el sábado a las 21.30 en la Murga de la Estación (Pedro Méndez 2260).
Con salida a la gorra.

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