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Ñande Reko Rapyta (Nuestras raíces)

La Casa Paraguaya

viernes 19 de mayo de 2023 | 6:00hs.

El sábado 19 de mayo de 1945 se encontraron en la esquina de Bolívar y Buenos Aires, de Posadas, Luis D. Bado, Luis González Bonecarrere, Víctor Méndez Benítez, Aniano Díaz de Vivar, Roberto Bordón, Enrique Godoy Cáceres, Eduardo Shaerer, Ramón Brítez, José Pucciarelli, Antonio Pagliera, José Skanata, Elías Valdovinos, Víctor Urbieta Rojas, Juan Cartes, Teresio Ruiz González, Albino Espínola, Mariano Irrazábal, Francisco Bordón López, Francisco Piccioneri, Juan Perret (h), Daniel Fleitas, Robustiano Cardozo, Roberto Bordón y Juan B. González, ocuparon una larga mesa improvisada en la concurrida Confitería Dieguez, eran las siete y media de la tarde aproximadamente.

La comunidad paraguaya en Misiones es muy numerosa y antigua, para entonces tenía más de un siglo, contando a partir de la delimitación de fronteras más o menos estables de las ex Provincias Unidas del Río de la Plata.

Bado tomó la palabra y explicó que dada la envergadura de la “colonia paraguaya” en el medio, resultaba indispensable conformar una agrupación “de cierta jerarquía social y cultural, que reúna a los más caracterizados elementos de la misma para representarla en los momentos necesarios”; agregó que el número de residentes podría sostener decorosamente a la institución mediante una cuota accesible y que a través de una asociación o club se facilitaría la realización de actos patrios, celebraciones significativas de la patria natal y “que afiancen los sentimientos de confraternidad hacia esta hospitalaria y generosa nación hermana”.

El debate fue apasionado y enriquecedor, al rato llegaron a un acuerdo y por unanimidad decidieron crear un Centro, se designó de manera provisoria a Luis Bado como presidente y a Roberto Bordón como secretario; el cónsul paraguayo Enrique Godoy Cáceres propuso denominarlo “Casa Paraguaya” -temporalmente- hasta que en una asamblea se definiera el nombre definitivo.

Las horas pasaban y la reunión se ponía cada vez más interesante, retomaron la discusión para definir el espíritu y objetivos principales de la “Casa”, decidieron “darle un carácter social y cultural y sobre todo propender al afianzamiento de los sentimientos de solidaridad entre paraguayos y argentinos, con prescindencia absoluta de toda cuestión de carácter religioso, racial o político” y terminaron con la constitución de una Comisión Provisoria integrada por Luis Bado, Raúl Luis González Bonecarrere, Víctor Méndez Benítez, Aniano Díaz de Vivar, Enrique Godoy Cáceres, Robustiano Cardozo, Juan B. González y Roberto Bordón.

Antes de cerrar el acta fundacional se resolvió incluir las adhesiones de los residentes que habían contestado la invitación pero no pudieron concurrir al convite, ellos fueron Jorge Pastor, José M Fierro, Martín Venialgo, Arturo Bordón Liberto Negrete, Isidoro Naidich, Eustaquio Gómez Zorrilla, José E. Negrete, Isabel Llamosas de Albarenga, Daniel Fichas, Arturo Scholler, Antonio Chamorro, Emilio Bastos, Luis Quiñones, Vicente Quiñones, Tomás Núñez, Ramón González Alderete, Vicente Aquino, Reynaldo Tabares, José González Domínguez, Blas Candia.

Hasta donde es posible averiguar, la Casa Paraguaya de Posadas fue la primera de su tipo en el país, tiempo después surgió con similar denominación en la ciudad de Buenos Aires, en el año 1953 con el apoyo de la Embajada de Paraguay en Argentina; la ciudad de Corrientes alberga una colega organizada en 1957; otra más en Resistencia -Chaco- a partir de 1975 y todo parece indicar que la Casa Paraguaya de la ciudad de Córdoba es de la más reciente, creada en los primeros años de este siglo.

El fervor nacionalista y el espíritu tradicional de los socios marcaron desde el principio la onda de nuestra Casa Paraguaya, trasponer el zaguán es como acceder a una señorial residencia del vecino país, una sala acogedora, el salón amplio, ornamentado con buen gusto dentro de un estilo casi minimalista y ese patio tan acogedor, invitando siempre a cantar, a bailar, a compartir con amigos; la sede se construyó en un terreno adquirido con la colaboración de los socios, ubicado en San Martín N° 1.335

Pocos saben que la estatua del Mariscal Francisco Solano López que se yergue en el Parque Paraguayo, inaugurada en septiembre de1974, de acuerdo con el Decreto N° 2644/74 mediante el cual se aceptó la donación, está bajo la responsabilidad de la Comisión de la Casa Paraguaya.

Como toda entidad tuvo sus oscilaciones, a partir de la década de 1990 ingresó silenciosamente a una etapa de ostracismo que eclosionó en el año 2004, un concesionario de la cantina inescrupuloso, un “okupa” que por un lustro dispuso de las instalaciones y una deuda millonaria con el Instituto Misionero de Agua y Saneamiento -Imas, ex Apos- generada por el primero puso en jaque a la institución, ante un posible remate judicial el espíritu solidario se impuso sobre las diferencias, al respecto escribió Delgado Cano “(…) Ante la situación de virtual remate un grupo de socios encabezados por Nicolás Rubén Chávez, Jorge Luis Guanes, Héctor Ramón Mendoza, Ana Beatriz González, Diana Violeta Viveros, Roberto Alderete, Lino Antonio Cipriano Escobar Salazar, Telmo Gómez Hermosa, María Aurora Arias de Escalada, Juan Carlos Escalada y Ernesto Paniagua, se abocaron a la tarea encontrar un profesional del derecho que defendiera a la institución. Y esa búsqueda también fue providencial, porque dimos con la persona indicada en la figura del Dr. Benito Cabrera, socio de la institución, quien puso todo su bagaje técnico para hacer frente a un litigio que estaba casi perdido. Gracias a la dedicación, esfuerzo tesón y empuje del Dr. Cabrera ganamos el juicio en los tres estamentos judiciales: en 1ra Instancia, en la Cámara de Apelaciones y en el Superior Tribunal (…)”.

Como sociedad todavía no reconocemos ni nuestro pasado paraguayo, ni el aporte indiscutido de esta colectividad en el medio, la Casa Paraguaya todavía espera ser reconocida como Patrimonio Histórico local y provincial, mientras tanto, recupera el brillo que supo tener, despierta a las musas de cientos de artistas dejaron en sus recovecos y vuelve de un letargo con renovados bríos. ¡Felices 78!

¡Rohayhu’eterei Paraguay!

Hasta el próximo viernes.

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