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La maestra de jardín

lunes 05 de junio de 2023 | 6:00hs.

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ace muy pocos días se celebró el día de la Maestra de Jardín de Infantes. Las celebraciones que en su efecto ocurrieron mostraban el colorido y la alegría de los bajitos acompañados de su querida “Mae”.

El ejercicio de la docencia requiere una capacitación especial, son ellos los formadores de las personas en su más amplio sentido de la palabra. La maestra jardinera necesita, además, un don especial porque debe construir con amor esa etapa en que los niños ingresan al sistema escolar por primera vez, dejan de estar en forma permanente en sus hogares para integrarse con otros chiquitos y comenzar a desarrollar su personalidad.

El primer día de clase tiene todos los matices, desde aquél que la madre por lo general, en ocasiones el padre, debe permanecer en la puerta de la salita porque el hijo no quiere quedar solo, o aquellos que se integran rápidamente con los demás alumnos.

Si consultamos con las maestras jardineras respecto de las cualidades que deben poseer, seguramente responderán que deben acompañar a las familias en la crianza de sus hijos, es un honor y también un acto de amor.

Entienden ellas las situaciones personales de los educandos, su entorno familiar, los conflictos que traen en su mochilita, con la mayor perseverancia y esfuerzo lograr con el amor a los niños, que se integren, que puedan aprender jugando. Acompañar al niño para aprender a pensar, ser libre de movimiento y formar nuevas relaciones con sus compañeritos.

Ser una buena maestra jardinera requiere extraordinarios niveles de paciencia, mucha creatividad, motivación, amor por los niños; y contar con herramientas emocionales para poder afrontar cualquier tipo de situaciones. Debe saber qué hacer cuando la niña o el niño llora, o cuando se queja, cuando tiene actos de indisciplina.

Los jardines de infante han cambiado con el tiempo, como ha cambiado la educación, sin entrar a mensurar si era mejor o peor. Antiguamente no existían las aulas iniciales en todos los colegios o en las escuelas. Muchos chicos comenzaban la escuela en primer grado, arreglate como puedas, tenías que estar atento en todos los horarios de clases, porque el maestro manejaba la clase con la mirada, muchas veces con algún grito. Había que bancarse.

En algunos establecimientos privados había jardines, los chicos concurrían con guardapolvo blanco y en los actos los varones con pantaloncito corto azul, camisa blanca y moñito. Las niñas de polleras del mismo color y camisa blanca, casi siempre abrochada hasta el cuello. En los desfiles de los actos patrios los niñitos venían adelante, entre emocionados y asustados porque su inocencia era retribuida con el caluroso aplauso del público, mientras ellos sonreían con cierto nerviosismo. La maestra caminaba a su lado controlando que todo esté en orden.

Los grados de nivel inicial fueron apareciendo en todos los establecimientos, con la idea de que ese período de adaptación a la escuela sea beneficioso para los alumnos, que al llegar al primer grado ya poseían un bagaje de recursos que alivianaban el comienzo de la escuela primaria.

En las pequeñas ciudades o pueblos los chicos del jardín concurrían a los centros de enseñanza caminando en compañía de sus hermanos mayores, pero en las grandes ciudades los transportes escolares los acercaban y ponían especial cuidado al retirarlos ante el tráfico intenso y los riesgos de evitar cualquier accidente, por pequeño que fuese.

Los pequeños dotados de mayor creatividad producto del manejo temprano de las nuevas tecnologías, también obligaron a las “Maes” a adaptarse a este nuevo esquema, donde el niño que antes concurría en silencio, ahora se mostraba desinhibido haciendo observaciones que necesitaban de una correcta respuesta.

Cada colegio o escuela creaba su propio uniforme para los jardines de infantes, los cursos de nivel inicial se destacan en los desfiles por la gracia y elegancia de los chicos, que también perdieron los miedos que poseían para desfilar ante el público. Su maestra jardinera orgullosa de sus alumnos aplaudidos como siempre.

Los desfiles de los jardincitos suelen celebrarse el 28 de mayo, el día de la Maestra Jardinera y comenzaron a desplazar a los antiguos desfiles de los colegios y de las bandas militares, modificando aquellos esquemas rígidos por el andar multicolor de los uniformes con la simpatía propia de esos pequeños bajitos.

El 28 de mayo se instituyó como el día del Jardín de Infantes en homenaje a Rosario Vera Peñaloza, para algunos la “Maestra de la Patria”, por el interés que ella le dedicó a la educación inicial y por haber fundado el primer jardín de infantes en su provincia, La Rioja.

En los inicios el jardín era para los chicos de cinco años, luego se agregó para cuatro y también para tres. No era obligatorio el cursado pero los padres entendieron que era positivo que sus hijos traspusieran ese tiempo de juegos y enseñanza, para poder comenzar de la mejor manera la primaria.

En el año 2015 se estableció que la Sala de 4 era obligatoria en el Sistema Educativo Nacional, como es el ciclo primario. Pero no se aplicaron las sanciones que las leyes fijaban para los padres que no enviaban a sus hijos a la escuela, analizando las cuestiones personales y sociales que cada familia tenía.

Tal vez los alumnos no recuerden correctamente como se llamaba su maestra de jardín de infantes, pero no olvidaron sus rostros, sus hábitos y agradable compañía.

En ese recuerdo no podemos olvidar, ni dejar de mencionar, a la inolvidable “Chocha Néstor”, nuestra maestra del jardín del Colegio La Inmaculada: alguien que nació para ser lo que fue con ese amor infinito hacia los más pequeños.

Chocha no se olvidaba de sus alumnos, se cruzaba con ellos después de muchos años, y les decía:

¡Vos fuiste mi alumno!

Por Ramón Claudio Chávez
Exjuez federal

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