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Pinceladas de historia

Lucas Torres y la revolución radical de 1932 en Santo Tomé

domingo 28 de mayo de 2023 | 6:00hs.
Lucas Torres y la revolución radical  de 1932 en Santo Tomé

El primer golpe militar contra un gobierno democrático en la Argentina fue el que destituyó a Hipólito Yrigoyen en 1930. Ello reactivó la tradición de la lucha armada de la UCR como había ocurrido tres décadas anteriores contra el constante fraude electoral del gobierno conservador de la Generación del Ochenta. En este caso la lucha fue contra el Presidente Agustín Justo, quien había manipulado el resultado de las urnas que lo llevaron a la presidencia en 1932 para retener su poder político. Previo a ello, durante el régimen de facto de Uriburu se había producido una insurrección radical en Corrientes que fracasó debido a la falta de apoyo de unidades militares que previamente se habían comprometido con el líder de esa revuelta, Gregorio Pomar.  La inmediata respuesta de Uriburu fue vetar la participación electoral de aquellos que hubiesen participado en el gobierno de Yrigoyen, e incluso desterrado a importantes líderes radicales. Ello allanó el camino al triunfo de Justo en las elecciones de noviembre de 1931. Poco después, otra insurrección comandada por el coronel Atilio Cattáneo que tenía como objetivo final el secuestro del presidente Justo y su vice fracasó debido a la explosión de municiones en una casa particular en Buenos Aires, permitiendo a la policía descubrir la conexión entre el militar rebelde y los grupos radicales. Justo reaccionó restableciendo el estado de sitio, deteniendo a Alvear, a Yrigoyen y al propio Cattáneo.

Pero las fuerzas radicales no cesaron en su empeño de retomar la institucionalidad democrática. Pocos días después de la detención de los máximos líderes del radicalismo, en Santa Fe y Córdoba se alzaron grupos civiles donde participaron figuras protagónicas del radicalismo como Amadeo Sabbatini y el propio Arturo Illia, quien sería presidente treinta años después. En nuestra región, en forma paralela a los estallidos de Córdoba y Santa Fe se organizaron dos comandos. Uno, en la zona sur, que debía tomar Paso de los Libres, y otro en la zona norte, con la misión de conquistar Santo Tomé. Los dos comandos contaban con alrededor de tres centenares de hombres que se entrenaron durante varios meses en Brasil y contrataron mercenarios de ese país como tropa de apoyo.

Quien actuó de intermediario para conseguir armas del lado brasileño para este episodio fue un pintoresco personaje de Concepción de la Sierra, don Lucas Torres, quien anduvo mezclado en cuanta revuelta política-bélica se produjera tanto del lado riograndense como en nuestra zona. Un reciente libro sobre este personaje, escrito por el Profesor Sergio Venturini de la Universidad de Santa María, quien estuviera días pasados en nuestra ciudad, ofrece detalles de la vida de don Lucas a partir de sus propias memorias. El ataque a Santo Tomé, según lo relata Torres, fue bien planificado con el apoyo de una Junta Revolucionaria radical creada en Posadas bajo el triunvirato de Mario Herrera, Sesostris Olmedo y César Napoleón Ayrault y la eficaz red de contactos de don Lucas en territorio riograndense donde consiguió una gran cantidad de armas. El asalto a Santo Tomé estuvo a cargo de dos escuadrones compuestos de 60 hombres cada uno, al mando de Domingo Aguirre, un militar con experiencia que había participado en la Guerra del Chaco y del propio Lucas Torres. Los hermanos Mario y Leonardo Losada actuaron como subcomandantes. Mario secundaba a Lucas y Leonardo a Aguirre. El 30 de diciembre de 1932 atacaron Santo Tomé con lanchas que se desplazaron desde el puerto de San Borja. La defensa de Santo Tomé estaba al mando del mayor Ocampo, quien fue muerto por las balas radicales, lo que hizo flaquear el ánimo de sus soldados. En el asalto a la Subprefectura los atacantes lograron hacerse de una ametralladora pesada que les permitió avanzar hacia el centro y, colocada sobre la terraza del hotel París, barrió a fuego las calles santotomeñas permitiendo la pronta capitulación de los defensores del pueblo. Santo Tomé quedó así en poder de la Junta Revolucionaria. No obstante, los mercenarios brasileños reclutados en el Regimiento de San Borja, molestos por la demora en el pago de sus servicios, comenzaron a despojar comercios y casas particulares. Esta situación en el frente interno de los invasores más las noticias de que aviones de la Fuerza Aérea y tropas del regimiento 11 de Caballería se dirigían por aire y tierra hacia Santo Tomé hizo que fracasara la organización radical sólo un par de días después de conseguida la toma del pueblo. Las noticias desalentadoras del fracaso paralelo del comando de la zona sur en Paso de los Libres, que fueron sorprendidos por fuerzas del ejército, afianzaron la decisión de abandonar Santo Tomé.

La patriada radical ya contaba con medio centenar de muertos en las diferentes sublevaciones, siendo estas acciones de Paso de los Libres y Santo Tomé las últimas de una tradición de la UCR de defender el sistema democrático mediante revoluciones armadas.

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