Mañana Festival Late en Posadas

Hacer música desde el pulso democrático de los cuerpos

El grupo Aié, parte de la escuela de percusión corporal Latido Americano profundizó sobre el poder de crear sin instrumentos, desde una visión pedagógica profunda, coherente, federal y sin dejar de lado el pleno disfrute
sábado 28 de octubre de 2023 | 4:30hs.
Hacer música desde el pulso democrático de los cuerpos
Hacer música desde el pulso democrático de los cuerpos

Junto a la voz, la percusión corporal es una de las primeras aliadas a la hora de crear sonoridades, resonar, hacer música. Pero a pesar de la ancestralidad de su origen, no es una práctica integrada plenamente en las artes cotidianas o el diseño curricular de muchas escuelas.

Por eso desde la Escuela de percusión corporal Latido Americano buscan expandir a todos los rincones la democrática experiencia de hacer música con el cuerpo como único instrumento.

Dentro de la escuela itinerante -que cada vez gana más adeptos en distintas partes del país e incluso Sudamérica- uno de los proyectos es el grupo de música corporal Aié, con el que llegaron a Misiones.

Bajo una dinámica interactiva, lúdica, reflexiva, Maximiliano Maglianese y Rocío Elizalde dieron ayer talleres en el Parque del Conocimiento y en La Murga de la Estación.

El movimiento cultural, como se definen, se completó con Dianela Fernández y Juan Manuel Perino para ser parte del concierto final del 5° Festival Internacional de Canto y Percusión Misiones Late, que mañana desde las 18 se dará en el posadeño Teatro de Prosa.

Con talleres e intervenciones variadas, adaptándose al terreno en el que se desenvuelven, las prácticas de Aié se mueven versátiles de ciudad en ciudad, atendiendo grandes y chicos, buscando centrarlos en el aquí y ahora valioso, lejos de la ansiedad resultadista que da la tecnológica inmediatez reinante.

Según explicaron, una de las herramientas que más demanda tiene es la visita a escuelas y centros educativos varios.

“Se arma la formación ahí mismo. Son intervenciones directamente sobre el establecimiento, visitas artísticas y toda la escuela está afectada”, comenzaron explicando Maxi y Rocío.

“Lo trabajamos de una forma súper transversal y dejamos material pedagógico para analizar después en clase. No nos quedamos en la música o en la actividad física, sino que entendemos que la música tiene lo sensorial y lo social y desde ese lugar se arma toda la transversalidad”, explicó Rocío.

“Siempre tratamos de mantener esta relación: que lo artístico no tiene que dejar de ser pedagógico y lo pedagógico no tiene que dejar de ser artístico”, resumió Maxi.

De esa manera, los despliegues artísticos de la escuela, basada en una cosmovisión latinoamericana inclusiva, van mucho más allá de la música.

Y si en los grandes genera un efecto cuasi sanador, en los más pequeños abre un mundo de posibilidades infinitas. Porque tal como describen, tienen un anclaje muy orgánico, con mucha profundidad en conceptos de motricidad, pensamiento, conocimiento. Si bien puntualizan en que tiene que ser una actividad que promueva el disfrute, la liberación de endorfinas, la espontaneidad tiene un arraigo epistemológico y hasta científico.

Incluso para chicos con problemas de comunicación, diagnosticados dentro del espectro autista, es una probada herramienta de vinculación real.

En esta presencia, este poner el cuerpo, palparlo, hacer que suene, la relación más importante que definió Maxi es la de la coherencia. “Está armado todo entre el pensamiento, el decir y el hacer como una unidad: lo que pienso, lo digo y lo hago”, destacó como una lógica que en la realidad y en plena contienda política, escasea.

Del mismo modo que el movimiento genera más movimiento, el sentir despierta la curiosidad de la mente, la saca del letargo de las pantallas, en el decir los músicos oriundos de Santa Fe dejan un hondo mensaje.

En sí, el sentido de la escuela se debe a un surgimiento en un entorno violentado por la crisis socio-económica. Maxi daba percusión en Barranquita, un barrio ‘muy picante’ de Santa Fe. Un día llegaron al galpón y les habían robado todos los instrumentos, la respuesta de los chicos fue salir armados y buscar a los culpables, situación que el músico tuvo que menguar rápidamente.

Explotando algunas herramientas que ya venían probando, la percusión corporal fue una solución que no sólo empoderó al grupo, sino a Maglianese, que se encerró años a perfeccionar el estudio de ese lenguaje y sus posibilidades. “Acá hay un poder que puede llegar hasta generar el cambio actitudinal de conducta de un grupo de gente enojada”, reflejó Maxi sobre su descubrimiento.

Desde esa visión de que el acceso al arte no es siempre democrático ni federal, sino que responde a una cuestión de clase, hacer música con el cuerpo rompe todos los esquemas. Y a la vez se adapta a todos los escenarios posibles y potencia el tener un instrumento, poder estudiarlo o incluso poder dedicarse profesionalmente a una actividad artística.

“Hemos estado en grupos de hasta 500 personas, gente que piensa, que dice y que hace lo mismo. Coherencia de tantas personas, pueden pasar cosas. En el fondo está todo el tiempo esa esperanza”, cerró Maxi bregando contra el individualismo.

Así, entre gualambaos y sambas brasileñas, Aié redescubre los sonidos típicamente misioneros que vibran exquisitamente desde nuestro ser. Y hoy, desde la Tierra Colorada, continúan un camino de expansión artística que celebra enriquecer a todos, sin distinción.

Para agendar

El latir americano.
Tras unos enriquecedores talleres, Aié será parte del concierto final del Festival Misiones Late este sábado a partir de las 18, en el Teatro de Prosa, para todo público. Desde la Escuela Latido Americano tienen innumerables propuestas que se pueden desplegar en la provincia, donde permanecerán hasta el miércoles. Más info en Instagram @latidopercu o en latidopercu.com.ar.

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