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Luces misteriosas

domingo 26 de marzo de 2023 | 4:03hs.
Luces misteriosas

El mate –calentito, amargo- va de mano en mano mientras los alumnos están en un recreo largo, dando viracambotas en el pasto o jugando a la pelota en el potrero. El límite es el monte.

Momentos antes, a los de 6º y 7º les leí un cuento espeluznante, de Olga Zamboni, donde el Pombero ayuda a sacar, con una sola mano, a un camión empantanado. Los chicos del campo, de las chacras, de la colonia, aún nombran con temor al Yasí, al Lobisón, a las poras.

Un docente riojano aquerenciado en esta región, cuenta una experiencia.

“Era de noche, ya. Había terminado de llenar planillas y sin apuro, cerré la escuela y me fui a mi casa. Tenía que pasar por un trillo en medio del monte. Estaba oscuro. Nunca tuve miedo y me sentía tranquilo. De pronto, en el suelo, una velita encendida. Raro, ¿no? Quién la habría puesto. Al avanzar, vi como la vela se elevaba y despedía pequeñas luces de varios colores, en forma de lluvia. Debe ser mi cansancio, pensé. O serán taca tacas. La vela descendió y casi se apagó. Pero nuevamente ascendió y volvió a despedir más chispas azules, rojas, amarillas, violetas. Me detuve. Por tercera vez se repitió. Yo no creo en las brujas, pero…Apuré el paso y casi corriendo llegué hasta mi hogar. No conté nada hasta varios días después. Pero claro, nadie me creyó. Todavía me pregunto qué habrá sido.”

Nos quedamos en silencio. Luz mala no podía ser. Y pasamos a otro tema, a recordar anécdotas contadas por inmigrantes.

Una me llama la atención.

“Mi abuela me contaba que, cuando vinieron, no tenían casi nada. Cuando nació mi papá, para que no llorara, le fabricaba un chupete con un trapito. Adentro le ponía miel, lo ataba formando una bolsita y el bebé se entretenía chupando…” dice una maestra ya pronta a jubilarse.

Otra refiere la historia de un pesado abrigo, traído de Europa y que en un confuso episodio salvó al dueño porque la bala rebotó en un botón, que se partió. La esposa había quedado en el Brasil; él, cruzó a la Argentina. Ya con posibilidad de traer a su familia la mandó a buscar con un peón de confianza. Y para que la mujer supiera que realmente era él quien lo mandaba, envió también el saco con el botón partido.

Charlas, historias…en las zonas rurales hay tiempo para conversar y el mate es un buen aliado.

Suena la campana. Volvemos a reunirnos con los chicos que, ansiosos, esperan lo que les prometimos: muchos libros de cuentos, ilustrados, para que cada uno elija y disfrute de la lectura durante una hora.

 

Rosita Escalada Salvo

El relato es parte del libro Pombero en el maizal y otros cuentos. Escalada Salvo ha publicado más de treinta libros de cuentos, poemas, novelas, teatro y antologías compartidas.

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