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El fiscal Glinka pidió el agravante alevosía

Prisión perpetua para Martín Monzón por el cruento asesinato de Horacelia Marasca

El Tribunal Penal II lo condenó por el delito de homicidio calificado, por ser cometido contra una persona con quien se ha mantenido una relación de pareja. “Lamento mucho lo que sucedió”, dijo

viernes 10 de marzo de 2023 | 6:00hs.
Prisión perpetua para Martín Monzón por el cruento asesinato de Horacelia Marasca
Monzón ejerció el derecho de la última palabra antes de que el tribunal delibere la sentencia. Fotos: Víctor Paniagua
Monzón ejerció el derecho de la última palabra antes de que el tribunal delibere la sentencia. Fotos: Víctor Paniagua

Martín Fernando Monzón (39) fue condenado ayer a prisión perpetua por el homicidio de la adolescente Horacelia Marasca (15), a quien apuñaló y luego desmembró para luego esparcir sus partes por distintas alcantarillas del barrio Villa Cabello de Posadas en agosto del 2015. En la audiencia no hubo familiares del homicida, pero tampoco de la víctima. Ni su madre.

La sentencia se dio a conocer poco antes de las 13 por parte del Tribunal Penal II de la capital provincial, compuesto por los jueces César Yaya - presidente -, Gregorio Busse y Fernando Verón, quien actuó por subrogación. De forma unánime los magistrados consideraron a Monzón penalmente responsable por el delito de homicidio calificado por ser cometido contra una persona con quien se ha mantenido una relación de pareja.

El acusado escuchó el veredicto leído por secretaría con la cabeza gacha y, como en las siete jornadas de juicio, no hizo ningún gesto. Luego fue esposado y entre flashes escoltado por los efectivos del Servicio Penitenciario Provincial a su lugar de reclusión. Ahora deberá completar 35 años de prisión -fue detenido pocos días después del crimen- y recién en el 2050 estaría en condiciones de solicitar la libertad condicional.

“Lamento mucho lo que sucedió, lo lamento por ella, por nuestro hijo y también lo lamento por mí porque yo la quería mucho, yo la cuidaba. En ese momento me vi acorralado y no supe cómo defenderme porque ella me ataca con furia, no me dio la oportunidad de defenderme como veces anteriores. No tiene mucho la parte técnica, sólo entiendo el dolor que me provoca recordar el hecho en sí, porque es algo que me va remordiendo desde ese momento hasta hoy en día. Está en mi cabeza presente todo el tiempo y tengo que vivir con eso”, había dicho antes de escuchar la perpetua, haciendo uso de su derecho de las últimas palabras.

La decisión de los jueces coincidió parcialmente con el pedido del Ministerio Público Fiscal, representado por Vladimir Glinka. El fiscal había solicitado la misma pena, pero por homicidio calificado por el vínculo y por alevosía, esto último entendiendo que Monzón dio muerte a la adolescente a puñaladas cuando ella estaba inconsciente en el piso a causa de golpes en la cara. Es decir, que actuó sobre seguro.

El defensor Miguel Ángel Varela pidió a su turno la absolución por legítima defensa por considerar que el imputado se había defendido de un ataque de la propia Horacelia. Además, si los jueces no consideraban ese encuadre, solicitó la pena mínima por exceso de legítima defensa o la pena mínima por homicidio.

La audiencia de alegatos inició poco después de la 9 de la mañana, con la presencia como oyentes de varias autoridades judiciales, incluido el juez Ricardo Balor, titular del Juzgado de Instrucción Seis que llevó adelante la instrucción del caso. La sala estaba llena, y como ocurre en estos hechos de mucha repercusión e interés mediático - el ejemplo más cercano es el caso Evelyn Rojas -, quedó chica.

Alegatos

El fiscal Glinka reconstruyó cómo, a su criterio, ocurrió el crimen. Foto: Víctor Hugo Paniagua

El fiscal Glinka inició el desarrollo de sus argumentos con una filosa ironía contra la defensa: “Estoy contento que el juicio contra Horacelia haya llegado a su fin. Hemos escuchado testimonios y preguntas que parece que estaban destinadas a acreditar que era una atorranta. Me alegra poder contar, esta vez sin interrupciones, la historia de verdad”.

Al respecto, expresó que lo importante era el hecho por el cual Monzón estaba siendo acusado y que la calificación con la que llega a juicio es provisoria, adelantando también que iba a ampliar la acusación. Asimismo especuló - y acertó- a los posibles planteos de la otra parte, con la intención de desestimarlos de antemano sin tener que recurrir a la réplica.

En primera instancia se refirió a la relación que tenían víctima y victimario al decir que “técnicamente eso no era una pareja”.

“La verdad es que era una corrupción de menores con patas o un abuso sexual de menores con patas, pero no una pareja. Pero convengamos que era una relación, ¿había una posibilidad de que sea una relación de igual de una persona adulta con una niña de 13 años que queda embarazada al año siguiente con 14 años? Que tiene un hijo, que no tiene estudios, que no tiene casa, que no tiene trabajo y que se va a vivir a una casa que usurparon”, siguió.

