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Qué se puede decir de la educación de los adultos mayores

jueves 23 de marzo de 2023 | 6:00hs.
Qué se puede decir de la educación  de los adultos mayores

¿En qué época surgió la educación de los adultos mayores como problemática institucional? Un muy buen libro del prestigioso científico social argentino y pampeano Ezequiel Ander-Egg (con cerca de 150 libros escritos), comenta que en el año 1.945 se creó la Unesco, organismo mundial dedicado a la educación y que en su seno comenzó a tratarse la educación de adultos mayores como problemática social.

Conceptualmente es una cuestión compleja, porque, por ejemplo, tanto enseñarles a leer y escribir, como a preparar y redactar una tesis doctoral son ambas formaciones dirigidas a adultos mayores.

Una primera clasificación que intenta este libro propone: a) educación compensatoria, la que se brinda a personas en desventaja, por haber tenido una educación formal deficitaria; esta modalidad se propone terminar de enseñar a leer y escribir más algunos cálculos; b) educación transitoria: la que se brinda ocasionalmente para completar o reciclar una dada especialización; c) educación complementaria: se agrega a la ya recibida y tiende a formar personas en desarrollo de una capacidad social de participación grupal y colectiva.

Se aclara que estos contenidos de la educación de adultos mayores tienden al desarrollo social, que es otro de los objetivos del área institucional estatal. Por ese motivo, suele tenerse a asignar la función docente de adultos mayores a personas que no tengan un perfil “intelectual” sino que sean algo así como “militantes sociales”, animadores, capaces de aprovechar las experiencias sociales, vecinales o familiares previas de los adultos, desarrollando la capacidad de aprender de los otros, en un proceso de acción-reflexión-acción-reflexión, aprendiendo a modificar su realidad.

También en el libro se destaca la cuestión del “desarrollo social” que debe impregnar esta actividad educativa. Esta cuestión –también compleja– abarca desde el progreso humano en general, hasta acciones institucionales asistencialistas frente a aspectos puntuales de ciertos sectores o ciertas zonas geográficas.

En el caso de los adultos mayores, son relevantes las acciones vinculadas a los cambios tecnológicos y económicos que los afectan al no haber sabido adaptarse y que se intente lograr una adaptación a nuevos requerimientos sociales (por ejemplo uso del celular, de la tarjeta virtual de ANSES, PAMI o bancaria).

La noción de desarrollo social también debe tener en cuenta que muchos adultos mayores son en realidad jubilados de diferentes especialidades, los hay empleados administrativos, obreros sin calificación teórica, ex choferes de colectivos o camiones, simples amas de casa o ex empleadas domésticas que sólo han desarrollado en su vida activa labores hogareñas. Otro aspecto es si hay adultos mayores con discapacidades físicas.

Acá aparece la política social, que debe intentar mejorar la calidad de vida de los adultos mayores como grupo especial. El libro de Ander-Egg señala a la modernización de tecnologías sociales como herramientas especificas: técnicas grupales, técnicas de comunicación social y oral que determinaran objetivos, contenidos y formas de capacitación a los mayores adultos.

En cuanto al aspecto didáctico, así como una madre “no da” a su hijito la capacidad de caminar, leer o manejar los cubiertos para comer, sino que se los desarrolla a través de un aprendizaje lento y creciente. Algo similar debe hacerse en la educación para adultos mayores: no “ofrecerles” algo que el instructor posee, sino que éste debe lograr comprometer a cada mayor a aprender una cierta actividad (leer, operar un celular, hacer un pozo con pala o cocinar unos fideos), “haciéndolo” él mismo, así como hace muchos años aprendió a caminar… caminando.

En cuanto al aspecto organizacional, la obra señala que una parte del personal afectado a esta educación para mayores adultos debe ser rentado y con dedicación exclusiva, y que otra parte pueden ser instructores o docentes con dedicación parcial, dependiendo de las decisiones políticas acerca de la importancia que se le brinde a esta educación –además de los equipos técnicos, herramientas y máquinas que se deban afectar a esta educación– cuestiones eminentemente económicas.

Finalmente, la obra también plantea la educación de adultos mayores que esté dirigida a la creación de proyectos productivos, por ejemplo de actividades informales como estrategias de sobrevivencia económica. Esta alternativa exige una mayor capacitación adecuada para que los mayores no se sientan “aplastados” por las circunstancias del mercado, aun en espacios marginales como serían estas actividades.

El libro se llama ‘La educación de adultos como organización para el desarrollo social’, con unas 100 páginas, y la Biblioteca Popular de Posadas cuenta con un ejemplar.

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