En el semáforo en rojo, una historia roja

sábado 27 de mayo de 2023 | 6:00hs.

La vida te da sorpresas, sorpresas te la vida. Y a veces, como en este caso, bien vale la pena contarlas. Ayer, cuando el reloj estaba a segundos de marcar las 12 del mediodía, sucedió una particular situación que, como buen hincha de Independiente, quisiera compartir. Con los ‘míos’, que seguramente sentirán lo mismo que sentí yo, y también con los ‘otros’, que quizás sentirán gracia, tristeza o vergüenza, no lo sé. Tampoco importa demasiado.

Me dirigía al gimnasio, como hago habitualmente, cuando el semáforo ubicado en la tradicional esquina de las avenidas Uruguay y Mitre de la capital provincial mutó de amarillo a rojo y obviamente me obligó a detener la marcha. En esos momentos, el famoso payaso malabarista se acerca a mi persona, saluda respetuosamente, como tiene acostumbrado, y se me queda mirando con cara de lástima. Un segundo. Dos. Cinco. La tranquilidad ya comenzaba a dar paso a la incomodidad. Justo cuando pensaba cruzar palabras con él para cortar el tenso aire que se respiraba en una de las esquinas más populares de Posadas, el susodicho payaso se agachó, sacó de una de sus medias un billete de $10 y me los dio. “Tomá”, me dijo. Si hasta entonces no entendía demasiado la situación, con ese gesto aún menos. “Para la colecta”, agregó. Claro, el malabarista me vio con la camiseta del Rojo puesta, aprovechó al máximo la situación de ‘inocencia’ y sarcásticamente me aplicó una puñalada inesperada. Consciente de la delicada situación deportiva y sobre todo institucional que atraviesa el club de mis amores, de la colecta que realizó el reconocido influencer Santiago Maratea para recaudar dinero y ayudar al club de Avellaneda y de las gastadas que pueden derivar de dicha situación, el amigo payaso, fiel a su estilo, apeló al sentido del humor. No tan gracioso para mí al menos hasta entonces.

A mi lado, en la primera fila del semáforo, un hombre contemplaba el momento con la ventanilla del auto baja. El payaso quiso amplificar la burla y buscó un cómplice en dicho conductor. Pero la vida te trae sorpresas. “Le di $10 para la colecta de Maratea, para que Independiente vuelva ser un orgullo nacional”, le dijo al conductor. “Independiente es lo más grande que hay, es, fue y será siempre el Orgullo Nacional, ¿entendés?”, le replicó el conductor, dejando sin palabras al ahora arrepentido payaso. Mi desconocido socio me llenó el pecho de orgullo mientras el amigo malabarista, cabizbajo y derrotado, daba paso a los autos a la vez que el semáforo pasaba al verde. En el semáforo rojo, una historia roja que no podía dejar de compartir.

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