La historia que busca establecer la infusión milenaria en Misiones

Rescatan en Oberá el té amarillo consumido por la nobleza China

Amalia Radovancich quedó encantada con esta variedad y apostó a su producción propia. “Es un arte y apasionante”, subrayó quien dirá presente en la Expo desde hoy
jueves 25 de mayo de 2023 | 2:00hs.
Rescatan en Oberá el té amarillo consumido por la nobleza China
Rescatan en Oberá el té amarillo consumido por la nobleza China

Hoy comienza la Expo Té Argentina en el Centro del Conocimiento de Posadas y allí estará presente Amalia Radovancich, productora tealera quien reside en Oberá y se dedica a la producción del té amarillo. Se trata de una variedad que se produce en China desde hace siglos, más precisamente lo consumían la nobleza y los emperadores. Actualmente, por el cambio de clima son pocos los productores que lo cultivan y cosechas.

Por ende, Radovancich relató a El Territorio cómo decidió ser parte de la industria tealera y lo que la motivó desde un principio a producir. “Es un trabajo sacrificado, son 22 horas de labor, tiene sus momentos del día -en particular a la mañana- donde se cosecha y estamos hablando de gramos, no de kilos. Para que sea un producto de calidad”, detalló.

Té amarillo

La productora  de la infusión milenaria relató cómo comenzó a producir té amarillo hace siete años. Oriunda del Chaco, se recibió de ingeniera agrónoma en Oberá y Allí, conoció a su esposo y se quedó a vivir en Misiones.

“El té se cosecha a máquina y se entrega a la industria. Nosotros tenemos una hectárea que siempre la prestamos porque no nos cerraban los números”, sostuvo en primera instancia. No obstante, todo cambió cuando Iván Sand, sommelier y empresario del rubro, la invitó a un taller de té y también de cata de té. En ese contexto, la mujer probó seis variedades de té donde quedó fascinada por el sabor del té amarillo. “Me encantó, estaba acostumbrada al rojo nuestro que es muy amargo, o el verde que comprás en el súper y también es astringente y amargo. El sabor del té amarillo es particular, es suave y dulce. Además, como todo té en hebras se toma sin azúcar”, expresó.

Seguidamente, Rodavancich sostuvo que decidió emprender y arrojarse a la producción del té por su sabor.

“Cuando le dije a un especialista que quería producirlo, me preguntó si estaba realmente segura porque en China ya hay pocos productores que lo hacen. A lo que le contesté que yo me sentía capaz porque tengo todos mis sentidos funcionando”, manifestó.

A partir de esa decisión comenzó a producir en una hectárea “donde de diez cosechas tiraba nueva y una le salía bien”. “Fui entrenando el gusto y el olfato, el tacto. Actualmente sé manejar las hebras en el wok, pero antes me quemaba. El olfato también es importante porque a través de todo el proceso se debe ir permanentemente oliendo como cambia de aroma”.

Proceso

Por otro lado, la productora detalló que llega a cosechar el brote y una hoja; incluso medio kilo de té le significa media hora de trabajo. “Es un trabajo de hormiga, pero es un arte y algo realmente apasionante. De una sola planta hay seis variedades diferentes de té y dentro de estas hay subvariedades. De acuerdo a los procesos, es la versatilidad de la planta”, planteó.

Radovancich explicó que es muy importante el clima, la hora del día y la humedad. “Es un aprendizaje de por vida porque todos los días hay algo nuevo para ajustar. El clima te cambia las reglas del juego y tenés que adaptar nuevamente las técnicas”, dijo.

“Si en China lo pueden hacer, acá también. Se requiere constancia y perseverancia para que sea una cosecha de calidad. Suelo cosechar sola y cosecho entre 400 y 500 gramos, de los cuales quedan 150 gramos aproximadamente cada día que voy. Suele ser a la mañana porque hay más aminoácidos que le dan más dulzura al té”.

Incluso, relató que en lo que va del año cosecho 1.200 kilogramos.

Sostuvo que en China actualmente hay entre seis y diez productores de este tipo de té. Y destacó que en Latinoamérica es la única que produce té amarillo.

En la Expo Té Argentina, Radovancich busca contar su experiencia y motivar a otros productores a producir esta variedad.


Historia de una bebida de lujo y para la realeza

La historia del té amarillo se remonta a la antigua China; se originó en la provincia de Anhui durante la dinastía Tang (618-907 d.C.). Según la leyenda, el proceso de producción del té amarillo fue descubierto por accidente por un cultivador de té local. Se cuenta que durante la cosecha, una sequía repentina impidió que las hojas recién recolectadas se sequen adecuadamente. Las hojas permanecieron húmedas durante un tiempo prolongado, lo que provocó que se adquiriera un tono amarillo distintivo con un sabor suave y dulce característico de dicha infusión. La infusión se hizo especialmente popular durante la dinastía Ming (1368-1644 d.C.), cuando fue considerado un té de lujo y reservado para la realeza y la nobleza china.

 

Comienza la Expo Té con amplio cronograma

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