Fue entonces que se preguntó qué posibilidades tenía Horacelia, haciendo hincapié en el perfil que a su criterio se le ha dado en el juicio: “Loca, falopera, que le cagaba a palo, que no hacía nada, que le dejaba a la criatura con cualquiera. Se le pide a Horacelia que tenga actitudes de adulta cuando ella era una niña. Tenía 14 años, ¿qué esperaban que haga?”

Remarcó que Horacelia era extremadamente vulnerable, se quería separar pero no tenía a quién recurrir ni a dónde ir. Recordó que a varias personas le había manifestado esa intención y contó que la joven incluso -en palabras de Monzón - no quería tener familia. De todas formas remarcó que el bebé estaba siempre a su lado, en lo bueno y en lo malo que hacía.

Relató que en ese contexto ocurrió el hecho y que como nunca quería volver a su casa fue a verle al sereno Héctor Villalba, quien fue señalado como su “amante”. “El sereno no era su amante, es un degenerado que se enganchó a una nenita que pasaba afuera y no tenía quien vele por ella. Cortito el asunto”, enfatizó.

Entonces desarrolló lo que ya se sabe: que el 15 de agosto Villalba y Horacelia se encontraron en el colegio que él cuidaba, pero Monzón apareció y la llevó a la casa que compartían. Luego volvió al establecimiento y, en medio de las peleas con la joven, que lo siguió, él le devolvió una caja con prendas íntimas que el cuidador le había regalado, regresando otra vez ambos a la vivienda.

El fiscal leyó el informe en el cual se detallaron las lesiones de la víctima y resaltó que Monzón no tenía heridas en el cuerpo, como así tampoco se encontraron elementos que permitan determinar que Horacelia se defendió, como piel debajo de las uñas.

De entre sus carpetas sacó fotografías de la necropsia y un muñeco que se utilizan para la prácticas de RCP con las marcas de las puñaladas que tenía la adolescente. Le entregó copias a jueces y defensa y continuó alegando, basado sobre todo en el testimonio de los profesionales del cuerpo médico forense encargados de hacer la autopsia, Juan Antonio Galuppo y Silvia Carolina Lanzos.

Según estos peritos las lesiones que tenía la víctima se produjeron cuando estaba con vida. A su criterio, Monzón primero le golpeó con la fuerza “necesaria para romperle la cara y bajarle los dientes” y después la apuñaló en tres oportunidades.

“Horacelia estaba con la cara rota, había perdido dos dientes y estaba toda golpeada. Todos sabían que él le golpeaba y él sabía que ella iba a tener quilombo porque era menor, ya le habían dicho. Por supuesto que no iba a llamar a la Policía, para él fue mejor asesinarla cruel y fríamente para después deshacerse del cuerpo como si fuera una basura. Total nadie le iba a buscar porque a nadie le importaba mucho”, espetó.

Señaló en ese tramo que es fácil determinar la secuencia de los tres puntazos que tenía la víctima porque son ascendentes en gravedad, insistiendo que fue una escalada de violencia y no golpes simultáneos. Primero probó en el esternón, al que en segunda instancia atravesó con el cuchillo - y seguramente quedó trabado y le costó salir -. Por último hirió el corazón, con tal fuerza que provocó una herida de 14 centímetros que cruzó los órganos y llegó hasta la columna.

“Monzón dijo que le tomó el pulso para ver si estaba muerta. ¿Ustedes creen que en una discusión acalorada que terminó con un cuchillo incrustado alguien se va a tomar el trabajo de tomar el pulso? Él quería matarla, la asesinó y después comprobó que estaba muerta porque llegó el momento de deshacerse del cuerpo”, reconstruyó.

Sobre este punto apoyó el agravante que luego fue desestimado por el tribunal, la alevosía. “Ella después de los golpes en la cara no se dejó apuñalar tres veces. Fíjense que las puñaladas son paralelas entre sí y la perito - Lanzos- me dijo acá que el esternón así nomás no se pasa. Tiene que estar - el cuerpo - contra la pared o contra el piso para poder ejercer la presión suficiente para que un cuchillo como este le pueda atravesar. Ella estaba inconsciente, no hay forma que él le haya hecho esas tres incisiones estando consciente”.

Insistió que el cuchillo ingresó al cuerpo por la punta, perpendicular al cuerpo con un ángulo de 90 grados. No de abajo hacia arriba o de arriba abajo, propio de una pelea frente a frente. E incluso que las lesiones que tenía Horacelia, según los peritos citados, indicaban que se habían apoyado encima para concretar estos golpes.

En este sentido lo comparó con el hecho más claro de la alevosía, que es cuando una persona es asesinada mientras duerme, por lo que el homicida actúa sin impedimento, con la certeza de que va a matar. “Ella no estaba dormida, estaba inconsciente, pero es lo mismo, hay alevosía”, insistió.

