“La sociedad no entiende al veterano”, expresó un excombatiente de Malvinas

Los actos oficiales en Santo Tomé se van a realizar en la Escuela Técnica, este viernes 31, ya que el 2 de abril será un domingo.
viernes 31 de marzo de 2023 | 11:15hs.
“La sociedad no entiende al veterano”, expresó un excombatiente de Malvinas
“La sociedad no entiende al veterano”, expresó un excombatiente de Malvinas

Cada vez que se acerca el 2 de abril, Daniel Rojas y Amado Monzón, veteranos de la guerra de Malvinas, con las lágrimas contenidas comparten el sabor agridulce que les dejó la Guerra, cuando sólo eran unos chicos haciendo la “colimba”.

El conflicto armado comenzó el 2 de abril y concluyó el 14 de junio de 1982, y provocó la muerte de 649 soldados argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños.

“Esta fecha para nosotros trae todo el recuerdo, que nos lleva a malvinizar mientras estamos en esta bendita tierra los veteranos de Malvinas vamos a seguir caminando los lugares, las escuelas. Nosotros malvinizamos todo el año”, señaló en LRA 12 Daniel Rojas, presidente del Centro de Ex Combatientes de esta ciudad.

Los actos oficiales en Santo Tomé se van a realizar en la Escuela Técnica, este viernes 31, ya que el 2 de abril será un domingo.

“No estábamos conformes con que se haga el viernes 31, porque corresponde al día 2, que cae domingo. La vigilia tenemos el sábado 1ro en nuestro local, el Centro de Veteranos, vamos a tener una cena con todos los veteranos, y de ahí pasamos a la plazoleta, donde vamos a esperar el día. A las doce de la noche se cantará el Himno, la Marcha de Malvinas, minuto de silencio, y a rendir honor a nuestros verdaderos héroes, que son los que quedaron en (el cementerio de) Darwin”, señaló Rojas.

“En Santo Tomé hay cuatro veteranos, pero somos veinte, veintipico santotomeños. Pasa que no están todos acá, algunos están en Garruchos, en Garavi… También hay veteranos que no quieren juntarse. A veces la sociedad no entiende al veterano, o no sabe, a veces nos entendemos entre nosotros, tenemos nuestras conversaciones. Hay cosas que de a poco uno va superando. Hay veteranos a los que no les podemos obligar. Hay veteranos que, aunque ya pasaron 41 años, no quieren hablar, ni con sus familias”, dijo Rojas.

“Éramos todos chicos, inocentes, no había celulares, estábamos jugando a la bolita (sonrió)”, agregó.

Recuerdan cómo fueron aquellos días en que supieron que serían enviados a Malvinas, que no tuvieron contacto con sus familias. “Nos enteramos que íbamos a Malvinas en el avión, cuando el comandante de la nave nos avisa ‘en cinco minutos estaremos aterrizando en nuestras Islas Malvinas’. Fue en ese momento (que les cayó la ficha). Antes era como que íbamos a la cancha, como que éramos la hinchada, que vengan los ingleses, vengan que los estamos esperando”, contó Amado Monzón, quien hacía el servicio militar en  el Ejército de Artillería 101, en Ciudadela, Buenos Aires.

Monzón divide la etapa de la guerra en dos tramos bien diferenciados. “Hay dos etapas: del 2 de abril al 1ro de mayo, y del 1ro de mayo al 14 de junio. La primera fue enseñarles a los compañeros clase 63, que tenían diez días de incorporados y estaban en una guerra, no sabían tirar, no sabían desarmar un fusil, no sabían cargar un cargador. Mira lo ignorante que éramos que no sabíamos cargar. En esa etapa podíamos hacer fuego, cocinar, todo. Después, el 1ro de mayo, se cortó todo eso. Empezaron los ataques, los que estábamos al frente del combate empezamos a sentir la merma de la comida, porque era muy poca la que llegaba, no se podía hacer fuego, teníamos que estar camuflados y al acecho, porque permanentemente teníamos los ataques”, recordó Monzón.

“Yo estaba en Monte Caseros, teníamos instrucción cada quince días. Un día, en formación, el teniente coronel dijo ‘a partir de hoy el regimiento está en acuartelamiento. Nadie sale’. Y no pudimos salir nadie. No podíamos comunicarnos con nuestros familiares. Yo un día me escapé, y visité a mi familia, para poder avisar que me iba a Malvinas. Y después volví”, recordó Rojas.

Entre risas, algunas lágrimas, y muchas anécdotas, los veteranos correntinos se preparan para portar orgullosos su uniforme de soldado, para ser homenajeados por una sociedad que, al parecer, no termina de entenderlos.

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