Me lo contó un policía (Basado en hechos reales)

Pies descalzos

sábado 20 de mayo de 2023 | 6:00hs.

Ya sabemos que como policías debemos actuar en los hechos más insólitos e inesperados que alguien se pueda imaginar; allá por 1987 trabajábamos en la Comisaría de Capioví, era un día domingo de elecciones y todo transcurría con normalidad, pero a la tardecita, cuando debíamos recolectar todas las planillas de las distintas escuelas donde se votaba y transmitir a Posadas, nos avisan de un accidente de tránsito sobre ruta nacional 12, en inmediaciones del arroyo Cuñá Pirú.

Los que conocen sabrán que en ese lugar la ruta tiene, desde ambas direcciones, pendientes descendientes en forma sinuosa, con curvas y contra curvas, y que en inmediaciones, sobre la margen derecha, se halla la aldea Marangatú de nuestros hermanos mbya guaraní, cuyo cacique era por aquel tiempo el recordado Lorenzo Ramos. Cuando ocurría algún accidente, generalmente los habitantes de la aldea aprovechaban para tratar de vender a los curiosos que se detenían, algún canasto, alguna orquídea nativa del monte y hasta algún loro para mascota.  El tema es que había volcado un camión tanque con soda cáustica, que es un  producto químico  que se utiliza en la industria del papel, tejidos, detergentes y del petróleo; es incoloro e inodoro, pero corrosivo y peligroso si entra en contacto con la piel y el ojo humano, precisamente, el producto del camión se derramaba y corría sobre el asfalto.

Cuando arribamos al lugar ya era de noche y debimos ordenar el tránsito, pues el camión volcado obstruía prácticamente toda la calzada y allí andaban nuestros hermanos guaraníes, siempre descalzos, pisando el líquido que escapaba del tanque, ignorando el peligro que enfrentaban, pero transcurrida una hora, mientras una máquina retroexcavadora intentaba sacar el camión del lugar, un grupo de no menos de 30 aborígenes de distintos sexo y edad, comenzaron a quejarse de irritaciones en manos, pies, ojos e inclusive, problemas respiratorios, por lo que debimos priorizar sus traslados a centros de salud de Jardín América, Capioví y Puerto Rico.

Por suerte nadie perdió la vida, pero según me contaron, todos o casi todos, perdieron uñas de pies y manos, y por si fuera poco, hasta el personal policial sufrió daños en sus botas a raíz del contacto con la soda cáustica.

Desde esa ocasión, nuestros paisanos se volvieron bastante reacios a acercarse cuando ocurrían otros accidentes, tan frecuentes en la zona. En fin, cosas que ocurren en la difícil tarea policial.

Por Luis Eduardo Benítez
Comisario general (RE), Abogado

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