Tras varias prórrogas y peleas entre las billeteras virtuales y los bancos, está vigente el QR interoperable

Este martes se puso en marcha la posibilidad de pagar con tarjeta de crédito con cualquier aplicación y QR. Hubo contrapuntos entre los operadores del sector y negociaciones con el Banco Central.
miércoles 01 de mayo de 2024 | 8:45hs.

El 30 de abril era una fecha que todos los jugadores del ecosistema de medios de pago estaban esperando porque entraban en vigencia -luego de varias prórrogas- dos normativas del Banco Central (BCRA) que abrían definitivamente la competencia entre los bancos y billeteras.

 La medida más resistida por Mercado Pago, principal operador del segmento, era la interoperabilidad del código QR en los pagos con tarjetas de crédito. Hasta ahora, se podía escanear y pagar con cualquier código y billetera, siempre que fuera con dinero en cuenta o débito. En cambio, para abonar con tarjeta crédito era necesario usar el QR de la misma aplicación del cliente.

Esta clausura del sistema fue propiciada por Mercado Pago que, después de haber hecho el trabajo de sumar a gran cantidad de comercios para que adopten la tecnología de QR, pretende mantenerlos dentro de su ecosistema. Desde la gestión anterior del BCRA, sin embargo, se estaba intentando la apertura del código a todos las aplicaciones de pago, lo que significaría una mejora para el usuario.

Desde la primera publicación de la normativa, la fintech de Marcos Galperín insistía en que el tiempo de adecuación a la medida era poco y que recién en mayo podría tenerlo disponible. Con ese argumento, la entrada en vigencia se fue retrasando hasta fines de abril. Este martes al mediodía, la compañía indicó que ya hizo los desarrollos tecnológicos para poner a disposición el QR interoperable con tarjeta de crédito, pero que las demás billeteras y bancos no quisieron aceptar las cláusulas de uso.

Básicamente, Mercado Pago pretendía cobrarle a sus competidores una tarifa por el uso de la red, que los demás jugadores no están dispuestos a pagar. “Como sucede en todos los servicios y relaciones entre actores del sistema de pagos (por ejemplo, la red de cajeros automáticos), el uso de la red de QR tiene un costo y requiere acuerdos contractuales de términos y condiciones entre los actores del sistema, donde se prevén desde cláusulas de prevención de fraude, requisitos de seguridad de los usuarios, propiedad intelectual y protección de datos personales, entre otras”, dijo la compañía en un comunicado.

Y agregó: “Luego de dos rondas de propuestas, al día de la fecha la mayoría de las billeteras y sus bancos emisores mantienen su rechazo a dichas cláusulas y se niegan a aceptar las condiciones para la interoperabilidad del QR con tarjetas de crédito. Esta es la razón por la que aún no está habilitado”.

El dueño de la fintech Ualá, Pierpaolo Barbieri, usó su cuenta de X para referirse la disputa: “Construimos un ecosistema financiero completo: abierto, competitivo e interoperable. Nunca te obligamos a pagar con Ualá o cobrar con Ualá. Porque los monopolios atrofian y la competencia eleva”, sostuvo.

No obstante, sobre el final de la tarde, el BCRA difundió un comunicado en el que anunció la puesta en marcha plena de la interoperabilidad del código QR. Tras arduas negociaciones, finalmente desde Mercado Pago confirmaron el cumplimiento con la normativa y que ya compartieron las credenciales con las billeteras que lo solicitaron para que puedan realizar la integración con la plataforma, lo que todavía está pendiente. Según pudo saber este medio, los primeros en acceder a esas credenciales serán Modo y Cuenta DNI. La tarifa por ese servicio se seguirá negociando en las próximas semanasa.

Más allá de eso, fuentes del mercado consultadas por TN denunciaron que Mercado Pago no permitirá que su aplicación lea el QR de otra billetera y permita el pagar con tarjeta de crédito. Alertan, entonces, que los comercios tendrán que tener -como mínimo- dos proveedores de QR. “Es un abuso de posición dominante”, sintetizaron.

Por su parte, Marcelo Fondacaro, CCO de Veritran, una compañía de tecnología especializada en desarrollar soluciones digitales para la industria financiera, se manifestó a favor de la apertura del sistema. “Creemos que esta medida impulsada por el BCRA implica un gran paso en términos de accesibilidad y poner al usuario en el centro, que ahora, cada vez que vea un QR en un comercio, tendrá la posibilidad de elegir qué billetera usar y el medio de pago”, sostuvo.

Fondeo de las billeteras: un cambio cosmético
La otra medida que entró en vigencia este martes es la que cambia la forma de ingresar dinero a las billeteras. Ya desde la presidencia de Miguel Pesce en el BCRA, el organismo buscó que el dinero desde los bancos a las aplicaciones se llevara mediante un sistema llamado “transferencias pull”.

La mayoría de las aplicaciones lo pusieron en marcha rápidamente y afirman que es una metodología segura y con bajo porcentaje de fallo. Sin embargo, Mercado Pago se resistió porque venía usando otra funcionalidad, el Debin, que permitía programar débitos recurrentes desde una cuenta bancaria hacia una radicada en una billetera virtual.

El argumento de la fintech de Galperín es que la herramienta se usaba con bajos porcentajes de fraude y que el cambio implicaría una fricción para el cliente, ya que debería validar su identidad por única vez en el primer uso. Además, consideraba que el nuevo sistema tenía fallas. Incluso Sergio Massa, en plena campaña presidencial, le había pedido a la autoridad monetaria que diera marcha atrás con la medida.

Del otro lado de la mesa, el BCRA y el resto de las billeteras insistían con que el Debin fue creado para otros fines, que se relacionaban con cobros habituales (por ejemplo, la cuota de un colegio) mediante débitos en cuenta. Con todo, Mercado Pago había dicho que estaría lista para hacer ese cambio a partir de mayo y con eso fue consiguiendo varias prórrogas.

Finalmente, el BCRA decidió un cambio en la normativa. En la práctica, Mercado Pago podrá seguir fondeando la billetera de la misma forma que lo venía haciendo, aunque el nombre de la herramienta ya no será Debin, sino que será un consentimiento tácito. La decisión de usar ese mecanismo o “transferencias pull” será de cada compañía.

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