Antes de cerrar Glinka afirmó que Monzón siempre comprendió lo que ocurrió y su responsabilidad. Para muestra de ello se deshizo del cuerpo y siete horas después hizo una denuncia por abandono de hogar. Y además luego se encargó de decir que la joven lo engañaba y se había ido con otro. “No solo fue un homicidio espantoso, sino que después la ensució permanentemente”.

“Lamento que esto no haya sucedido el día de ayer - 8 de marzo, Día de la Mujer - porque hubiese sido un lindo día para poder contar una verdad y desmitificar la pareja y el amante. Horacelia era una nena que cayó en las manos de dos degenerados, uno de los cuales la terminó asesinando, partiéndola en pedazos y tirándola por toda la ciudad como si fuera una basura”, cerró.

 

La defensa atacó el testimonio de los peritos

Varela presentó un documento donde se anuló una pericia psiquiátrica. Foto: Víctor Hugo Paniagua

Luego llegó el turno de alegar del defensor Miguel Ángel Varela. En una alocución que duró más de una hora y media leyó todos los testimonios en los que se consignó que Horacelia Marasca había atacó a Monzón u otra persona con un cuchillo.

También remarcó el hecho de que la joven víctima tenía otras relaciones, pero que más allá del sereno Villalba los otros hombres no lo dijeron porque sabían que ella era menor y que le iba a traer problemas con la ley.

Varela inició recordando un expediente que se tramitó en el fuero familiar en 2014, donde su defendido denunció por violencia a la joven. En aquella oportunidad Monzón desistió de la denuncia, pero una profesional había ido a visitarlos y recomendó, llamativamente, terapia de pareja.

En su informe, consignó una frase de Horacelia en la que manifestó: “Cuando me pongo nerviosa le pego, pero él nunca me levantó la mano”. “Falló el Estado, el Juzgado de Familia, las defensoras fallaron, pero la licenciada Jara no falló. La licenciada Jara acertó y si se le hubiera hecho caso esto no hubiera ocurrido”, prosiguió.

En esa instancia, aseguró que se hizo caso omiso a ese caso porque Monzón era un hombre, pero que si la denunciante era la joven la historia iba a ser distinta. Y después de eso, especuló que si Monzón no se defendía de la agresión, él - valga la redundancia - estaría a cargo de la defensa de la joven y el fiscal estaría acusando en base al crimen de Monzón.

Luego de ello, citando la llamada desigualdad de armas que alguna vez visibilizó este medio en entrevista con él, cuestionó y desacreditó la palabra de los peritos forenses que hicieron la autopsia y la pericia médica. Expresó que no son parciales pero además los acusó de que “no cumplieron con su deber y vinieron a decir una cosa que no es verdad. Lo más grave es que vinieron a mentir en perjuicio del imputado”.

Sobre este punto presentó citas sobre un libro llamado “Medicina forense contemporánea” de José Fraraccio, al que llamó “la biblia en la materia”. También mostró una pericia anulada de los dos médicos psiquiatras de otro caso.

En base a eso amplió que las heridas que tenía la acusada eran propias del desmembramiento de la víctima, algo que no se juzga porque -a grandes rasgos- ocurrió después de la muerte. Como informó este medio, los médicos habían señalado en la segunda audiencia que los golpes en la cara y los tres puntazos que tenía la víctima eran vitales -se hicieron cuando estaba con vida- porque se evidenciaba sangrado, pero él aseguró - en base al libro - que no se habían hecho los estudios específicos para determinarlo.

Fue una de las pocas veces que hizo referencia al homicidio investigado. Trazó la secuencia en la que hubo una discusión en la casa, que en determinado momento la joven se cayó y golpeó contra una mesa, para después irse a la cocina. Entonces, por distribución de la vivienda, no pudo ver que ella tomó un cuchillo, por lo que le sorprendió el ataque. “Era la vida de él o la de ella”, remarcó.

También de alguna forma se quejó del trabajo periodístico, algo que ya había ocurrido en la tercera jornada del juicio: “Al igual que el fiscal yo también estoy contento con que se haya realizado el juicio, y se lo dije a Monzón, porque por lo menos él va a tener la satisfacción que muchas verdades se dijeron y que las cosas no son como se pensaba. Lamentablemente la prensa no refleja todo lo que ocurrió en este juicio. Lo hace de forma tendenciosa. Por supuesto que hay un condimento fuertísimo, tengo que reconocerlo, por la cuestión del desmembramiento, y entonces ahí entra el morbo”.

Luego, como se dijo, pidió la absolución de su defendido y como solicitud subsidiaria el exceso de la legítima defensa o el homicidio simple, considerando -a grandes rasgos- que Monzón no era más pareja de Horacelia al momento que ocurrió el hecho.

Nada de esto pasó y los jueces lo consideraron culpable a su defendido.

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