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La Hora del Planeta: cuáles son las pequeñas acciones individuales para cuidar el ambiente

Los compromisos individuales para prevenir más daños son una herramienta poderosa contra el calentamiento global. De qué se trata la iniciativa global que convoca a apagar la luz esta noche durante 60 minutos
sábado 25 de marzo de 2023 | 9:00hs.
La Hora del Planeta: cuáles son las pequeñas acciones individuales para cuidar el ambiente
La Hora del Planeta: cuáles son las pequeñas acciones individuales para cuidar el ambiente

Este año la Hora del Planeta suma otra iniciativa a su ya tradicional apagón voluntario de la luz entre las 20:30 y las 21:30 hora local en cada ciudad. #KMPorElPlaneta o #VueltaAlPlaneta se trata de un desafío que resalta los valores del deporte, como el esfuerzo y trabajo en equipo, para demostrar que la cooperación individual con pequeñas acciones también importa para superar la crisis climática.

La operación más fácil y ya integrada a la práctica medioambientalista es apagar todas las luces de las casa durante 60 minutos el 25 de marzo. El desafío: que cada ciudad entera quede casi a oscuras, con apenas algunos edificios iluminados. Esa combinación de sencillez y visibilidad hace que la Hora del Planeta sea una herramienta muy popular para crear conciencia sobre la necesidad de frenar el cambio climático y proteger la Tierra.

La Fundación Earth Hour, que impulsa World Wildlife Fund (WWF), ha creado esta forma de activismo masivamente accesible pero también propone que ese tiempo nos sirva para pensar en todas las otras cosas que podemos hacer, durante todo el año, a favor del medio ambiente.

Puedes, por ejemplo, comprometerte a limpiar una playa o un parque, a plantar un árbol o a cocinar sólo con ingredientes naturales y locales, entre otras muchas cosas que aquí te contamos.

Inicios de la Hora del Planeta

Sidney, ciudad de Australia, fue la cuna de la Hora del Planeta en 2007. Actualmente son más de 190 los países que se movilizan para concientizar sobre el problema del medio ambiente, debido a que cada vez es más preocupante la deforestación, las sequías, las inundaciones, el deshielo del Ártico, la extinción de especies y la escasez de alimentos, entre otros factores.

Otras formas de ayudar al planeta
Una manera de cooperar para cuidar nuestro entorno es modificar nuestra dieta. El 75 % de la deforestación está relacionada con la producción de alimentos. El 24 % se debe a las emisiones de gases de efecto invernadero que provienen del ganado.

Se tiene previsto que para el 2050 la población mundial crecerá a 9.000 millones personas, por lo que es recomendable consumir menos carne, pescado, huevo y productos lácteos. Especies como el atún, el salmón, el abadejo y la lubina se encuentran en peligro, pues su comunidad natural ha disminuido un 90 % debido a la sobrepesca, como señalan datos de la página la Hora del Planeta.

Los gobiernos de algunos países han planteado problemas relacionados con la pesca excesiva de estos ejemplares. Han implementado la acuicultura, que es un conjunto de técnicas para no depender de los ejemplares silvestres de estas especies. Por ello, existen criaderos de atún, bacalao y salmón.

También es muy importante tratar de desechar menos comida: anualmente se desperdician 931 millones de toneladas, de acuerdo con cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Y, al mismo tiempo, la décima parte de la población mundial padece de hambre.

Conviene verificar las fechas de caducidad de los comestibles y comprar solo lo que se consumirá. Es fundamental almacenar la comida de manera correcta y planificar su preparación.

También hay que pensar en qué artículos empleamos para cocinar. El aceite de palma, además de ser perjudicial para la salud porque eleva el nivel del colesterol, es clave en la deforestación en algunos países. En algunas regiones de Asia, América y África se registra un gran número de tala para producirlo, además de quemas de superficies selváticas para las plantaciones.

Otra manera de cooperar, de manera cotidiana, es usar más la bicicleta o caminar por distancias cortas, porque además de contaminar menos, es más saludable para nosotros. Utilizar más el transporte público es otro método. También compartir el auto entre varias personas es una opción; siempre es bueno revisar el motor y el nivel de los neumáticos, ya que circular con una presión inadecuada puede traducirse en un gasto extra de combustible. Es decir, en más emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera.

Al salir de vacaciones, se aconseja viajar a destinos locales para evitar el uso de avión o que el vuelo sea sin escalas. A más despegues y aterrizajes, más contaminación ambiental.

Eliminar el uso del plástico
Hace un par de años que varios países discuten la erradicación del uso del plástico. Más de ocho millones de toneladas contaminan el agua cada año, por lo que los océanos podrían contener más plástico que peces para 2050.

Los expertos mencionan que podríamos estar ingiriendo alrededor de cinco gramos de partículas de plástico. Es importante dejar de emplear bolsas de plástico, botellas y vasos de un solo uso. Se aconseja, por ejemplo, que para comprar comida lleves el recipiente y no emplees cubiertos o sorbetes de plástico.

Preocupante la escasez del agua
Sólo el 2.5 % del agua en la Tierra es dulce, y se utiliza en la agricultura, la industria y en el abastecimiento de la población en general. Por lo que en 2030 nos enfrentaremos a una grave escasez hídrica.

El calentamiento global ha provocado que falten lluvias en diversas partes del mundo. Esto provoca las sequías, consideradas como los mayores riesgos de incendios forestales y tormentas de arena.

También hay escasez para el consumo humano y para la agricultura, la ganadería y la industria. Eso provocaría carencia de alimentos e incluso pone en peligro la continuidad de algunas especies vegetales que necesitan una gran cantidad de agua para desarrollarse.

Con pequeñas acciones haremos un cambio: cerrar el grifo al cepillarse los dientes, tomar duchas más cortas, usar la lavadora sólo cuando hay una carga completa de ropa y revisar la plomería para evitar fugas.

Desenchufarse
Otra acción que ayuda al planeta es apagar las luces y los dispositivos electrónicos no sólo de 8:30 a 9:30 de la noche el último sábado de marzo, horario local en cada ciudad, sino como un hábito cuando no estén en uso. Electrodomésticos como el lavavajillas y la secadoras de ropa podrían salir de los hogares. También es importante minimizar la calefacción o el aire acondicionado, configurándolo con un temporizador para que no permanezca encendido toda la noche.

Las bombillas tradicionales se pueden reemplazar por lámparas fluorescentes compactas (CFL). Estas ayudan a ahorrar alrededor de 150 libras de CO2 por año. Producen la misma cantidad de luz con sólo un tercio de electricidad y duran hasta 10 veces más. También se ahorra energía al usar el microondas, debido a que requiere un 50 por ciento menos energía que los hornos convencionales.

Las pilas causan daños a la salud y al medio ambiente. Muchas empresas y prestadores de servicios aceptarán tus baterías viejas y las desecharán adecuadamente o las reciclarán.

Alrededor del 40 % de los metales pesados de los vertederos, incluidos el plomo, el mercurio y el cadmio, provienen de equipos electrónicos y otros desechos, como informa la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

Es importante también reciclar las botellas de PET: con 26 de ellas se realiza un traje de poliéster. Cinco recipientes de PET producen suficiente fibra para rellenar una chaqueta de esquí.

Cuidar los espacios naturales
Otra labor buena para la Tierra es recoger su basura de bosques, playas, mares, ríos y por supuesto, ciudades. También plantar árboles, los cuales producen oxígeno, reducen el CO2, absorben gases contaminantes y regulan la temperatura, entre otros beneficios.

Al explorar un lugar al aire libre es mejor si caminamos por los senderos marcados, en lugar de intervenir entre las plantas, y no tocar, recoger o alimentar a ningún animal que nos crucemos. No quitar rocas, corales o ramas ayuda a mantener las estructuras naturales; también hay que elegir un protector solar seguro para los arrecifes.

Cultiva tus propios alimentos
Los productos ecológicos generan menos contaminación ambiental, ya que no se utilizan fertilizantes. Las organizaciones ambientalistas recomiendan, para quienes cuentan con jardín en casa, tener un huerto propio donde hacer crecer los propios alimentos, frescos y llenos de nutrientes.

La gente que vive en apartamentos puede elegir consumir solamente productos locales y de estación: una práctica responsable y sostenible. También cuidamos el medioambiente cuando no elegimos frutas que vienen del otro lado del mundo, cuyo traslado ha causado emisiones contaminantes.

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